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	<title>Papel en blanco</title>
	<link>http://www.papelenblanco.com</link>
	<description>Blog sobre literatura, el arte de los libros y el apasionante mundo de la lectura.</description>
	<pubDate>Tue, 24 Jun 2008 16:09:51 GMT</pubDate>
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      <title><![CDATA[[Cuentos de Philip K. Dick] '¡Oh, ser un blobel!' y 'Servicio Técnico']]></title>
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      <pubDate>Tue, 24 Jun 2008 16:09:51 GMT</pubDate>
      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[	<p><img src="http://img.papelenblanco.com/2008/06/cuentos4.jpg" class="derecha_sinmarco" alt="Philip K. Dick" /></p>

	<p>Es curiosa la dosificación con la que la editorial Minotauro está distribuyendo gran parte de la obra del novelista estadounidense <strong>Philip K. Dick</strong> (1928-1982). Además de haber publicado más de diez de sus más famosas novelas (aunque se echa de menos la reedición de &#8216;Tiempo Desarticulado&#8217; o &#8216;Fluyan mis Lágrimas, dijo el Policía&#8217;), está recopilando sus antologías de cuentos tal como lo hubiera hecho el propio Dick. En este volumen, &#8216;<strong>Cuentos Completos IV</strong>&#8217;, se encuentran 18 cuentos que vuelven a poner en relieve la gran maestría de este autor para el cuento y para poner al lector rápidamente en envolventes atmósferas propias de la ciencia-ficción futurista, y de expresarle sus más íntimas obsesiones, como la confusión de la realidad aparente, la identidad, el ser humano como un ente místico, o la importancia del destino en la conducta cotidiana.<a name="more"></a></p>

	<p>Tenía muchas ganas de leer &#8216;<strong>¡Oh, ser un blobel!</strong>&#8217;, y por tanto, es el primero al que me dirigí y el primero que quiero reseñar, a pesar de ser el último en el orden impuesto por el tomo de cuentos. Enseguida Dick muestra a una persona traumatizada por la participación en la guerra, un tal George Munster al que el conflicto bélico dejó una marca imposible de solucionar. En la guerra contra los blobels, unos asquerosos seres unicelulares que se resisten a ser invadidos por los terrícolas, Munster tomó la forma de un blobel de forma artificial para realizar una misión espía. El problema es que, una vez acabada la guerra, Munster vuelve a convertirse en un blobel varias horas al día, y eso le impide llevar su vida con normalidad. Al acudir al doctor Jones, un psicólogo frío pero eficiente, éste le propone que conozca a Georgia Arrasmith, una blobel que revierte a la forma humana varias horas al día tras hacer un servicio de contraespionaje para su raza. Así, al unirse en matrimonio pueden sentirse menos solos y más comprendidos.</p>

	<p>Dick lleva a cabo uno de sus más duros relatos con un pulso narrativo envidiable, que anticipa un glorioso pero deprimente final, cargado de cinismo, con reminiscencias de la participación de EEUU en Vietnam. Muestra el autor la crueldad de una sociedad que, lejos de ver a Munster y sus compañeros como héroes, éstos son unos parias a los que les da vergüenza revelar su molesta situación, se reúnen en una asociación de veteranos como si de un centro de rehabilitación se tratase, y que están destinados a ser infelices. La paranoia por la guerra se hace aquí latente, en un intento de hacer una sátira social, un alegato antibelicista que pone en entredicho la moral humana, sobretodo por la última página, donde se expresa que cada uno busca la felicidad (o por lo menos, la paz interior) de una forma diferente, con un egoísmo ininteligible para el resto. ¡Oh, ser un blobel! es una historia, como dice el propio Dick en las notas del apéndice, en la que destacan &#8220;la futilidad, el humor negro y la estupidez&#8221;. El ser humano se convierte en un blobel, y viceversa, y ese es el triunfo de las potencias, de la guerra en sí. Como anécdota, citar que el doctor Jones cobra sus honorarios en una ranura para habilitar conversaciones telefónicas, de una forma análoga a los aparatos con ranura de la novela &#8216;Ubik&#8217;.</p>

	<p>&#8216;<strong>Servicio Técnico</strong>&#8217; es un relato mucho menos complejo en cuanto a estructura, de una profundidad más tenue, pero no en vano encierra una de esas paradojas temporales que tanto gustaban al autor. Dick va a tiro hecho, muestra una escena puramente teatral como eje para el magno acontecimiento que se prevee desde las primeras líneas. Un comercial-técnico llama a la puerta del director David Courtland diciendo que viene a arreglarle un sible. Courtland, sin demasiada educación, le informa de su equivocación, sin tener ni idea de qué es eso de un sible. Pero rápidamente le pica la curiosidad, y consciente de que el técnico volverá a llamar a su casa, llama a sus compañeros de trabajo y subordinados, para hacer conjeturas sobre el susodicho sible y de paso, divertirse un rato (de nuevo unas pizcas de humor negro que tanto caracterizan a su autor). El técnico efectivamente vuelve, y Courtland pide que les explique a sus amigos qué es eso del sible, explicando que son forasteros. Tras una serie de forcejeos verbales, condicionados sobre todo por el asombro del eficiente técnico, se enteran de la terrible verdad: el técnico ha viajado accidentalmente en el tiempo, hacia una época pasada, donde los sibles todavía no existen. Los sibles son unas máquinas que controlan absolutamente todos los aspectos de un ser humano, y el gobierno obliga a los ciudadanos a que los tengan en sus casas como la fornitura doméstica principal y omnipresente, a modo de Gran Hermano particular.</p>

	<p>Ni que decir tiene que el relato, aunque no lo desvele, termina en un auténtico jaque mate, que diría Cortázar, y que aúna el círculo temporal con la predestinación más terrorífica que pueda imaginarse. Es un relato muy de Dick, con los típicos elementos que triunfaron en sus novelas. Sorprende, porque por la naturaleza del relato parece pedirlo a gritos, la inexistencia de macguffins, ese concepto narrativo bautizado por el cineasta Alfred Hitchcock que sin embargo fue muy empleado por Philip K. Dick. Se echa en falta una mayor profundización en el personaje de Courtland, que pasa de ser un apático maleducado a un cínico curioso y con ingenio. Las irregularidades estilísticas, que las hay, se ven compensadas por ese apabullante final, digno de maestros del relato como Roald Dahl, Anton Chejov o Guy de Maupassant. A destacar el hecho de que &#8216;Servicio Técnico&#8217; no sea un relato futurista, sino una historia ambientada en el mismo año en que se escribió. Año, por cierto, perteneciente a la década de los 50, en la que la Guerra Fría y en concreto la carrera espacial le sirvieron de especial inspiración para la paranoia social fomentada por los avances tecnológicos. No insistan en buscar una explicación al viaje en el tiempo del técnico, porque no la van a encontrar. La reflexión única es más abstracta que eso: es el éxito del apocalipsis mundial, desde una perspectiva teórica y especulativa.</p>

	<p>Esta es la grandeza de Philip K. Dick, su conocimiento innato de las virtudes literarias aplicado a la más lúcida ambientación de ciencia-ficción. Sus cuentos no sólo no merman el talento demostrado por el autor en sus novelas más famosas, sino que consolidan su figura literaria más allá de su condición de inspirador y profeta de algunas de las realidades sociales y tecnológicas del siglo XXI. Nada menos.</p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/06/24-cuentos-de-philip-k-dick-el-suplente-y-que-vamos-a-hacer-con-ragland-park">Reseña de Paolo Fava de &#8216;El Suplente&#8217; y &#8216;¿Qué vamos a hacer con Ragland Park?&#8217;</a> </p>


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      <title><![CDATA[[Cuentos de Philip K. Dick] 'El Suplente' y '¿Qué vamos a hacer con Ragland Park?']]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2008/06/24-cuentos-de-philip-k-dick-el-suplente-y-que-vamos-a-hacer-con-ragland-park</link>
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      <pubDate>Mon, 23 Jun 2008 22:36:04 GMT</pubDate>
      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" id=image3572 alt=Cuentos Completos IV src="http://img.papelenblanco.com/2008/06/cuentos4.jpg" /><strong>Minotauro </strong>ha editado el <strong>IV volumen de Cuentos completos</strong> de <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/03/02-philip-k-dick">Philip K. Dick</a> en el que podemos encontrar 18 nuevos relatos escritos entre 1955 y 1963. La producción de Dick abarca un vastísimo mundo en la que cabe toda clase de especulación imaginaria sobre la política, la economía, el crimen, la sociedad, las costumbres, la psicología e incluso la creación literaria. He querido centrarme en El Suplente y ¿Qué vamos a hacer con Ragland Park? porque son, literariamente hablando, los menos conseguidos, pero los más mordaces como sátira política.</p>

	<p>Ambos relatos siguen un cierto orden de continuidad, algo excepcional en la recopilación. Nos sitúan en un futuro en donde las disensiones políticas han sido eliminadas al pasar las responsabilidades de Gobierno al ordenador Unicefalon 40-D, una máquina eficaz y vigilante capaz de velar por los intereses de los humanos mejor que ellos mismos. La imformación está en manos de &#8216;payasos de las noticias&#8217; que procuran no contar cosas demasiado serias o preocupantes, y el puesto de mayor rango que ocupa un humano es la de ser el oscuro suplente del Unicefalon en caso de fallo.</p>

	<p>Pero cuando ocurre lo impensable, cuando una flota alienígena aparece en el Sistema Solar y consigue desconectar el Unicefalon 40-D, el mediocre burócrata Max Fischer nombrado suplente por carambola se encontrará con el poder en sus manos, despertándo en él un ansia desconocida. Este es el argumento de <strong>El Suplente</strong>, cómo Fischer no dudará en corromper, amenazar y encarcelar para mantener el poder adquirido de rebote. Y cómo Jim-Jam Briskin, el principal payaso de noticias, le hará frente presentando su candidatura a través de su poderosa red de medios de comunicación.<a name="more"></a></p>

	<p>¿Suena extraño? El comienzo de <strong>¿Qué vamos a hacer con Ragland Park?</strong> nos presenta a Max Fischer todavía en el poder, más tiránico y embrutecido que nunca, y a Briskin entre rejas por sedición en tiempos de guerra. Es el turno de Sebastian Hada, un magnate de una cadena de televisión cultural, quién decide enfrentarse a Fischer. Su plan tiene dos ejes. El primero, liberar a Briskin y convertirlo en su locutor estrella. El segundo es contratar a Ragland Parks, un cantautor folklórico al que pone a componer canciones-protesta. Sin embargo pronto se revela la razón del éxito de Rag Parks: lo que canta en sus canciones acaba ocurriendo. Un poder tan inmenso asusta incluso a sus benefactores, aunque Parks no parece ser consciente de su potencial; ni siquiera para salvarse a sí mismo.</p>

	<p>Estos dos relatos forman un binomio extraño. Es difícil saber si Dick los enlazó uno con otro eventualmente o si podrían haber constituido una serie más larga. Ciertamente, la lucha entre Fischer y sus oponentes está lejos de haberse concluído al final de los relatos y uno se queda con la sensación de que aún había carrete por correr. Por otro lado, se pueden leer perfectamente como elementos independientes. Dick no siempre busca finales conclusivos para sus relatos, prefiriendo dejar la escena descrita a la interpretación del lector.</p>

	<p>Es del conflicto entre poder económico y poder político de lo que tratan estos dos cuentos, como tantos otros del volumen, mezclado con el escepticismo hacia la sociedad computerizada y los temas visionarios y esotéricos como el psiquismo. Los argumentos y personajes no dejan de ser un trasunto de la realidad americana contemporánea de Dick, pero en este caso la caricatura está llevada al extremo. Max Fischer es un ser burdo y rastrero que se rodea de sus semejantes, obsesionado por mantener el poder absoluto sin saber muy bien por qué, y capaz de aplicar los métodos más brutales  sin pensarlo dos veces.</p>

	<p>Pero sus adversarios tampoco son inmaculados. Jim-Jam Briskin es lo que se puede imaginar que sea un &#8216;payaso de las noticias&#8217;. Aunque adopta frente a Fischer el papel de periodista responsable y la voz del interés popular, no hay que olvidar que se gana la vida con informativos de entretenimiento que enmascaran problemas reales como la guerra. </p>

	<p>Finalmente entra Hada, el empresario. Un hombre poderoso pero con escrúpulos, que nos hace preferirlo inmediatamente a Fischer. Sin embargo descubriremos que detrás de su imperio filantrópico y educativo se esconde una maniobra de especualción inmobiliaria sobre la Tierra. Sólo la figura de Rags Parks, llamado a ser peón y mártir de esta lucha de poder, se mantiene pura a su esencia hasta el final, interpretando la canción de su propia muerte.</p>

	<p>Entra aquí otro tema muy de Dick, el de la predestinación y el conductismo. ¿Existe una potencialidad infinita de posibilidades o el futuro ya está dado? ¿Es Ragland Parks capaz de modificar la realidad o sólo un instrumento más del destino? ¿Hasta dónde llega la libertad humana y qué podemos aspirar a conseguir? ¿Y cuál es el papel del visionario como testigo de los juegos en la cúspide del poder? Son las preguntas que agitan el mundo extraño, a veces trágico y a veces cómico, en el que Dick desarrolla sus ficciones. La conclusión, como hemos dicho, está abierta al juicio del lector (en el caso de que dé con uno).</p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/03/02-philip-k-dick">Philip K. Dick</a></p>



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    </item>
	
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      <title><![CDATA[Novelas Inacabadas Famosas]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2008/02/20-novelas-inacabadas-famosas</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2008/02/20-novelas-inacabadas-famosas</guid>
      <pubDate>Wed, 20 Feb 2008 18:18:40 GMT</pubDate>
      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image2741" class="derecha_sinmarco" alt="Weir of Hermiston" src="http://img.papelenblanco.com/2008/02/weirhermiston.jpg" />En mis últimos posts, mientras escribía sobre Franz Kafka y Tintín y el Arte-Alfa, se fue gestando en mi mente la idea de elaborar (dentro de mis limitadas posibilidades) una recopilación &#8220;definitiva&#8221; de grandes novelas inacabadas, que bien por fallecimiento de su autor o porque el propio escritor no creía en el valor del manuscrito, no vieron la luz en su completitud.</p>

	<p><strong>El Castillo, Franz Kafka</strong>. El mítico escritor checo pidió a su amigo Max Brod que tras su muerte, todos sus escritos fueran quemados. Gracias a que Brod desoyó la petición, su influyente obra ha llegado a nosotros. Sin embargo, su prematura tuberculosis, a la edad de 41 años, dejó sin completar esta suerte de novela distópica, que vuelve a tener como protagonista a un tal K., que no es más que un trasunto del propio autor. El Castillo es un relato muy estimable, que consigue transmitir al lector la atmósfera asfixiante, claustrofóbica, enrevesada, desquiciada con una prosa compleja y densa.</p>

	<p><strong>El Buho a la Luz del Día, Philip K. Dick</strong>. El conocido novelista de ciencia-ficción se pasó toda la vida planeando historias más serias que aquellas por las que hoy en día es mundialmente famoso. Su infarto a la edad de 52 años dejó huérfana a esta novela, que aunque ciertamente contendría elementos de ciencia-ficción, trascendería los típicos temas de Dick para adentrarse en religión, conocimiento humano y mística de un modo más profundo y menos atado a las convenciones del género. En realidad, es un poco de trampa por mi parte incluirla, porque Dick ni siquiera empezó a escribirla, al menos que se sepa. Se prepara una película para 2009 sobre los últimos días del autor, que se llamará precisamente como el título de su novela inacabada, con Paul Giamatti encarnando a Philip K. Dick.<a name="more"></a></p>

	<p><strong>El Misterio de Edwin Drood, Charles Dickens</strong>. El autor de <strong>Cuento de Navidad</strong> estaba ilusionado con el proyecto de elaborar una intrincada novela de misterio con giros argumentales, al estilo de su colega Wilkie Collins. Se dice que él mismo sabía que no acabaría la novela, lo que no justifica ciertas lagunas narrativas que aprecia quien lo ha leído. El enigma existente alrededor de esta obra sigue vigente, ya que Dickens no desveló el final ni ciertos detalles de la trama, que atañen incluso a la muerte (o no) del protagonista, Edwin Drood. Con todo, quien sabe acerca de esta novela afirma que habría sido uno de los mejores títulos de su autor, a la altura de la conocida <strong>Grandes Esperanzas</strong>.</p>

	<p><strong>El Último Magnate, F. Scott Fitzgerald</strong>. El novelista famoso por <strong>El Gran Gatsby</strong>, empezó a escribir The Love of Last Tycoon (título original de la obra) después de haber sufrido dos infartos por los efectos del alcohol. Murió en 1940, y al año siguiente su amigo Edmund Wilson la publicó, sin saber si el propio autor lo habría querido. Pero fue precisamente esta novela inconclusa lo que hizo que los críticos se fijaran en él de forma póstuma, hasta considerarlo uno de los mejores escritores estadounidenses. La brillantez de esta obra es evidente para quien ha leído el fragmento escrito, y se dice que habría sido su mejor y más madura novela. En España, está publicada en Anagrama.</p>

	<p><strong>El Weir de Hermiston, Robert Louis Stevenson</strong>. El fallecimiento del autor de <strong>La Isla del Tesoro</strong> a los 44 años, provocó que la última novela en la que estaba trabajando, quedase inacabada. Se considera que habría sido una obra maestra y un clásico de la literatura anglosajona. Cuenta la historia de un joven que se posiciona en contra de la pena de muerte. Su padre, que es juez, tiene el mandar hombres a la horca como parte de su trabajo. Por ello le envía a Escocia ya que no lo considera apto para el oficio que quiere desempeñar, la abogacía. Se dice que tiene carácter autobiográfico y que la traducción al español es inmejorable. Está publicada, aunque con escasa difusión, por la editorial Alianza.</p>

	<p>Más Información | <a href="http://wildmood.blogspot.com/2007/03/el-misterio-de-edwin-drood.html">El Misterio de Edwin Drood en Wild Mood Swings</a>, <a href="http://enlavalla.wordpress.com/2007/05/10/club-de-lectura-el-weir-de-hermiston-robert-louis-stevenson/">Fragmento de El Weir de Hermiston</a></p>


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    <item>
      <title><![CDATA['Nick and the Glimmung', la novela infantil de P.K. Dick]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2008/02/09-nick-and-the-glimmung-la-novela-infantil-de-pk-dick</link>
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      <pubDate>Sat, 09 Feb 2008 15:47:17 GMT</pubDate>
      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" id=image2669 alt=nick-and-the-glimmung.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2008/02/nick-and-the-glimmung.jpg" />Quizás para los aficionados de <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/nick+and+the+glimmung">Philip K. Dick</a> no sea una sorpresa, pero me ha llamado la atención encontrarme con la novela infantil que escribió, <strong>Nick and the Glimmung</strong>. Se trata de un producto que en Estados Unidos llaman YA (&#8216;Young adult&#8217;) y que nosotros colocaríamos a medio camino entre la literatura infantil y juvenil. Fue escrita en en 1966 y publicada en 1988 en Inglaterra. Al parecer, nunca fue traducida al castellano, pero podría ser reeditada en breve en EE.UU.</p>

	<p>Los mundos creados por la literatura de Dick son complejos, multifacetados y desasosegantes, esto es más que un lugar común. No parecen los lugares más apropiados para una aventura para todos los públicos. Sin embargo, lo que destacan quienes han leído Nick and the Glimmung es que Dick consiguió adaptar al tono y a las peripecias del género infantil tanto sus mundos posibles como sus obsesiones recurrentes.</p>

	<p>Nick and the Glimmung está encuadrada en la continuidad de una de las novelas &#8216;adultas&#8217; de Dick, <strong>Gestarescala </strong>(<em>Galactic Pot Healer</em>). En un hipotético 1992, Nick es obligado a huir de la Tierra junto con su familia debido a su gato Horace, ya que el sistema opresivo y policial que rige nuestro planeta prohibe tener mascotas. Empezarán una nueva vida en el planeta Sirius 5 y conocerán a diferentes tipos de alienígenas, entre ellos al poderoso y sabio Glimmung, además de enfrentarse a réplicas de sí mismos y a un libro que predice el futuro.<a name="more"></a></p>

	<p><blockquote><p>Sí, ahí estaba. Ahí mismo en el libro. Un informe corto pero preciso de la muerte de Mr. Frankis. ¿Estaba este pasaje aquí ayer? se preguntó Nick. (...) ¿Supongamos que Mr. Frankis hubiera buscado su propio nombre en el índice? ¿Habría encontrado esto &#8211; y sabido lo que le iba a ocurrir?</p></blockquote></p>

	<p><blockquote><p>¿Qué hay en el libro sobre mí? se preguntó Nick. ¿El texto que leímos antes de camino aquí, después de que Glimmung me diera accidentalmente el libro? ¿O habrá cambiado ahora?</p></blockquote></p>

	<p>Es fácil reconocer los temas de Dick en el simple argumento de la novela. Por mucho que el lenguaje se adecúe al público infantil, no estoy seguro de que el resultado final no se dirigiera realmente a adultos. Puede que las paradojas sobre el continuum y las reflexiones sobre el determinismo de nuestra muerte puedan ser materia para niños, pero no estoy seguro de que Dick entendiera (como le pasa a muchos autores) que para escribir novelas de niños no basta con contar lo mismo de forma simple y añadiendo una mascota.</p>

	<p>Vía | <a href="http://papercuts.blogs.nytimes.com/2008/02/07/philip-k-dicks-ya-novel/">The New York Times</a></p>


 ]]></description>
    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[Libros Sobrevalorados (II)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2008/01/02-libros-sobrevalorados-ii</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2008/01/02-libros-sobrevalorados-ii</guid>
      <pubDate>Wed, 02 Jan 2008 19:00:39 GMT</pubDate>
      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[	<p><img width="250" height="364" alt="Capitán Alatriste" class="derecha_sinmarco" src="http://img.papelenblanco.com/2008/01/capitanAlatriste.jpg" />La segunda parte de mi colección de los que considero libros sobrevalorados, con un éxito a mi juicio desproporcionado a sus virtudes literarias.</p>

	<p><strong>VERÓNIKA DECIDE MORIR</strong>, <strong>Paulo Coelho</strong>. Un libro pesado de leer por su inverosimilitud, su abundancia de tópicos y por incluir el sexo de forma predominante como mero reclamo para arrastrar al lector a lo largo de la historia. Personajes imposibles, un desarrollo que recuerda muchísimo a <strong>Alguien voló sobre el nido del cuco</strong>, de Ken Kesey, y un estilo tan rimbombante que en ningún momento supone un disfrute para el lector. Increíblemente, se encuentra entre los libros más mencionados para salir adelante de una crisis, y es uno de los favoritos entre personas que no leen más de dos o tres libros al año. He incluido Verónika decide Morir, por poner el engaño más representativo de este autor, pero de igual calibre son <strong>Once Minutos</strong>, <strong>El Zahir</strong> o <strong>Brida</strong>.<a name="more"></a></p>

	<p><strong>¿SUEÑAN LOS ANDROIDES CON OVEJAS ELÉCTRICAS?</strong>, <strong>Philip K. Dick</strong>. La adaptación al cine de esta novela, bajo el nombre de Blade Runner, despertó curiosidad por esta obra notable de ciencia-ficción, que sin embargo no es de las mejores de su autor (como <strong>El Hombre en el Castillo</strong>, <strong>Ubik</strong> o <strong>Fluyan mis Lágrimas, dijo el Policía</strong>). El argumento está tan repleto de ideas que no termina de cuajar, y quien haya leído el libro y visto la película, se dará cuenta de que el director Ridley Scott y el guionista David Webb Peoples extrajeron una maravilla de donde no había tanto.</p>

	<p><strong>2001, ODISEA EN EL ESPACIO</strong>, <strong>Arthur C. Clarke</strong>. <strike>Otra beneficiada por la excelente adaptación al cine, en este caso por el genial Stanley Kubrick</strike> (RECTIFICACIÓN: El director Stanley Kubrick y Arthur C. Clarke llegaron a un acuerdo para adaptar el relato &#8220;El Centinela&#8221; al cine y a partir de ahí surge esta novela). 2001 posee un estilo sencillo y somnífero, y sin duda la lentitud <strike>de la película proviene</strike> por la amalgama de escenas pedantes, aburridas y lentas hasta la saciedad.</p>

	<p><strong /><strong>EL CAPITÁN ALATRISTE</strong>, <strong>Arturo Pérez Reverte</strong>. Y con ello abarco a todos los libros publicados sobre el personaje. Sin despreciar la gama de personajes y detalles sobre la época, lo cierto es que la colección de aventuras de Alatriste es una propuesta fallida. Con una pedantería y un barroquismo fuera de lo común, Pérez Reverte pronto cae en la autocomplacencia, sin que parezca importarle la valía que el lector pueda encontrar en un devenir confuso y arbitrario. Una recreación histórica más delirante que otra cosa. Pérez Reverte ha escrito, sin duda, cosas mejores, y un poco más libres de esa palpable redundancia que caracteriza a sus obras.</p>

	<p><strong> </strong><strong /><strong>LA SOMBRA DEL VIENTO</strong>, <strong>Carlos Ruiz Zafón</strong>. Este es uno de los más ilustrativos casos de márketing viral (y no tan viral) de un libro que comenzó siendo finalista de un premio organizado por Planeta, y ha acabado como un best-seller mundial, en una de las aportaciones españolas menos esperadas a la literatura universal. Con sus logros narrativos, Ruiz Zafón pinta una Barcelona convencional, unos personajes planos y predecibles, y un argumento de culebrón. Aunque esto no suponga un lastre para una implicación verdadera por parte del lector, La Sombra del Viento es una novela hecha a la medida para ser lanzada a lo más alto, mirando simplemente por encima sus virtudes y obviando sus defectos.</p>

	<p><strong> </strong><strong /><strong>MUNDO ANILLO</strong>, <strong>Larry Niven</strong>. Sería que aquel año (1971) el mercado de ciencia-ficción estaba escaso, y por ello Mundo Anillo ganó tres de los más importantes premios literarios del género, entre ellos el Hugo. Pero lo cierto es que en esta novela parece no haber nada que suscite especial interés, con unos personajes hilarantes, copia-y-pega de otros autores como Isaac Asimov, repleto de irregularidades, y que sólo tiene a favor la creación de un universo elaborado y singular. El argumento va empeorando conforme va avanzando el libro. Con todo, es fácilmente visible en la sección de ciencia-ficción de cualquier librería. Sobretodo con una etiqueta de &#8220;Especialmente Recomendado&#8221;.</p>

	<p><strong> </strong><strong /><strong>Buena parte de la obra de José Saramago</strong>. El caso de este premio Nobel portugués es curioso, porque parece que todo el mundo le tiene estima y admiración, pero pocos de ellos han leído realmente un libro suyo. Y es que leer la genial <strong>Ensayo sobre la Ceguera</strong> no es lo mismo que la pesada <strong>Todos los Nombres</strong>, la tremendamente efectista (y polémica <em>porque sí</em>) <strong>Evangelio Según Jesucristo</strong> o la decadente <strong>La Caverna</strong>. Y su <strong>Viaje a Portugal</strong>, del que se dice que es uno de los mejores libros de viajes de la historia, tampoco es para tirar cohetes. Su extravagante estilo (párrafos largos, ausencia de puntos y seguidos y diálogos incrustados en la narración) funciona sólo a veces, porque si no se acompaña de una buena historia, es un lastre gratuito se mire por donde se mire.</p>

	<p><strong> </strong><strong /><strong>ZALACAÍN EL AVENTURERO</strong>, <strong>Pío Baroja</strong>. Parece que ser que es (o ha sido) lectura obligada en los institutos. Con un estilo extramadamente rústico y breve, Pío Baroja publica una hagiografía de un antihéroe que en ningún momento se gana la empatía y complicidad del lector, con unos pasajes delirantes y un devenir absurdo. Para colmo, su atropellado final da la sensación de que Baroja se cansó de escribir esta pesadez de novela. De todos los logros que suponen su otra obra<strong> El Árbol de la Ciencia</strong>, aquí no se ven ni los despojos.</p>

	<p><strong> </strong><strong /><strong>LA HERMANDAD DE LA SÁBANA SANTA</strong>, <strong>Julia Navarro</strong>. El más representativo de los daños colaterales que trajo consigo Dan Brown y su Código da Vinci. Los hay a cantidades ingentes. Sin embargo La Hermandad tuvo un éxito sin precedentes dentro de la ficción española, y todo el que lo haya leído estará de acuerdo conmigo es que es un libro que<em> no va de nada</em>, con unos giros narrativos inabarcables, una sensación de confusión permanente, y un exceso de documentación y párrafos aclaratorios que no llevan a ninguna parte. Bueno, sí, al sopor del lector.</p>

	<p><strong> </strong><strong /><strong>ERAGON</strong>, <strong>Christopher Paolini</strong>. Que lo haya escrito un niño de 15 años explica muchas cosas. Por ejemplo, que Eragon no sea más que un pastiche que bebe sobretodo de la literatura de Tolkien. Tremendamente soporífero, algo ñoño, y preparado minuciosamente para que los adolescentes lo acojan como un entretenimento más. Vayan a las librerías. Lo encontrarán con facilidad.</p>

	<p><strong> </strong><strong /><strong>¿Cuáles son para tí los libros más sobrevalorados?</strong></p>

	<p><strong> </strong><strong>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/01/02-libros-sobrevalorados">Libros Sobrevalorados (I)</a></strong><strong> </strong></p>


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    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[Reedición de Ubik, de Philip K. Dick]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2007/05/01-reedicion-de-ubik-de-philip-k-dick</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2007/05/01-reedicion-de-ubik-de-philip-k-dick</guid>
      <pubDate>Tue, 01 May 2007 21:19:34 GMT</pubDate>
      <author>Hervé Joncour</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image812" src="http://img.papelenblanco.com/2007/05/ubik.jpg" alt="Ubik, de Philip K. Dick" class="derecha" /><strong>Ubik</strong> está considerada por muchos como la mejor obra de <strong>Philip K. Dick</strong>, ese maestro de la ciencia ficción que nos ha dejado títulos como El hombre en el castillo o sobre todo <strong>¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?</strong>, que más tarde se convirtiría en la película de culto Blade Runner.</p>

	<p>Ahora <strong>La Factoría de Ideas</strong> ha reeditado esta obra, Ubik. Han transcurrido 25 años desde la muerte del escritor estadounidense y cada vez más su legado comienza a ser considerado como debiera. ¿Y qué vamos a encontrarnos en este título?</p>

	<p><blockquote><p>Glen Runciter ha muerto. ¿O lo han hecho todos los demás? Esta cáustica comedia metafísica de muerte y salvación (servida en cómodo aerosol) es un tour de force de amenaza paranoica y diversión sin trabas, en la que los fallecidos dan consejos comerciales, compran su siguiente encarnación y corren continuamente el riesgo de morir de nuevo.</p></blockquote></p>

	<p>Como vemos, temas recurrentes en la literatura del autor. Una oportunidad más de hacernos con un título indispensable de la ciencia ficción del siglo XX.</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.lafactoriadeideas.es/catalogo/libro.asp?referencia=LFL2003">La Factoría de Ideas</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/03/02-philip-k-dick">Philip K. Dick</a></p>


 ]]></description>
    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[Philip K. Dick, the man in the Library of America]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2007/02/05-the-man-in-the-library-of-america</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2007/02/05-the-man-in-the-library-of-america</guid>
      <pubDate>Mon, 05 Feb 2007 20:14:43 GMT</pubDate>
      <author>Pablo Muñoz</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha"  id="image289" height=192 alt=dick src="http://img.papelenblanco.com/2007/02/dick.bmp" />A veces se hace justicia. Pero no se ilusionen, no, que por cada cosa digna ya sabemos el precio que hay que pagar. <strong>Philip K. Dick</strong> está obteniendo mucho más tarde de lo deseable un reconocimiento bastante adecuado si tenemos en cuenta la magnitud de su excelente obra literaria. La Library of America va a publicar la obra de este titán en breve, pero, ¡esperen!  ¿Qué diantres significa una edición por parte de este colectivo? </p>

	<p>La <a href="http://www.libraryofamerica.org/volume.jsp?RequestID=252">Library of America</a> se encarga de publicar solo a los escritores más notables del siglo XX o lo que es mejor toma la siempre espinosa decisión de publicar lo más exquisito (y a veces poco reivindicado) de lo mejor de las letras estadounidenses. El encargado del asunto es uno de sus mejores discípulos, el novelista <strong>Jonathan Lethem </strong>cuya obra sabe continuar en una línea personal parte de la herencia dejada por el genio eternamente perseguido. Esto es un reconocimiento mayor que si le dieran el premio Nobel, al menos en lo que a su tierra natal se refiere: como cuando la misma LoA editó a <strong>H.P. Lovecraft</strong>, con la edición del autor de <strong>Valis </strong>lo que hace es corroborar el ya caduco dilema de los géneros menores en la literatura de los últimos tiempos. Las novelas seleccionadas no dejan tampoco lugar a dudas o protestas: <strong>El hombre en el castillo</strong>,<strong> Los tres estigmas de Palmer Eldritch</strong>,<strong> ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? </strong>y <strong>Ubik </strong> son cuatro libros imprescindibles si uno quiere descubrir esos márgenes que tiene la realidad y descodificar un presente demasiado parecido a la obra del ya profético PKD.</p>

	<p><a name="more"></a></p>

	<p>Pero la cosa no termina aquí. El pasado día 23 de enero se publicó en los USA la novela inédita del autor que precisamente que al parecer no se enmarca en la ciencia ficción (aunque como todos nosotros sabemos la CF es la excusa pero en fin, ya conocen a los críticos)  y se centra en la psique humana (como en el resto de novelas del autor, vaya). Se llama <strong>Voices on the street </strong>y reclamar una traducción es tan urgente como que se siga reeditando en castellano toda su obra en condiciones, que ya va siendo hora. <strong>Ken Tucker</strong> afirma que Dick trabaja en una línea que después explorarían autores, en apariencia, tan distintos de él como son <strong>Richard Yates</strong> y <strong>Raymond Carver</strong>. </p>

	<p>Vía I <a href="http://www.philipkdick.com/media_intro.html">Philip K. Dick (Sitio Oficial) </a></p>


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    </item>
	

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