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Prólogo de la Primera Parte del Quijote

Prólogo de la Primera Parte del Quijote: mucho más que un simple preludio (y II)

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Capítulo IV: Del amigo gracioso y bien entendido que entró a deshora

Como decíamos en el post anterior, el narrador principal nos introduce otra figura prologal: el amigo al que presenta como una realidad física, como un hombre de carne y hueso al que le confiesa sus preocupaciones y dificultades con el Prólogo. Sin embargo, si atendemos a su planteamiento de ficción real, podremos ver en el amigo un alter ego, un personaje imaginario que es utilizado para entrar en un plano indirecto, que le ofrece la posibilidad de componer la crítica más explícita hacia los libros de caballerías y las pomposas costumbres de los prefacios y elogios que preceden las obras de sus coetáneos.

Así, el amigo gracioso y bien entendido que entró a deshora, tras conocer el problema que le plantea el narrador principal, crea un discurso que es todo un ataque contra lo anteriormente citado y, sin muchas complicaciones, derriba punto por punto los problemas del escritor. Para ello, le expone una serie de citas escolásticas y proverbiales, mitos clásicos y fragmentos bíblicos (no siempre de modo correcto), que le sirvan para salir al paso de sus dificultades. Dentro de la sátira es oportuno destacar que algunos de los dardos verbales son dirigidos a Lope de Vega: en la cita “Donec eris felix, multos numerabis amicos, Tempora si fuerint nubila, solus eris”, dice ‘felix’ donde debía decir ‘sospes’, tal y como escribió Ovidio (y no Catón, como se dice en el texto) en Tristia (I, 9, versos 5-6), clara referencia al susodicho Lope, cuyo primer nombre era Félix.

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Prólogo de la Primera Parte del Quijote: mucho más que un simple preludio (I)

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quijote_3.jpgSi en el primer post empezamos por el (aparente) final, en este continuamos por el supuesto comienzo. Y es que el Prólogo de la Primera Parte de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha fue redactado en 1604, una vez que Cervantes había acabado el libro, lo cual le ofrecía una perspectiva de su propia obra con la que, lógicamente, no contaba al inicio de su composición, pues se cree que en un principio su intención era mucho más modesta y que, sólo una vez avanzada la obra, vislumbró las verdaderas posibilidades de esta (opinión vertida por Menéndez Pidal).

Capítulo I: Donde se trata la intención de Miguel de Cervantes en el Prólogo

Nos quedaríamos muy lejos de la realidad si destacáramos la crítica de los libros de caballería como única intención del autor. Cierto es que ésta es su primera capa pero tan sólo la superficial. Cervantes sentía un profundo hastío hacia la novela caballeresca y la consideraba, en su mayoría, literatura de segunda (lo que no le impedía reconocer algunas obras maestras). Contemplaba con espanto como las hazañas de los caballeros andantes se habían convertido en un gran éxito popular y no se explicaba como unos libros planteados como realidad (los libros de caballerías se basaban, según sus autores, en historias reales recogidas y transcritas por ellos mismos) podían tener tanto éxito entre sus lectores cuando, a todas luces, eran frutos de una fantasiosa imaginación. Su intención burlesca, desvalorizadora, toda su carga irónica, no sólo va dirigida hacia el género caballeresco, también siente como enemigos a sus cómplices, los lectores.

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