Parece ser que cuando se recuerda a Oscar Wilde (1854-1900), se tiende a realzar más su condición de homosexual mientras se mira con desdén su obra literaria. Hablar, por tanto, de una novela del autor irlandés tiene por mi parte una doble función: honrar a Wilde, primarlo por su talento, independientemente de su vida privada, y por otro lado, descubrir a quien sea necesario un clásico incombustible como es El Retrato de Dorian Gray.
Tuve la oportunidad de leerlo en inglés, y puedo decir que las novelas que he leído en lengua anglosajona se cuentan con los dedos de una mano, así que puedo considerar que haber topado con este libro en “versión original” fue un privilegio excepcional.
Escrita en 1890, lo primero que podemos observar es su nula intención de andarse con rodeos. Ese ir directo al grano, en pro de una extensión ajustada, pero adecuada, es un estandarte en la literatura de Wilde. Dorian Gray es un joven atractivo y carismático, un adonis, un David Beckham a la sazón, o un Brad Pitt, si lo prefieren. El pintor Basil Hallward se queda maravillado ante la presencia de Gray, y cree que hacerle un retrato supondría un punto de inflexión en su trayectoria artística. En esto, que Gray conoce a un tal Lord Henry Wotton, un fanfarrón que cree profundamente en el hedonismo, y mantiene con él conversaciones trascendentales y metafísicas.

Papillon es una novela puramente autobiográfica que irrumpió en 1970, vendiendo cientos de miles de ejemplares, y aportando su granito de arena para una revolución en la forma de narrar, sobretodo en una nueva frialdad en primera persona, pocas veces vista hasta entonces.
Nocilla Experience es una novela original. Extremadamente original. Podría irme por la vía de la comodidad y llamarla algo así como miscelánea literaria. Pero bien es cierto que, si me voy por las ramas, puedo llegar a escribir páginas y páginas sobre lo que he aprendido y lo que me ha impactado de la lectura de esta obra de Agustín Fernández Mallo.
El escritor guatemalteco Augusto Monterroso ha conseguido sorprenderme mucho con Movimiento Perpetuo, una de las obras más extrañas e impactantes con las que he tenido la suerte de toparme.
Tropas del Espacio es un clásico de la ciencia-ficción del siglo XX. Escrito por el especialista estadounidense Robert A. Heinlein, describe un futuro no muy lejano, en el que la sociedad ha priorizado el aspecto militar hasta tal punto que han cumplido el servicio militar con éxito tienen derecho a voto. Enseguida la novela se centra en el protagonista Johnnie Rico, que es uno de los muchos jóvenes que se alistan para el servicio de dos años. Bruscamente, cuando el joven Rico ingresa, se instaura una guerra entre los terrestres y las Chinches, unos insectos alienígenas, y Rico es enviado a la Infantería Móvil, para luchar a los campos de batalla.
Jordi Sierra i Fabra (1947- ) es un prolífico autor dentro de la literatura infantil, de los más respetados dentro del panorama español. Ha escrito más de 300 libros, que abarcan sencillos cuentos para las edades más tempranas, relatos de ciencia-ficción, historias para adolescentes y sus novelas serias, todas estimables en su conjunto.
El estilo tajante y envolvente del japonés Haruki Murakami (1949- ) me cambió la vida. Y muchos de los que han leído alguna obra suya reconocen haber sufrido una influencia considerable tras la lectura. Me ocurrió con Tokio Blues, un auténtico y merecido fenómeno de ventas. Ahora Tusquets ha aprovechado el éxito del conjunto de la obra de Murakami para lanzar en bolsillo esta novela menor, titulada Al sur de la Frontera, al oeste del Sol. Un título rimbombante que, como ocurre con Tokio Blues, viene del título de una canción. En aquel caso, Norwegian Wood, de los Beatles (aquí traducido como Tokio Blues, en España somos así), y en el de la novela que nos ocupa, una de Nat King Cole.
El término distopía se asocia a la creación artística de un universo paralelo, o en su defecto futurista, que alude a una realidad apocalíptica o pesadillesca en los ámbitos moral, social, político o tecnológico. Hay centenares de ejemplos distópicos en la literatura y en el cine, que también reciben el nombre de ucronías (analogías inversas a la utopía). Sin embargo, es un trío de novelas el que constituye el culmen de la distopía del siglo XX. Fahrenheit 451, de Ray Bradbury; Un Mundo Feliz, de Aldous Huxley, y la novela que nos atañe, 1984, del británico 