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		<title>Magazine - patrick-rothfuss</title>
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Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-05-27 07:07:34</pubDate>

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      <title><![CDATA[‘El temor de un hombre sabio’ de Patrick Rothfuss: la segunda parte de ‘El nombre del viento’ ya está aquí]]></title>
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      <pubDate>Thu, 22 Dec 2011 17:10:17 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id="image10028" src="http://img.papelenblanco.com/2011/12/el-temor-de-un-hombre-sabio.jpg" class="centro" alt="el-temor-de-un-hombre-sabio.jpg" />Redoble de tambores. Por fin ha llegado la segunda entrega de la trilogía que ha cautivado tanto a lectores de fantasía como a ajenos al género: <strong>Crónica del asesino de reyes</strong>, de <strong>Patrick Rothfuss</strong>. Iniciada con <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/novela/ael-nombre-del-vientoa-de-patrick-rothfuss">El nombre del viento</a></strong>, una primera novela que, a pesar de sus altibajos, resultaba tan redonda que parecía la obra de un autor consumado y lleno de arrugas en los ojos, ahora, dos años después, nos llega <strong>El temor del hombre sabio</strong>, más grande, más ambiciosa y, en algunos aspectos, incluso mejor. </p>

	<p>En <strong>El nombre del viento</strong> descubrimos que un humilde posadero, apagado y triste, como si aguardara mansamente su final, había decido contar su pasado. La historia de su niñez en una <em>troupe</em> itinerante que constaba historias. La muerte salvaje de sus padres a manos de los misteriosos Chandrian. Su profunda tristeza, su vida de vagabundo, la forma en que aprendió a tocar el laúd mejor que nadie, su obsesión por ingresar en la Universidad de magia antes de tiempo, sencillamente para acceder a su biblioteca y aprender más de los esquivos Chandrian. Los prolegómenos, en definitiva, <strong>de la leyenda en la que se convirtió su vida</strong>.</p>

	<p>Tranquilos, sé que la mayoría de vosotros hace mucho tiempo que ya leísteis la primera entrega de las aventuras de <strong>Kvothe</strong>. Pero no es necesario que refresquéis la memoria: el autor aprovecha los primeros capítulos de esta segunda parte para irnos recordando las claves de <strong>El nombre del viento</strong>. Lo hace de forma sutil, sin que parezca que está repitiendo lo ya dicho. Y lo hace tan bien que, incluso, podríais leer <strong>El temor de un hombre sabio</strong> sin haber leído antes <strong>El nombre del viento</strong>.</p>

	<p>Eso os reconfortará. Pero lo hará mucho más el saber que Rothfuss, a pesar de la larga espera, continúa escribiendo como siempre,<strong> como si entre la primera y la segunda entrega no hubieran transcurrido más que unas horas</strong>. <br />

<!--more--></p>

	<p>Lo primero que me llamó la atención de la obra de Rothfuss es que no sólo narraba aventuras, magia y batallas sino, sobre todo, hechos cotidianos que conseguían que nos identificáramos enseguida con los personajes: cocinar pan, mantener limpia una taberna, conseguir dinero para la matrícula de la Universidad, hincar los codos para algún examen, etc. De hecho, <strong>hay más de cotidaneidad que de épica en toda la obra de Ruthfuss</strong>. En las novelas de fantasía el protagonista no suele estar preocupado en ahorrar para comprar ropa nueva, en ésta sí.</p>

	<p><img class="centro" id="image10029" src="http://img.papelenblanco.com/2011/12/img_1472.jpg" class="centro" alt="img_1472.jpg" />Y es que el argumento de <strong>El nombre del viento</strong>, así como el de <strong>El temor de un hombre sabio</strong>, importa relativamente poco. Lo relevante es la ambientación, lo que sientes al leer los pensamientos del protagonista, lo fácilmente que empatizas con desvelos de los personajes. Estamos, pues, frente a una obra de fantasía donde prevalece cualquier cosa que no sea fantástica. Cuando leía las vicisitudes de Kvothe, no me importaba tanto la leyenda de Felurian y el origen de los Chandrian (que también) como si Kvothe conseguiría pagar la matrícula el próximo bimestre o si recuperaría su laúd empeñado, o incluso si se atrevería a abordar a Denna de una vez con las cartas boca arriba. </p>

	<p>Sé que insisto mucho en la economía de Kvothe, y no sólo porque Kvothe siempre esté rozando la pobreza, sino porque en la obra de Ruthfuss <strong>el dinero es muy importante </strong>(como en el mundo real, algo que descuidan muchas obras del género); tanto es así que me encantaría llevar una bolsita de cuero con las monedas de este mundo inventado: un par de talentos, algunas iotas, un puñado de drabines… sin que Ruthfuss explicite nunca qué valor tienen todas las monedas de su mundo, acabamos infiriéndolo a raíz de las innumerables transacciones económicas que se producen. Lo que cual, personalmente, me parece fascinante. Extrañamente verosímil.  </p>

	<p>Estoy convencido, incluso, que si obviáramos todo el contenido fantástico del libro y la historia estuviera ambientada, no sé, en una ciudad de provincias actual, la historia de Kvothe continuaría siendo esencialmente vibrante. </p>

	<p>En ese sentido, quizá algunos lectores de Ruthfuss se sientan un poco decepcionados. Si bien <strong>El temor del hombre sabio</strong> tiene el doble de páginas que <strong>El nombre del viento</strong> (1.200, nada menos), los misterios centrales de la obra siguen sin desvelarse. De hecho, apenas se avanza en ellos. Sí, volveremos a ver a los Chandrian. Algo más descubriremos de la intimidad de Denna. Sin embargo, parece que Rothfuss pretenda concentrar la resolución de todos esos misterios en la tercera y última parte de la saga.<strong> ¿No quedará todo demasiado apresurado?</strong> Si en dos mil páginas apenas se nos ha contado nada, ¿resultará que en la tercera entrega descubriremos que no importa saberlo? </p>

	<p>Con todo, no os rasguéis las vestiduras: en este volumen descubriremos en profanidad quién era la legendaria Felurian y por qué Kvothe sobrevive cuerdo a su influjo. También descubriremos por qué la reputación de Kvothe se hizo tan importante. Y se nos desvelará una criatura que, sin duda, es la más peligrosa y extraña de toda la obra, y que ofrecerá pistas del tipo de crónica que estamos leyendo: <strong>probablemente triste, dramática y nada ejemplarizante</strong>. (Pero no quiero desvelar mucho al respecto, y Ruthfuss sólo insinúa, así que esperaremos a la tercera entrega antes de afirmar nada).</p>

	<p>También, como sucedía en <strong>El nombre del viento</strong>, lo mejor de la novela es el Kvothe universitario. Y, afortunadamente, casi la mitad del libro transcurre en la universidad. Sin embargo, <strong>para ser un verdadero sabio también hay trasponer los confines académicos por muy confortables que parezcan</strong>, perseguir el viento, acabalar experiencias no curriculares. Entonces la obra cambia de ritmo y casi de tono, pero, si bien al principio quizá echaréis de menos la rutina de las clases de magia, pronto os dejaréis embargar por la emoción del viaje sucio y muy físico, sobre todo una vez superado el fragmento de las intrigas palaciegas en Vintas, a mi juicio el segmento más tedioso del libro (entiéndase tedioso como un poco menos hipnotizador que el resto: las páginas de Rothfuss nunca desprenden cloroformo, garantizado).</p>

	<p><img class="centro" id="image10027" src="http://img.papelenblanco.com/2011/12/temorhombresabio8.JPG" class="centro" alt="temorhombresabio8.JPG" />Es entonces cuando descubrimos también que Rothfuss repite uno de los trucos que tan bien le funcionaron antes. En las aventuras de Kvothe, sobre todo en su curiosa forma de ir asimilando lo que le sucede día a día, <strong>inculca en el lector la idea de autosuperación continua</strong>. Las campanas de <strong>Rocky</strong>, su primer día de entrenamiento, después de engullir huevos crudos. Los duelos verbales de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/8_Mile">8 millas</a>, venciendo al contrario primero venciéndose a uno mismo. Los maratonianos estudios en la facultad de Derecho de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Vida_de_un_estudiante">Vida de este estudiante</a>, siempre intentando congraciarse con el impermeable profesor. El debate a vida o muerte de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Frost/Nixon">Frost contra Nixon</a>, básicamente para demostrar al mundo que uno no es un panoli. El juicio de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/A_Few_Good_Men">Algunos hombres buenos</a>, con truco dialéctico final: derribar a los que tienen poder es fácil porque dependen demasiado de su ego. La soledad numantina del protagonista de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/12_Angry_Men_(pel%C3%ADcula_de_1957)">Doce hombres sin piedad,</a> del que cree tener razón frente a la sinrazón reinante. </p>

	<p>Todas las penurias que ocurren en las obras mencionadas, y también en la obra de Rothfuss, te permiten aprender, fortalecerte, ganar experiencia, afilar la inteligencia, cultivar los músculos, volverte más mañoso, curtido y de vuelta de todo; <strong>en suma, ser un tipo más interesante</strong>. No sé a vosotros, pero mientras leía la novela, las cosas negativas que me iban saliendo al paso en mi vida las interpretaba como una oportunidad para obtener todo eso, aunque suene a libro de autoayuda barato. </p>

	<p>Para que me entendáis un poco más, quizá sirva como ilustración<strong> una anécdota histórica dada a conocer por Plutarco</strong>: relató que el griego <strong>Demóstenes</strong> soñaba con convertirse en un gran orador, si bien sus cualidades para ello eran mínimas (falta de voz, torpeza expresiva, tartamudez e incluso fobia a hablar en público). Todo el mundo desaconsejó a Demóstenes que intentara convertirse en orador. Pero Demóstenes se hizo construir un estudio subterráneo y se encerró en él para practicar día y noche. Incluso se afeitó la cabeza para que su aspecto fuese tan grotesco que le impidiera salir a la calle, y así no caer en la tentación de rendirse. Durante meses practicó y practicó, <strong>incluso con piedras en la boca</strong>. Y Demóstenes se convirtió en uno de los grandes oradores de la antigua Grecia.</p>

	<p>Tampoco estoy descubriendo la Coca Cola: es una obviedad que lo que te ocurre en la vida te modela, y que la tenacidad te permite llegar muy lejos; <strong>pero el leer la biografía Kvothe me ha mostrado esa verdad esencial de una forma más intensa y emocional</strong>. Ésa es la extraña magia de la prosa de <strong>Patrick Rothfuss</strong>, en apariencia simple y lineal, pero que oculta una minuciosidad de orfebre. Como la intrincada circuitería que hay bajo las líneas sobrias y limpias de un iPhone, por ponernos modernos.</p>

	<p>Sí, Kvothe es un tipo tan brillante y sumamente interesante, pero también posee tantos defectos, que la identificación resulta inevitable: todos somos en parte como él. Particularmente, tanto me metí en el pellejo de Kvothe que, tras consumir 50 o 100 páginas seguidas, volvía a mi vida con la necesidad de imitarle en alguna de sus reacciones o pensamientos; <strong>incluso parecía que podía ver con sus ojos algunas de las cosas que me rodeaban</strong>. </p>

	<p>También me nacía muy de dentro la necesidad de ajustarme una capa, coger un laúd y un macuto con una hogaza de pan, y empezar a abrir camino por algún bosque, pero eso no lo diré muy alto para no parecer impresionable. </p>

	<p>Ahora, tras haber finiquitado <strong>El temor de un hombre sabio</strong> y ya con la angustia de la espera de la tercera parte, me queda el consuelo de <strong>llevar prendido en mi macuto una reproducción del camarillo que ofrecen en el Eolio a los buenos músicos</strong>. Aunque suene ingenuo y un poco infantil, eso me ayuda a no olvidar cómo era Kvothe, qué haría en determinada situación y, en definitiva, dilatar un poquito más la sensación de que estoy protagonizando la leyenda cotidiana del ambicioso, imperfecto, soñador, envidioso, ladrón, vagabundo, músico, mentiroso, estoico y mago con ínfulas llamado Kvothe, el gran contador de historias.</p>

	<p>Para comentarios más personales, mi twitter: <a href="https://twitter.com/#!/SergioParra_">@SergioParra_</a></p>

	<p><iframe class="centro" width="560" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/pK_YAeTcJBg" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://lahistoriadekvothe.com/libros/el-temor-de-un-hombre-sabio">Página del libro El temor del hombre sabio</a></p>      ]]></description>
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      <title><![CDATA[‘El nombre del viento’ de Patrick Rothfuss]]></title>
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      <pubDate>Tue, 19 May 2009 15:52:45 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/05/escanear0008.jpg" alt="" />Os voy a ser muy sincero. Doblemente sincero.</p>

	<p><strong>El nombre del viento</strong>, del debutante <strong>Patrick Rothfuss</strong>, llegó a mis manos porque la editorial me lo envió a casa. Si hubiera visto <strong>El libro del viento</strong> en cualquier librería, no le habría dedicado ni un segundo: su formato aparente, el de &#8220;fantasía épica&#8221;, sencillamente hace tiempo que me agotó. </p>

	<p>Pero&#8230; cuando llevaba apenas 10 páginas leídas, me di cuenta de que estaba delante de algo diferente.</p>

	<p>Cuando llevaba 300 me acordé de la razón por la que leo tantos libros: en parte por placer, pero fundamentalmente leo tanto para encontrar libros como éste.</p>

	<p>Cuando llevaba 500 páginas, a pesar de que había consumido la historia de Kvothe a una velocidad endiablada, empecé a reducir el ritmo de lectura. Aunque no os lo creáis, no quería que el libro se acabara. Así que, luchando contra la intriga, he ido paladeando las últimas páginas de <strong>El nombre del viento</strong> de la misma forma que los enólogos calibran un caldo único.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Y ahora debo ser doblemente sincero: la editorial Plaza&#38;Janés me ha hecho uno de los mejores regalos que recuerdo en años.</p>

	<p>Dicen por ahí que <strong>Patrick Rothfuss</strong> es el nuevo <strong>J.R.R. Tolkien</strong>. Un sucesor de <strong>George R. R. Martin</strong>. La sensibilidad deudora de <strong>Ursula K. Le Guin</strong>. Pero en ningún momento debéis pensar que Rothfuss se parece a los autores mencionados. Es mejor. Porque es diferente. Totalmente original a pesar de que usa, en esencia, los mismos elementos tradicionales para trazar una aventura de iniciación en un mundo inventado. </p>

	<p>A diferencia de otras obras de fantasía, el mundo de Rothfuss es tan real, tan minucioso, tan coherente y cercano, que no me daba la impresión de leer fantasía sino una crónica histórica sobre un período que ignoraba por completo. </p>

	<p>Un ejemplo de la originalidad de Rothfuss y de su forma de narrar es que la historia propiamente dicha no empieza hasta casi las 100 páginas. Entonces pensaréis: menudo aburrimiento. No, no es aburrida. Es pausada, habla de cosas cotidianas, pero en ningún momento es aburrida. De hecho, estos extensos prolegómenos, que transcurren casi en su totalidad en el interior de una posada, son tan adictivos y provocan tantas emociones que… imaginad lo que os espera luego.</p>

	<p>Gestos, miradas, detalles que van insinuándose en el humilde posadero. Un posadero con el pasado más fascinante que podamos imaginar. Y el posadero está dispuesto a contarlo todo.</p>

	<p>Su infancia en una troupe itinerante de artistas, su facilidad para el teatro y para aprender cosas nuevas, su habilidad con el laúd. Y la magia. Una magia diferente. Sin efectos especiales, sin rayos, sin latinajos arcanos. Una magia que suena tan auténtica que parece de verdad. Original, absorbente, auténtica. Y, por supuesto, el placer de saber el nombre del viento. Pero no quiero decir más sobre el argumento. Debéis descubrirlo vosotros. </p>

	<p>La forma de narrar de Rothfuss no parece especial, a primera vista. Pero tiene algo, no sé qué es, que consigue atraparte y provocar que vivas lo que lees. Más aún: sentir que el protagonista te habla a ti, que el protagonista eres tú. Todo el texto está salpicado de poesía, pero el tono poético es vago, lo suficientemente vago como para que sea accesible para todo tipo de lectores: sin duda, pues, Rothfuss está llamado a triunfar: no exige demasiado pero tampoco ofende al que detesta la papilla <em>bestselleriana</em> fácilmente digerible.</p>

	<p>Uno de esos raros casos en los que una obra recibe, pues, el beneplácito de los críticos y de los lectores. Profunda, entretenida, emotiva, dura a partes sabiamente medidas y llena de canciones.</p>

	<p>Soy doblemente sincero: nunca te arrepentirás de leer <strong>El nombre del viento</strong>. Así que a partir del 22 de mayo, sal corriendo a por ella.</p>

	<p><blockquote><p>No. Todo empezó en la Universidad. Fui a aprender el tipo de magia de la que hablan en las historias. Magia como la de Táborlin el  Grande. Quería aprender el nombre del viento. Quería dominar el fuego y el rayo. Quería respuestas a diez mil preguntas y acceso a su Archivo. Sin embargo, lo que encontré en la Universidad no se parecía en nada a las historias, y eso me dejó muy consternado.</p></blockquote></p>

	<p>Editorial Plaza &#38; Janés<br />

880 páginas<br />

<span class="caps">ISBN</span> 9788401337208 </p>

	<p>Por fin podéis leer ya la reseña que he escrito para <strong>la segunda parte</strong> de <em>El nombre del viento</em>: <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/fantastico-ci-fi/el-temor-de-un-hombre-sabio-de-patrick-rothfuss-la-segunda-parte-de-el-nombre-del-viento-ya-esta-aqui">‘El temor de un hombre sabio’ de Patrick Rothfuss: la segunda parte de ‘El nombre del viento’ ya está aquí</a></strong></p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.megustaleer.com/me_gusta_leer/Libros/E/El-nombre-del-viento-ES/El-nombre-del-viento">Ficha en Me Gusta Leer</a></p>      ]]></description>
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