
Voy atrasadísima con las reseñas de los libros que me leo. Me termino uno y pienso en hablaros de él, y cuando me siento a escribir ya tengo otros pocos por contaros. En fin. Este en concreto, El traje del muerto de Joe Hill fue mi regalo para el amigo invisible de este año. Este libro y un roscón de Reyes de nata, porque soy fan total y absoluta de los roscones de nata. El caso es que cuando me dieron el regalo, yo me estaba leyendo en ese momento Los ojos de Davidson, y ya sabéis que lo dejé a medias porque empecé con este y ya no pude parar…
Me habían hablado mucho de ‘El traje del muerto’. Un compañero de trabajo lo leyó cuando salió y me lo recomendó mucho. Yo no terminaba de fiarme, asi que cundo se publicó Fantasmas, el libro de relatos de Hill, ahí me lancé de cabeza, porque ya sabéis que los relatos y yo somos muy compatibles, y especialmente si son relatos fantásticos… El caso es que hace unos meses volvieron a recomendarme este libro y tanto a mi jefe como a mí comenzó a picarnos el gusanillo, aunque ya sabéis como es esto, muchos libros por leer y tan poco tiempo… Resumiendo, que cuando me lo regalaron lo pillé con muchas ganas y me lo leí de un tirón en pocos días y en plenas navidades, que de por sí son malas fechas…
‘El traje del muerto’ nos trae una historia de fantasmas en la mejor tradición. Judas Coyne es un músico semi retirado que comparte su vida con chicas góticas mucho más jóvenes que él y que tiene tendencia a coleccionar cosas tan raritas como películas snuff o dibujos realizados por pederastas. Por eso, cuando su secretario le informa de que ha encontrado un fantasma en venta por internet, le falta tiempo para comprarlo. El paquete que recibe es una caja en forma de corazón (Heart-Shaped Box es el título original del libro… sí, igual que la canción) con un traje que perteneció al difunto. Por supuesto, los problemas no tardarán en aparecer….

Así como en algunos sectores la actual crisis económica está teniendo contundentes efectos negativos, el mundo editorial parece no tener claro todavía con qué fuerza se verá azotado. Mientras algunas casas editoriales afirman sentir ya un descenso en las ventas (de momento, dejamos al margen los obstáculos económicos derivados de otros factores), otras se muestran esperanzadas de que el libro sufra menos que otros productos. Como más vale prevenir que curar y la situación presente no es para tirar cohetes, ya se están apuntando algunos recortes en la producción de los próximos meses (contención en la cantidad de novedades, tiradas más ajustadas, ediciones más baratas, etc.). Pero el que parece más claro, lógico y seguro es la apuesta por el libro de bolsillo. 
Han empezando a aparecer poco a poco las reediciones de los libros de la Premio Nobel 2007, Doris Lessing. Santillana, a tavés de su colección 
