Mario Vargas Llosa el reciente ganador del Premio Nobel de literatura y uno de los escritores más importantes en lengua hispana y representante fundamental del llamado Boom de la Literatura Latinoamericana de los años 60 y70 del siglo pasado, es una figura pública que, a donde sea que llega (o no llega aún) genera polémica. No deja a nadie sin reacción; a veces por que se las busca con sus declaraciones pero a veces sin hacer prácticamente nada o simplemente aceptando una invitación a inaugurar la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
Lo cierto es que declaraciones van y declaraciones vienen luego de que, a raíz de la invitación al autor de La fiesta del Chivo y tantas otras novelas maravillosas para que inaugure ‘informalmente’ la segunda Feria del libro más importante del mundo hispano, un grupo de intelectuales (cercanos al movimiento kirchnerista, dicen) convocó la firma de un documento de repudio contra Vargas Llosa. Los argumentos no tenían que ver con la calidad literaria del peruano sino principalmente por sus declaraciones en contra de la nación argentina y su gobierno.
Convertido desde hace años en vocero de los grupos multinacionales editoriales y mediáticos, de un supuesto “liberalismo” de sometimiento y depredación, y de la oposición a lo que ellos denominan “gobiernos populistas” en América latina, Mario Vargas Llosa se ha ensañado de modo muy particular con nuestro país y nuestra sociedad, en declaraciones vastamente difundidas por esos mismos medios.




Todo comenzó este fin de semana cuando
Entre las poquitas novedades que nos ha traído el nuevo ciclo político español está la creación de un ministerio de Igualdad dedicado a fomentar la equiparación de los derechos de la mujer a los del hombre. Su titular Bibiana Aído anunció la fundación de una Biblioteca “por y para mujeres”. Preguntado por el asunto en el Congreso, el ministro de Cultura César Antonio Molina ha declarado que “
La noticia es tan
Si hace algunos días hablábamos de la reconciliación de Alemania con su gran escritor contemporáneo,
El ochenta cumpleaños del premio Nobel Günther Grass se ha convertido en una conmemoración del escritor al que Alemania todavía considera su conciencia crítica. Atrás ha quedado la polémica por la revelación en su autobiografía Pelando la cebolla de que el veterano luchador de izquierdas había servido en las SS siendo adolescente y lo había ocultado hasta entonces. Ahora, en espera de la ceremonia de estado que tendrá lugar el 27 de octubre, hasta los viejos enemigos quieren firmar las paces.