El idioma es la herramienta del autor. Y como tal, el propio autor está plegado a sus limitaciones. También es el propio autor el que se impone las suyas: no es lo mismo leer a Juan Manuel de Prada (paradigma de densidad léxica) que el SMS de un bakala.
Sin embargo, hay idiomas tan escasamente ricos que obligarían a cualquier autor a inclinarse por el idiolecto bakala. El más llamativo de todos ellos se habla en Brasil.
De los 6.000 idiomas que se hablan en el planeta, el idioma de la tribu piraha, localizada en la ribera del río Maici, en Brasil, es sin duda el idioma más simple del mundo, según investigadores del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT). Lo hablan menos de 200 personas.

