Este libro casi no llega a ver la luz. Y es que el popularísimo divulgador Eduardo Punset (que por su aspecto parece más científico loco que divulgador) vio bruscamente interrumpida la escritura de su último libro, El viaje al poder de la mente, por una enfermedad muy seria: el cáncer.
Punset logró salir del cáncer, y continuó la redacción de libro, añadiendo un capítulo exclusivo a la sensación que tuvo al verse de repente atrapado en las redes de esta enfermedad. El cáncer, según Punset, le permitió acercarse más a la manada, a la interconexión social.
Y es que el tema central del libro, a pesar del título, no es tanto la mente como el poder que las conexiones sociales ejercen en nuestra mente. La tercera parte de la trilogía iniciada con El viaje a la felicidad y El viaje al amor, quizá sea el volumen que más carga autobiográfica contiene, así que Punset recalca cómo se siente con los demás, cómo los demás acaban siendo sus relevantes conexiones sociales.
Punset también habla de lo difícil que resulta para nuestro cerebro el cambiar de opinión. Si las todas las evidencias están en nuestra contra, somos capaces al fin cambiar de parecer (aunque no siempre), pero lo hacemos a regañadientes.

Con su fisonomía lombrosiana de científico en las nubes (amén de sus greñas blancas disparadas hacia todos los puntos cardinales), Eduardo Punset es conocido ante todo por su faceta de presentador del catódico Redes, el único programa de la parrilla televisiva que ha resistido numantinamente durante años los embates de grandes hermanos, la prensa amarilla más morbosa, los concursos de abrir cajas para analfabetos de discoteca o la aparición de Belén Esteban, garbancero formato en sí mismo.
