
Soy consciente que es un poco tarde, pero no quería dejar de hablar del ganador de la vigésimo octava edición del Premio Herralde de novela. Así, el colombiano Antonio Ungar, que reside actualmenten en Jaffa (Tel Aviv), se ha llevado a casa los 18.000 eurazos con que está dotado el galardón gracias a su obra Tres ataúdes blancos. En tan sólo un par de semanitas podremos encontrarlo en las librerías, por supuesto publicado por Anagrama.
La novela ganadora se sitúa en un país imaginario, Miranda, que bien podría ser la mezcla de varios países sudamericanos, como él mismo ha reconocido. Allí, un tipo de clase media, tímido, solitario y que sólo se relaciona a través de Internet, se ve obligado por error a suplantar al líder de un partido político de la oposición. Nos encontramos así con una sátira en toda regla sobre la situación política, donde el humor negro predomina a lo largo de las páginas.


El mexicano Daniel Sada es el ganador de la XXVI edición del Premio Herralde de Novela, al que se habían presentado este año 244 novelas. Sada (Mexicali, 1953), escritor y periodista, es considerado un renovador de la narrativa mexicana y fue Premio Xavier Villaurrutia en 1992. La novela galardonada, Casi nunca, trata de un triángulo amoroso entre un ingeniero agrónomo, una prostituta y una señorita de la alta sociedad. Como detalle curioso, Sada no oculta que tiene rasgos autobiográficos; añade que varias de las personas que describe siguen vivas y que no sabe qué ocurrirá cuando lean la obra.
El señor que vemos en la fotografía se llama Martín Kohan, y ha resultado ganador del Premio Herralde de Novela 2007 con su obra Ciencias morales.