Ésta es una de las novelas más extrañas y originales a nivel formal que haya leído nunca. Pero la originalidad, en sí misma, no es un valor si no está acompañada de otras virtudes. 253 de Geoff Ryman, al igual que la serie 24 horas, conceptualmente quedan mejor como idea, pero a la hora de desarrollarse la cosa adolece de algunos inconvenientes.
Originariamente, 253 fue concebida para ser una novela digital que se aprovechara de la tecnología de Internet, por ejemplo mediante el uso hipervínculos. En una web, estoy convencido de que la obra funcionaría mucho mejor. En el formato físico, 253 se vuelve un poco más morosa y uno debe de tener una memoria prodigiosa para recordar todas las relaciones entre los personajes. Al menos es de agradecer que, al final del libro, el autor haya incluido un índice que recuerde tales relaciones, y que cada vez que empieza describir un vagón, aparezca un esquema del vagón con los personajes que se sienta en cada sitio.
Y es que en 253 hay muchos personajes. Concretamente 253. Todos ellos viajan en un tren de la línea Bakerloo del metro de Londres: un conductor más 7 vagones cuyos asientos están ocupados totalmente por 36 pasajeros por vagón. Aunque en una de las notas de a pie de página se incluye un personaje extra muy particular.

