<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom">

	<channel>
		<title>Magazine - resena</title>
		<link>http://www.papelenblanco.com</link>
		<description>
Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-02-13 05:07:28</pubDate>

		<generator>http://www.papelenblanco.com</generator>
                    <item>
      <title><![CDATA['After Dark', de Haruki Murakami]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/novela/after-dark-de-haruki-murakami-2</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/novela/after-dark-de-haruki-murakami-2</guid>
      <pubDate>Sat, 25 Oct 2008 06:40:46 +0000</pubDate>

      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img src="http://img.papelenblanco.com/2008/10/after-dark.jpg" class="derecha_sinmarco" alt="" /></p>

	<p><strong>Haruki Murakami</strong> (1949-) es un escritor japonés que llegó a mi vida con &#8216;Tokio Blues&#8217;, y que ha seguido maravillándome a lo largo de varias obras con un estilo único y unos temas personalísimos. Ahora viene &#8216;<strong>After Dark</strong>&#8217;, su última novela, que se publicó en Japón en 2004 y que ahora ha traído Tusquets a nuestro idioma.</p>

	<p>&#8216;After Dark&#8217; es, de nuevo, el título (o parte del título, en este caso) de una canción de jazz, y esto es significativo porque ya nos revela que Murakami no se ha arriesgado mucho, no ha querido cambiar de fórmula porque se aferra a lo que le funciona, esto es: personajes jóvenes y perdidos por la ciudad, ambiente nocturno, narración fría y densa, y hasta uno de los detalles más recurrentes de este autor, los gatos.<!--more--></p>

	<p>Mari y Eri son dos hermanas que, sin embargo, son muy diferentes entre sí. Mari no es muy atractiva, está acomplejada por ello y se refugia en un aura intelectual y en una obsesión por si lo que come es nutritivo y no nocivo. Eri, mientras tanto, es bellísima y trabaja de modelo profesional. Este es el leit motiv de &#8216;After Dark&#8217;: la relación entre las hermanas. Tan distintas, y de la misma sangre. Necesitadas una de la otra, y residentes en mundos complementarios. Lo que no es Mari lo es Eri, y viceversa. Ambas añoran un sentimiento mutuo más profundo y sincero.</p>

	<p>Cuando Mari está tranquilamente en uno de esos bares pseudo-occidentales que tanto sirven como escenario a Murakami, llega un chico, músico, que dice conocer a su hermana. Esto inicia unas conversaciones de coqueteo realmente prodigiosas, donde él (de nombre Takahashi) no avanza porque está más atraído por Eri, y ella impone unos mecanismos de defensa propios de quien no ha tenido apenas relaciones con el sexo opuesto. Por supuesto, todo está impregnado de continuas referencias literarias y musicales similares a las de otras obras, y que ponen en relieve la elevada cultura general de los personajes murakamianos, con cierto tufillo elitista. Todos hablan como si hubieran tenido calificaciones de sobresaliente en bachillerato.</p>

	<p>La trama sigue su paso y aparece el Alphaville, un club de alterne que sirve como tema secundario, en el que se persigue a un hombre que ha maltratado a una de las prostitutas. En este momento la narración casi desaparece y todo está casi guionizado, hasta resultar una presentación mediocre de una historia que no lleva a ninguna parte. Asimismo, las curiosísimas escenas &#8220;oníricas&#8221; de Eri, que describen a modo de eufemismo su vida de hikikomori (una realidad social en Japón por la que jóvenes jamás salen de su habitación), podrían haber sido ejemplares, pero sólo son un tanto desconcertantes (en el sentido negativo). No deja de ser una reflexión interesante sobre el aislamiento, pero la barrera entre realidad y ficción está demasiado indefinida en estos pasajes.</p>

	<p>Los capítulos (cuyo título marca la hora en que tienen lugar) son más cortos en cuanto vamos llegando al final, poniéndonos al día con avidez de lo que le ocurren a los personajes cuyas historias no se han cerrado aún. Al contrario que el resto de obras de Murakami, &#8216;After Dark&#8217; carece de un mensaje concluyente claro, y tiene un final insatisfactorio y falto de concretitud.</p>

	<p>Hay que hablar también del paso de este autor al narrador en tercera persona, con una intención muy ambiciosa pero unos resultados a menudo nefasto. Murakami define este tipo de narrador como especie de narrador oral, un voyeurista, un cronista que emerge como un espectro que lo ve todo pero no puede hacer nada por cambiar las cosas. Choca mucho y frecuentemente suena repelente.</p>

	<p>En definitiva, &#8216;After Dark&#8217; no es una mala novela, pero supone un bajón destacable dentro de la obra de su autor, por el nivel de calidad y contenidos a los que nos tenía acostumbrados, frente a la vaciedad de esta obra que, como en &#8216;Al sur de la frontera, al oeste del sol&#8217; crea muchas expectativas y se queda en (casi) nada.</p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/10/15-after-dark-de-haruki-murakami">&#8216;After Dark&#8217;, de Haruki Murakami</a>, <strong>por Paolo Fava</strong></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Arde el musgo gris', de Thor Vilhjámsson]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/novela/arde-el-musgo-gris-de-thor-vilhjamsson</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/novela/arde-el-musgo-gris-de-thor-vilhjamsson</guid>
      <pubDate>Mon, 08 Sep 2008 11:41:38 +0000</pubDate>

      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image4013" src="http://img.papelenblanco.com/2008/09/musgo_gris.jpg" class="derecha_sinmarco" alt="Arde el Musgo Gris" /></p>

	<p>A raíz de mi artículo sobre <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/03/23-islandia-el-pais-mas-literario-del-mundo">Islandia</a>, me enviaron un libro escrito por un novelista de ese país, <strong>Thor Vilhjámsson</strong> (1925-), toda una institución de la literatura nórdica, que además de escritor es pintor. &#8216;<strong>Arde el musgo gris</strong>&#8217; es su novela más emblemática, con la que ganó en 1988 el llamado &#8220;pequeño premio Nobel&#8221;.</p>

	<p>La historia, la de un incesto en el siglo XIX, que supone un reto para el joven magistrado Ásmandur. La relación amorosa que mantienen los dos hermanos implicados no es sólo un caso más, y una nueva página en la historia de la jurisdicción islandesa. El libro toma un relato que ocurrió realmente, y le da nuevos matices, captura nuevos terrenos donde reflexionar acerca de temas anexos. Y el autor consigue un resultado clamoroso, un prodigio de la narrativa, que no tiene precedentes al menos de mi experiencia personal como lector. Llega un momento en el que la trama es una simple excusa, un tenue nexo que determina el desarrollo argumental, cuando lo hay.<!--more--></p>

	<p>Y es que &#8216;Arde el musgo gris&#8217; es un excelente ejercicio de estilo, una prueba de la capacidad de su autor para mantener el interés y la permanente curiosidad de aprender sobre la comunicación escrita. Porque la novela es la materialización de la fascinación. Provoca en el lector una sensación parecida a la del adormecimiento, la ensoñación. Las palabras fluyen y uno no sabe muy bien cómo ni por qué. Ásmandur aparece de vez en cuando, pero nosotros ya estamos perdidos en la vorágine de riquísimo vocabulario y explicitud lingüística que compone una experiencia inigualable.</p>

	<p>&#8216;Arde el musgo gris&#8217; es pura hipnosis, extrae la historia para subirse al carro de la meditación densa y calmada. Es una historia sobre el progreso de la civilización, sobre las bases de la afectividad humana, y una conjunción de bellos parajes y palabras sonoras. Lo más parecido a música literaria que jamás he encontrado. &#8220;Olvida lo que has leído hasta ahora&#8221;, parece decirnos Vilhjámsson en una narración tan gélida como el escenario del libro, que te atrapa y nunca te suelta. Frases cortas, mucha alusión a la luz y a los colores, para transmitir un estilo muy visual pero sólo en nuestro interior. ¿Conocen a muchos escritores que sean capaces de proporcionar algo así?</p>

	<p>Este libro es un auténtico descubrimiento. No es recomendable para todo el mundo, porque su lectura es de todo menos &#8220;fácil&#8221; y digerible, y requiere paciencia extra en las primeras cien páginas. Eso sí, todo interesado en la literatura de una manera activa, todo aspirante a escritor, filólogo, encontrará en esta novela una riqueza expresada de un modo innovador, adelantado a su tiempo, que hace realidad la premisa de &#8220;contar una historia que se sostente por el estilo y no por el contenido&#8221;. A Vilhjámsson hay que disfrutarle, no que comprenderle, y de hecho, en una hipotética adaptación al cine, sólo el ya fallecido cineasta ruso Andrej Tarkovski habría sido capaz de arrancar la esencia onírica de &#8216;Arde el musgo gris&#8217;.</p>

	<p>Maravillosa. Extrañísima joya que instantáneamente se convierte en libro de cabecera, en libro de consulta para recordarnos continuamente con qué calidad y precisión puede decirse todo y nada a la vez. Por cierto, qué gusto da leer en una edición tan cuidadísima como la que propone Nórdica Libros en español.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Delirios Breves', de Jaime Valero]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/relatos/delirios-breves-de-jaime-valero</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/relatos/delirios-breves-de-jaime-valero</guid>
      <pubDate>Mon, 18 Aug 2008 14:38:56 +0000</pubDate>

      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image3883" src="http://img.papelenblanco.com/2008/08/delirios.jpg" class="derecha_sinmarco" alt="Delirios Breves" /></p>

	<p>Se me plantea este artículo, probablemente, como el reto de mayor envergadura desde que escribo en este nuestro blog de literatura. En primera instancia, por la naturaleza inclasificable del libro que nos ocupa, una colección de quince relatos que tratan de todo y de nada. Segundo, porque el autor de esta obra es mi compañero <strong>Jaime Valero</strong>, a quien me une una relación de camaradería y casi amistad desde la distancia. ¿Significa eso que lo que aquí escriba estará nublado por una subjetividad pactada y comprometida? Sabe Dios (y Jaime) que no. Si &#8216;<strong>Delirios Breves</strong>&#8217; fuera una auténtica (con perdón) mierda, no tendría más remedio que decirlo, propiciando una enemistad en pro de la independencia y del realce de la sinceridad por encima de todo.</p>

	<p>Lo cierto es que &#8216;Delirios Breves&#8217;, por sí solo, me ha evitado pasar el mal rato de decirle a mi compañero que su obra no vale un duro. Porque no es ni mucho menos cierto. En esta era de Internet, en la que nos acostumbramos a leer en zigzag y nos cansamos fácilmente cuando intentamos leer un texto de más de mil palabras, una colección de relatos se presenta como una bocanada de aire fresco, una oportunidad más que una experiencia literaria. Mi obra cumbre de las colecciones de relatos sigue siendo &#8216;<a href="http://www.papelenblanco.com/2008/07/31-relatos-de-lo-inesperado-de-roald-dahl">Relatos de lo inesperado</a>&#8217;, de <strong>Roald Dahl</strong>, y tengo que reconocer que es mi principal referencia cuando me llega a las manos este género tan estimulante como poco comercial.<!--more--></p>

	<p>A Jaime Valero se le puede achacar muchos errores de primerizo, muchos fallos de principiante. Esa pretenciosidad reprimida pero (por cosas de la falta de experiencia) exultante y omnipresente, por ejemplo, es más una laguna en la calidad de la obra que un complemento. Así puestos, el principal defecto de la voz narradora del autor es su falta de personalidad: a veces fría y distante, carente de implicación, y otras veces peca de ansia de protagonismo, con su tono coloquial, participativo y sarcástico. No obstante, no hay mucho más que merme el potencial de Valero a raíz de lo visto en &#8216;Delirios Breves&#8217;, aparte de su irregularidad, que por otra parte es algo imposible de evadir en una colección de relatos que busca una extraña unidad conceptual.</p>

	<p>Se adivina una influencia clara de autores procedentes del boom latinoamericano, en cuanto a la búsqueda de la perfección estilística, dada por su amor al lenguaje. Sobretodo <strong>Augusto Monterroso</strong> o <strong>Gabriel García Márquez</strong>. Es fascinante descubrir que esto se mezcla (como un buen cocktail) con el humor negrísimo de Roald Dahl o la fina ironía de <strong>Chesterton</strong>. Además, su uso de palabras malsonantes o directamente &#8220;de la calle&#8221; podría parecer gratuito, cuando no lo es: es heredero de la prosa poética trangresora de <strong>Charles Bukowski</strong>. Valero no tiene miedo en incluir un epíteto rimbombante y a la línea siguiente decir &#8220;culo&#8221;, &#8220;hostias&#8221; y &#8220;puta mierda&#8221;, al estilo de <strong>José Ángel Mañas</strong>, y se agradece el intento, a todas luces admirable.</p>

	<p>De los quince relatos, se puede extraer una conclusión clara: a Valero le interesa la cotidianeidad y la perversidad. Destaca sobremanera el cuento &#8216;El enigma del suicida&#8217;, una perfecta premisa para lo que podría ser un capítulo de la serie &#8216;Expediente X&#8217;. Es fenomenal su mala leche, y su aplastante lógica argumental, que se siente libre de la obligación de proporcionar al lector respuestas. Las que hablan del Madrid de hoy, en toda su rutina, como &#8216;Entre vagones&#8217; y &#8216;Quince&#8217;, o la decadencia de una relación afectivo-sexual monótona, en &#8216;Hielo&#8217;, también sobresalen por su honestidad. Necesitan más concretitud, sin embargo, sus reflexiones sobre ese erotismo realista que propone, que no tienen linealidad ni un propósito claro. No obstante, el balance se hace positivo si tenemos en cuenta que el colofón es digno de aplauso. &#8216;Diálogo de un hombre muerto&#8217; es la historia de un individuo que acaba de morir, y descubre que la vida después de la muerte está por debajo de sus expectativas. Un cuento conciso, directo, digno de la maestría de Guy de Maupassant.</p>

	<p>No voy a decir que &#8216;Delirios Breves&#8217; es una obra maestra, porque ni mucho menos lo es. Es la colección de relatos de un chico de 23 años que se abre paso en el género, que se perfila como un diamante en bruto, y que expone (aunque sin jactarse de ello) su solvencia en los campos de su interés. Un libro muy bien escrito, con insólita consistencia para su edad, y que como ópera prima, hay que subrayar sin duda su osadía, en la que se respira una lucha permanente entre la elegancia estilística y la frescura más irreverente. Con los años, veremos a un Jaime Valero mucho más seguro de sí mismo, más minucioso en su narración y que dará mayor rienda suelta a su inspiración. Huelga decir que esto provocará que nos hallemos ante un libro excelente, y la consolidación de una joven y talentosa promesa. Estoy convencido de ello.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[[Lectura para el verano] 'Ladrones de Atlántida', de José Ángel Muriel]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/novela/lectura-para-el-verano-ladrones-de-atlantida-de-jose-angel-muriel</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/novela/lectura-para-el-verano-ladrones-de-atlantida-de-jose-angel-muriel</guid>
      <pubDate>Tue, 12 Aug 2008 08:48:40 +0000</pubDate>

      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image3861" src="http://img.papelenblanco.com/2008/08/PORTADA%282%29.jpg" class="derecha_sinmarco" alt="Ladrones AtlÃ¡ntida" /></p>

	<p>Lo confieso: soy poco dado a las novelas históricas. No es que sea una repulsión, pero me suele suceder que si tengo dos libros pendientes por leer, empezaré antes por el que no sea de índole histórica, sea cual sea el género, posponiendo el otro, cuya lectura me resultará a priori más tediosa y menos estimulante.</p>

	<p>La primera novela del sevillano <strong>José Ángel Muriel</strong> (1972- ), &#8216;<strong>Ladrones de Atlántida</strong>&#8217;, a pesar de sus evidentes defectos de novato, ha conseguido cambiar mi visión lectora, rescatando desde lo más profundo de mi ser el interés por la historia que tenía cuando aún jugaba con los Playmobil.</p>

	<p>&#8216;Ladrones de Atlántida&#8217; es la historia de una travesía marítima en la que es fácil imaginarse el ambiente mediterráneo y respirar la brisa como si se encontrara uno en el mismo barco donde transcurre gran parte de la novela. Dentro del elenco de personajes que se lanza a la aventura, destaca el joven egipcio Weni Imhotep, que suele servir de eje argumental a las tramas paralelas que se van sucediendo.<!--more--></p>

	<p>Muriel, además de escritor, es matemático. Y se nota, por su narración detallista y su exagerado uso de epítetos, que ciertamente dificulta mucho su lectura al principio. La presentación de personajes no es tan fluida como se desearía, y da una sensación demasiado prolongada de que la historia no termina de arrancar. Asimismo, el autor opta por una especie de épica relajada, una novela de aventuras que no es tal, y centrándose más en el aspecto lírico del viaje, en el misterio de lo que les aguarda, en la misma línea que describía <strong>Stanislaw Lem</strong> el planeta Solaris, o deambulando por la literatura cuasi-turística propuesta por <strong>Julio Verne</strong> en muchas de sus obras.</p>

	<p>Los diálogos, por lo general son eclécticos y a veces algo intrascendentes. Es algo confuso que tenga una apariencia tan volcada en la literatura juvenil, porque las descripciones a veces provocan el efecto de explicar muchos acontecimientos dos veces. En todo caso, es digno de admiración la ingente labor de documentación, perfecta y precisa, y el riquísimo vocabulario que la que hacen gala ambos, el autor y la historia, dotándola de un tono menos maníqueo del que estamos acostumbrados con los best-sellers históricos de turno. Se nota que Muriel se parte la crisma con cada página que escribe, y eso, hoy en día, ya le pone por encima de la media dentro del panorama literario actual.</p>

	<p>Por suerte, a partir de la segunda parte, la cosa cambia. Y para bien. Las motivaciones de los personajes se hacen algo más claras, la nebulosa de descripciones largas desaparece para dar lugar a una narración con un ritmo mucho más acertado. A partir de ahí, el relato va a toda marcha, los personajes se matizan (con romances más insinuados que contados con explicitud) y el, hasta entonces aparatoso exceso de explicaciones y descripciones empieza a tener sentido, a formar un estilo propio y a, por fin, dotar de un aura enigmático la Atlántida, que emerge como el verdadero propósito del libro, además de compartir la pasión del autor por el Antiguo Egipto, tan evidente como didáctica.</p>

	<p>Estoy muy convencido de que Muriel, por su potencial y por el minucioso tratamiento de las palabras de los que puede presumir con naturalidad, hará una segunda novela mucho mejor, con algunos elementos del género fantástico (que aquí se ha reprimido por poco, y se nota), con un estilo mucho más limpio y más directo al grano. De todas maneras, &#8216;Ladrones de Atlántida&#8217; <strong>es una novela estimable, con un estilo muy visual y digerible, con una extensión muy adecuada de apenas 200 páginas, perfecta para leer en verano</strong>, y si es posible, con el ruido del mar de fondo, para ponernos en la piel de unos personajes tan fascinados con el mito que buscan como nosotros mismos cuando lleguemos a la última página. </p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/04/19-cm-una-editorial-sevillana-dispuesta-a-crecer">C&#38;M, una editorial sevillana dispuesta a crecer</a><br />
Página del autor | <a href="http://www.elautor.com/">José Ángel Muriel</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[[Lecturas para el verano] 'Chesil Beach', de Ian McEwan]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/novela/lecturas-para-el-verano-chesil-beach-de-ian-mcewan</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/novela/lecturas-para-el-verano-chesil-beach-de-ian-mcewan</guid>
      <pubDate>Mon, 04 Aug 2008 15:01:31 +0000</pubDate>

      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image3824" src="http://img.papelenblanco.com/2008/08/chesilbeach.jpg" class="derecha_sinmarco" alt="Chesil Beach" /></p>

	<p>Como se suele decir: &#8220;Hablando del rey de Roma&#8221;. Se me propone que recomiende una lectura para el verano, y aparece de la nada, con pasos sigilosos pero profundos, la última novela del gran <strong>Ian McEwan</strong>. </p>

	<p>El escritor británico Ian McEwan (1949- ) es uno de los mejores de su generación. Lo demostró con &#8216;<strong>Expiación</strong>&#8217;, una novela de la que aún no he hablado y deberían apalearme por ello. Es una obra tan bella como la adaptación cinematográfica que realizó con solvencia Joe Wright. Ahora viene con &#8216;<strong>Chesil Beach</strong>&#8217; y señala con el dedo a todos aquellos que pudieran pensar que su talento en aquel libro fue flor de un día. &#8216;Chesil Beach&#8217; es la consolidación de su estilo, la reafirmación de sus obsesiones temáticas, pero también la prueba de que su virtuosismo literario se mantiene intacto.</p>

	<p>McEwan es un amante de la estética. Se abraza a ella aunque tenga que sacrificar por ello linealidad o mayor coherencia argumental. La base de su narrativa está en la sabiduría que demuestra, línea a línea, página a página, en el cariño y condescencia que siente hacia sus personajes, y en su tónica de encontrar siempre la palabra perfecta para causar un golpe de efecto en el lector.<!--more--></p>

	<p>En la novela, el autor nos habla de una historia de época, que no se para mucho en ambientarla con eventos coetáneos, como suele hacer casi cualquier escritor, sino que se fija más en la moralidad del momento, en las costumbres, en los tabúes y en las rutinas. Edward y Florence es una joven pareja (vírgenes los dos, ojo al dato) que acaba de casarse, y que a pesar de que saben que han de consumar su deseo sexual, el puritanismo y las diferencias existentes entre ambos (que las hay y muchas, a pesar de lo que parecen amarse) impide que se realice con espontaneidad o con verdadera alegría.</p>

	<p>Se salta de atrás hacia adelante, o de adelante hacia atrás continuamente, y es posible perderse en el camino de las anécdotas que sitúan en el contexto de los personajes. Pero el ejercicio literario y prácticamente filosófico no se sostiene en seguir una historia de principio a fin, sino de recrearse en cómo McEwan aplica la sencilla historia de un matrimonio reciente en una magistral gama de preocupaciones universales, miserias humanas, silencios, diálogos, represiones, sentimientos&#8230; &#8216;Chesil Beach&#8217; es tremendamente visual si tenemos en cuenta la cantidad de veces que parece estancarse en reflexiones atemporales, y es muy fácil imaginarse la protocolaria cena en el hotel, la playa con los guijarros, el frío y el miedo que sienten los dos protagonistas absolutos. Edward y Florence están encerrados en sus propios temores, en esa irritante timidez que les provoca falta de empuje hacia todo. Se preguntan si no sería horroroso que aquel, el concepto de felicidad establecido por los cánones, no les satisfaciera del todo. Y entonces estarían perdidos.</p>

	<p>No sirve de mucho que siga hablando de esta genialidad. Lo mejor es que la lean cuanto antes, que disfruten de sus 184 páginas, que por supuesto se pasan volando. Y ya que estamos, tener &#8216;Chesil Beach&#8217; entre las manos, sentado en la playa mientras se escucha la brisa marina y el temible silencio meditativo de nuestro yo interior, es una experiencia inolvidable garantizada. Obra maestra, que supone una lección de estilo y una sabiduría literaria escasa de precedentes.</p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/04/05-chesil-beach-un-gran-mcewan">Chesil Beach, un gran McEwan</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Relatos de lo Inesperado', de Roald Dahl]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/relatos/relatos-de-lo-inesperado-de-roald-dahl</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/relatos/relatos-de-lo-inesperado-de-roald-dahl</guid>
      <pubDate>Thu, 31 Jul 2008 19:33:13 +0000</pubDate>

      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image3793" src="http://img.papelenblanco.com/2008/07/relatosinesperado.jpg" class="derecha_sinmarco" alt="Relatos de lo Inesperado" /></p>

	<p><strong>Roald Dahl</strong> (1916-1990) es todo un mito. Británico de origen noruego, es el creador de, entre otros, &#8216;El Superzorro&#8217;, &#8216;Charlie y la fábrica de Chocolate&#8217;, &#8216;Matilda&#8217; o &#8216;James y el Melocotón Gigante&#8217;, y una amplísima influencia en la literatura juvenil actual. A pesar de su condición de celebridad por la cantidad de best-sellers para niños, &#8216;<strong>Relatos de lo Inesperado</strong>&#8217; es la prueba de que Dahl también consiguió ser muy respetado entre los lectores adultos, y un maestro absoluto del relato corto.</p>

	<p>&#8216;Relatos de lo Inesperado&#8217; es una antología de relatos (no la única, también destaco &#8216;La Venganza es Mía S.A.&#8217;) que incluye 16 historias a cual más intrigante, llena de humor negro y rebosante de una prosa minuciosa y efectiva. Unas historias que sobretodo, hablan de la maldad del ser humano. Explota sus miserias con una ironía que resulta aún más adecuada que si Dahl se hubiese limitado simplemente a recrearse en la melancolía. Para ello, pone como escenarios principales las apuestas, la venganza, los rencores, la avaricia y la perversidad en general. Matrimonios que se guardan un rencor escondido pero tremendo, personajes cotidianos a los que le pierde su ambición de controlar más de lo que pueden, auténticos psicópatas que al principio no se sabe que lo son&#8230; y multitud de circunstancias que conforman una experiencia inolvidable para el lector.<!--more--></p>

	<p>No sólo es lo que cuenta, como digo, sino cómo lo cuenta. Si ese humor negro tan constante y ácido no estuviera en los relatos, quizás su mensaje no llegaría con tanta claridad. Además, las historias están acompañadas de unos finales sorpresivos que provocan que se nos queden grabadas en la mente sin piedad. Quizás se podría achacar una cierta irregularidad, ya que, como no podía ser de otra manera, algunos relatos están bastante más conseguidos que otros, pero es de resaltar que entre todos constituyen una especie de grupo conceptual, como si los relatos estuviesen interrelacionados entre sí, cuando no lo están, ni en ambientes, ni en situaciones, ni en personajes.</p>

	<p>En &#8216;La Señora Bixby y el Abrigo del Coronel&#8217; y &#8216;Placer de Clérigo&#8217; se aborda el tema del estafador estafado, con una sutileza que pone los pelos de punta al lector; a mi modo de ver, los más conseguidos son los que tratan sobre la venganza de la mujer contra su marido, tras ese resentimiento insinuado que ha podido durar años, que son &#8216;William y Mary&#8217;, &#8216;La Subida al Cielo&#8217; y &#8216;Cordero Asado&#8217;. El salto al género de terror es más explícito en &#8216;Edward el Conquistador&#8217;, &#8216;La Patrona&#8217; y &#8216;Jalea Real&#8217;, en la que se insinúan unas consecuencias espantosas y deja al lector con un montón de preguntas no contestadas. Por último, hay que destacar el relato &#8216;Galloping Foxley&#8217;, en el que un hombre feliz con una vida rutinaria recuerda el pasado de una manera escabrosa al prejuzgar a un pasajero del tren que toma todos los días.</p>

	<p>Un aviso importante: &#8216;Relatos de lo Inesperado&#8217; no es un libro para todo el mundo. Es preciso embriagarse de la atmósfera que se propone, es necesario que nos caiga simpática la perversidad y el morbo que se erigen realmente como verdaderos protagonistas del conjunto. En la mayoría de las ocasiones, los pasajes que se narran son tan visuales y descriptivos (sobretodo porque el narrador suele estar en tercera persona), que combinados con esa fina mezcla de ironía, cinismo, sarcasmo y hasta nihilismo, que logran establecer unas bases literarias insuperables. Roald Dahl derrocha impacto, talento y un espíritu observador en este libro. Leerle es aprender, es jugar a su juego y vuelvo a repetirlo: más que una lectura, es una experiencia.</p>

	<p>Como curiosidad, termino indicando que estos relatos dieron lugar a una exitosa serie de televisión británico de mismo título. No era la única relación de Dahl con el cine, ya que años antes había escrito el guión de la aventura de James Bond &#8216;Sólo se vive dos veces&#8217;.<strong></p>

	<p>¿Has leído este libro? ¡Nos gustaría conocer tu opinión en los comentarios!<br />
</strong><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/04/06-el-humor-negro-en-roald-dahl">El humor negro en Roald Dahl</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['El Mar de Madera', de Jonathan Carroll]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/novela/el-mar-de-madera-de-jonathan-carroll</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/novela/el-mar-de-madera-de-jonathan-carroll</guid>
      <pubDate>Mon, 21 Jul 2008 10:13:25 +0000</pubDate>

      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image3726" src="http://img.papelenblanco.com/2008/07/mardemadera.jpg" class="derecha_sinmarco" alt="El Mar de Madera" /></p>

	<p>&#8216;<strong>El Mar de Madera</strong>&#8217; es una novela imprescindible aunque, lamentablemente, no relevante porque no es una obra que pueda gustar a todo el mundo. Es un prodigio de literatura visual en el que el lector no tarda en preguntarse cómo sería esta maravilla si fuera adaptada al cine, algo sólo posible, en mi opinión, en el caso de que tal hipotético proyecto fuera acogido por un surrealista como David Lynch, un amante de la magia realista como Tim Burton, o un alternativo sin remedio como Jim Jarmusch.</p>

	<p><strong>Jonathan Carroll</strong>, el autor de esta increíble novela (nunca mejor dicho), tiene como mayor logro introducir al lector en un mundo fantástico y casi inmaculado donde la vida es algo mágico, rebosante de sentido. El estilo es a todas luces sorprendente y estimulante, al más puro estilo de los nuevos escritores norteamericanos, con un lenguaje fluido, lleno de desparpajo. El derroche de originalidad, salpicado de irrepetible frescura, se hace más obvio cuanto más avanza el relato, provocando que los personajes se hagan inolvidables.<!--more--></p>

	<p>Con un humor absurdo que bebe de &#8216;La guía del autoestopista galáctico&#8217;, de Douglas Adams, y un lirismo imaginativo con retazos de Borges, &#8216;El Mar de Madera&#8217; presume de un tono trascendente, el libro juega con un espíritu de fascinación constante. De poco sirve que la trama no se sostenga bajo ningún aspecto racional o que los cambios de género sean el pan de cada día: lo mismo le da a Carroll obtener perplejidad del lector. A Carroll le interesan mucho más las preguntas que las respuestas, en el sentido de que la meditación infructuosa parece ser la clave para dejarse llevar por esta obra. Por supuesto, se presenta una cantidad ingente de incoherencias narrativas y argumentales de manera despreocupada y divertida, y la trama no se resiente por ello. Eclipsa sus numerosos fallos con nuevas sorpresas. A cada momento nos preguntamos: ¿es posible una vuelta de tuerca más? Pues sí. Carroll busca compartir su visión delirante con el lector, partiendo de una especie de paradoja zen: ¿Cómo remar en un mar de madera? Atención a la ilustración de portada de Rafal Olvinsky: digna de ser mencionada de entre las mejores portadas de la historia de la literatura.</p>

	<p>¿El argumento? Un policía llamado Frannie McCabe, de un tranquilo pueblo llamado Crane&#8217;s View, que convive tranquilamente con la inmigrante rusa Magda Ostrova y su hija. A partir de ahí, pasan por nuestros ojos una guitarra de valor incalculable, un perro de tres patas que revive, un concierto en directo de los Beatles en el año 2001, una máquina que devuelve los recuerdos (de marca BIC), viajes en el tiempo, diálogos con el yo adolescente, intriga, aventuras, persecuciones, una pluma multicolor, una conspiración para acabar con el mundo, alienígenas… de una forma muy condensada, componiendo una unidad conceptual que sólo busca sostenerse por sí solo con una prosa repleta de ironía y una narración en primera persona muy útil para encontrar la participación directa de su protagonista, que parece tan absorto en la historia como nosotros mismos. Encima, tenemos una intención conmovedora que impregna de poesía todos los acontecimientos que se suceden. La realidad propuesta por la novela nunca es onírica pero sí fantasiosa.</p>

	<p>&#8216;El Mar de Madera&#8217; es una novela imprescindible, única en su especie, y culmen del género fantástico de tono realista. &#8216;El Mar de Madera&#8217; no es una lectura, es una experiencia, y el triunfo de la literatura visual con una forma de escribir rebosante de inspiración. Jonathan Carroll consigue, y de qué manera, que el &#8220;cómo&#8221; sea mucho más importante que el &#8220;qué&#8221;. Nos podemos quedar con la sensación de que no se nos cuenta nada, y sin embargo no somos los mismos al terminar la última página.</p>

	<p><strong>¿Has leído este libro? ¡Nos gustaría conocer tu opinión en los comentarios!</strong></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Marciano, vete a casa', de Fredric Brown]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/novela/marciano-vete-a-casa-de-fredric-brown</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/novela/marciano-vete-a-casa-de-fredric-brown</guid>
      <pubDate>Mon, 07 Jul 2008 12:37:55 +0000</pubDate>

      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image3645" src="http://img.papelenblanco.com/2008/07/marcianos.jpg" class="derecha_sinmarco" alt="Marciano vete a casa" /></p>

	<p><strong>Fredric Brown</strong> (1906-1972) es un novelista estadounidense absolutamente infravalorado, en cuanto a que todo amante de la ciencia-ficción ha leído, con seguridad, algo suyo, y sin embargo su nombre no ha adquirido la relevancia que se merece. Autor también de novelas de misterio y de decenas de relatos a cual más divertido y bizarro, Brown alcanzó con la publicación de <strong>&#8216;Marciano, vete a casa&#8217;</strong> la cumbre de su carrera literaria y el mayor de los reconocimientos.</p>

	<p>&#8216;Marciano, vete a casa&#8217; es, sin duda, la novela sobre invasiones alienígenas más entretenida que se puede leer. El autor es consciente de las limitaciones que acarrea desarrollar una historia de ciencia-ficción más enfocada al humor y a que el lector pase un buen rato más que a hacer una radiografía de las consecuencias políticas, sociales, económicas, etc. Téngase en cuenta que esto ya es una declaración de intenciones, una postura contracorriente que al haber sido escrita en 1955, con pleno auge de las &#8216;Crónicas Marcianas&#8217; de Ray Bradbury, representa la otra cara de los relatos de marcianos. El lado más satírico, irreverente y desenfadado de la ciencia-ficción.<!--more--></p>

	<p>El escritor de novelas de &#8220;a duro&#8221; Luke Deveraux es uno de tantos humanos que un día presencian la ocupación masiva de marcianos en la Tierra. Los marcianos tienen el aspecto físico tan cargado de tópicos desde siempre: verdes, cabezones y decididamente desagradables. La cuestión es que los marcianos han llegado simultáneamente, en una proporción de uno por cada seis humanos habitantes del planeta, y hablan y entienden el mismo idioma. No hay rastro de curiosidad o fascinación, ya que los marcianos son maleducados, inoportunos, indecentes e irremediablemente molestos. Los humanos intentan acabar con ellos, pero es absolutamente imposible ya que es imposible tocarles, y ellos parecen no poder tocar nada de la Tierra, como si fueran hologramas. Por ello, el ser humano está condenado a sufrir su presencia hasta que los marcianos decidan irse. </p>

	<p>El concepto de la intimidad se ha perdido completamente, ya que no es factible hacer nada sin ser asaltado por uno de estos bichejos, que insultan y descalifican por doquier. Los gobiernos, como siempre, se reúnen para aliviar las consecuencias de esta invasión, que por méritos propios puede considerársela la más original de las plasmadas en una obra literaria. Los marcianos se hacen testigos y luego dueños de la sociedad, no en el sentido del terror o de la paranoia, como en el caso de &#8216;La invasión de los ladrones de cuerpos&#8217;, de Jack Finney. Aquí no es el miedo lo que sacude a la población. La invasión de los alienígenas, más que una situación de pánico, es un fastidio, un coñazo en toda regla.</p>

	<p>Que Deveraux sea el protagonista no es por capricho, o por sostenerse en un personaje arbitrario que represente el prisma de la sociedad humana ante la invasión. Resulta que a mitad del libro, Deveraux deja de percibir la presencia de los marcianos. No les oye, no les ve, no les &#8220;siente&#8221;. Y emerge una reflexión liviana pero efectiva sobre el solipsismo. ¿Está loco Deveraux o lo están todos los demás? ¿Son los marcianos producto de la mente de Deveraux, y traspasados a la percepción de los demás? ¿Sabe Deveraux que él es un producto de la mente de Fredric Brown?</p>

	<p>Lo mejor de todo es Brown introduce estos conceptos psicológicos sin perder la frescura general de las páginas anteriores, constituyendo una novela completa y curiosa, con la que uno puede reírse a carcajadas, y posee un final cerrado que no desentona con el aire original de la historia. &#8216;Marciano, vete a casa&#8217; es una obra totalmente recomendable, cuya primera lectura no se olvida con los años, sino que se recuerda con cariño, y que deja una sensación parecida a cuando a uno le cuentan un buen chiste y se lleva un rato riéndose sin parar. Y por cierto, que no hace falta ser un aficionado a la ciencia-ficción para divertirse con esta novela, y eso es un importantísimo punto a favor con respecto a otros libros más serios y eruditos.</p>

	<p>Una última indicación: en los últimos años, se ha vuelto a interpretar la traducción del original &#8216;Martian Go Home&#8217;, y ahora la novela puede encontrarse como &#8216;Marcianos Go Home!&#8217;, un horroroso híbrido entre el inglés y el español.<br />
<strong><br />
¿Has leído este libro? ¡Nos gustaría conocer tu opinión en los comentarios!</strong></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Historias del Kronen', de José Ángel Mañas]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/novela/historias-del-kronen-de-jose-angel-manas</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/novela/historias-del-kronen-de-jose-angel-manas</guid>
      <pubDate>Fri, 30 May 2008 16:02:28 +0000</pubDate>

      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image3388" src="http://img.papelenblanco.com/2008/05/kronen.jpg" class="derecha_sinmarco" alt="Historias del Kronen" /></p>

	<p><strong>José Ángel Mañas</strong> (Madrid, 1971) conoció el éxito quizás demasiado pronto. En 1994 esta novela, &#8216;<strong>Historias del Kronen</strong>&#8217; fue finalista del Premio Nadal y vio una versión cinematográfica a cargo de Montxo Armendáriz.</p>

	<p>Nada más leer la primera frase del libro, &#8220;<em>me jode ir al Kronen los sábados por la tarde porque está siempre hasta el culo de gente</em>&#8221;, mis prejuicios se fueron gestando, y no eran precisamente positivos. No por ese efectista indicador de que el narrador es joven, o por el uso de palabras malsonantes. No, es porque seguramente, nadie que haya leído aunque de soslayo a <strong>Henry Miller</strong>, <strong>Charles Bukowski</strong> o <strong>Bret Easton Ellis</strong> se sorprenderán lo más mínimo.</p>

	<p>El narrador en cuestión es Carlos, un niño de papá de 25 años que vive totalmente como un parásito, más aún siendo verano, y no parece tener motivaciones más que las que requiere su instinto y sus deseos del momento. Ha aprobado todo y no tiene absolutamente nada que hacer durante el día, excepto dormir hasta las tantas, vaguear, echarse una siesta y por la noche, quedar con sus amigos y probar todo tipo de drogas y experiencias sexuales. <!--more--></p>

	<p>La vaciedad tan impactante en la que se ve inmerso Carlos es expuesta a través de su narración, que no desvela ningún tipo de sentimiento o de ímpetu. La falta de ambición que le corroe le hace atravesar una serie de aventuritas que sólo sirven para que él pueda seguir sintiéndose vivo, en contra de esa cotidianeidad que le arrastra a ir muriendo poco a poco por dentro. Visita a su abuelo sin ningún tipo de empuje, mantiene una escasísima comunicación con sus padres y hermanos, y se niega a aceptar que quizás está llevando su existencia por caminos que no le convienen.</p>

	<p>De esta forma, con una ambientación en el año 1992 demasiado apoyada en repasos a la actualidad (por medio sobretodo de la televisión), Mañas construye una inteligente recreación de la confusión de los jóvenes, de su espíritu nómada y en definitiva, perdido. De ese desconocimiento del lugar en el mundo, sin encontrar un sitio en una sociedad en la que no encajan. El hecho de que Carlos esté bien definido (para eso es el narrador), provoca que los secundarios estén generalmente definidos a base de clichés, con la intención de mostrar de forma concreta las miserias de la generación de los personajes.</p>

	<p>Llama la atención que todos los nombres, denominaciones, sustantivos, títulos&#8230; que no se encuentran en el diccionario estén escritas fonéticamente. Por ejemplo, la banda de rock Sonic Youth es Sonic Yuz, el walkman es un huolkman y así sucesivamente. Quizás podría verse como un caprichito lingüístico del autor, pero lo cierto es que funciona y contribuye a ese aire pasota de los jóvenes por expresar sus ideas.</p>

	<p>Llegamos al nudo y la historia da la sensación de que no avanza, pero se adivina un suceso trágico, o por lo menos, un punto de inflexión que justifique la ausencia de escenas claves en la trama. Puede verse como un acierto, ya que implica al lector en ese aura de aburrimiento y hastío que inunda a Carlos y a sus amigos. La falta de madurez del protagonista está presente en el comportamiento arbitrario e inestable que le lleva a contraponer sus decisiones con sus verdaderos sentimientos. Cuando la dueña de un bar punk le rechaza, él se limita a maldecirla y a salir del bar sin problemas, censurando su voz interior que quizás está destrozada emocionalmente y siente miedo.</p>

	<p>Carlos hace ver a todo el mundo que pasa de todo y de todos, pero en realidad es un esclavo del qué dirán, y sigue una directriz abstracta pero definida. No en vano su referente es Patrick Bateman, el psicópata protagonista de &#8216;<strong>American Psycho</strong>&#8217;, novela del mencionado Bret Easton Ellis.</p>

	<p>El final puede resultar muy artificioso a ojos del lector. Ese punto de inflexión que se venía anunciando viene muy rápidamente y sin ánimo de reflexionar detalladamente sobre las causas y consecuencias del suceso. No obstante, el epílogo me parece magistral por su honestidad y su crudeza, y justifica muchas de las licencias que se toma Mañas para la lenta evolución que ha creado, que confirma que Carlos no madura y que, por mucho que haya sido el vehículo de expresión del relato que se cuenta, efectivamente no tiene por qué caernos simpáticos y termina despertando, una de dos, desprecio o compasión.</p>

	<p>En resumidas cuentas, &#8216;Historias del Kronen&#8217; es una buena novela, de fácil lectura. Sería exagerado decir que es &#8216;<strong>El Guardián entre el Centeno</strong>&#8217; español, pero sin duda es una ácida y completa reflexión de la juventud española, en la que uno se plantea sin remedio si la cosa ha cambiado desde 1992. Hay algo que ha cambiado: Internet y el teléfono móvil. Por lo demás, mucho nos tememos que lo que se cuenta en esta novela es muy cotidiano y verosímil, una especie de neorrealismo logrado y entretenido. Si se sigue la trama y uno acepta los parámetros literarios de Mañas, no deja indiferente al lector bajo ningún concepto.</p>

	<p><strong>¿Has leído este libro? ¡Nos gustaría conocer tu opinión en los comentarios!</strong></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Sale el Espectro', de Philip Roth: Primeras Impresiones]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/novela/sale-el-espectro-de-philip-roth-primeras-impresiones</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/novela/sale-el-espectro-de-philip-roth-primeras-impresiones</guid>
      <pubDate>Wed, 26 Mar 2008 01:28:53 +0000</pubDate>

      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image2923" class="derecha_sinmarco" alt="Sale el Espectro" src="http://img.papelenblanco.com/2008/03/espectro.jpg" />Reconozco, ante todo, que nunca antes había leído al maestro <strong>Philip Roth</strong>, y es por eso que la subjetividad implícita de este artículo puede verse seriamente determinada por la sorpresa, y por qué no, la complacencia.</p>

	<p>Philip Roth (1933- ) es un novelista estadounidense y judío que ha sido premiado y aplaudido en numerosísimas ocasiones, y no en vano ha sido considerado uno de los mejores autores del siglo XX. <strong>Sale el Espectro</strong> es su nueva novela, donde da cabida como protagonista a su eterno <em>alter-ego</em>, Nathan Zuckerman, por enésima vez.</p>

	<p>Aunque sólo he leído el primer capítulo, ya puedo tomar conclusiones sólidas para elogiar la calidad literaria de esta obra, marcada por su elegancia estilística, digna de los clásicos, y por esa gélida visión de la propia realidad individual, tan norteamericana, ligada a un irreverente, pero escondido, sentido del humor. Con todo ello, uno piensa enseguida en <strong>Raymond Carver</strong> o <strong>Saul Bellow</strong>. Lo cierto es que Sale el Espectro tiene pinta de no ser de las mejores de su autor, como si este relato fuera simplemente un ejercicio terapéutico por/para el propio Roth, o una tarea para mantenerse en forma literariamente hablando. Y eso, por supuesto, dice mucho del autor.<!--more--></p>

	<p>Encontramos a un Zuckerman que no vive en Nueva York, sino que está retirado en el campo, viviendo como puede la incontinencia fisiológica propia de su avanzada edad, en un entorno solitario e incapaz de romper la armonía del propio espacio personal e intransferible del protagonista. Ya en las primeras páginas, el lector ve cómo el narrador deambula entre un relato autobiográfico que alterna de forma fluida y agradable con chispas de reflexión literaria, y cuenta, como quien no quiere la cosa, una anécdota con su amigo Larry Hollis y unos gatos que le regala.</p>

	<p>A pesar de las amplias descripciones de situación que propone Roth como eje central de sus párrafos, es en los efectivos diálogos donde se desvela la personalidad de cada personaje. La inseguridad oculta en Larry la vemos en sus afirmaciones, y en su triste destino final, así como el lado sensible (a su pesar) de Zuckerman, que lo único que quiere es definir una distancia prudencial con el mundo para mantener su rutina de escribir con estabilidad.</p>

	<p>En definitiva, una delicia de primer capítulo que proporciona al lector unas claras y amigables conclusiones sobre las virtudes literarias de Philip Roth, y el gran potencial en la lectura de este Sale el Espectro.</p>

	<p>Lectura del Primer Capítulo | <a href="http://www.elcultural.es/Historico_articulo.asp?c=22420">ElCultural</a></p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/philip+roth">Philip Roth</a></p>      ]]></description>
      </item>
        	  <atom:link href="http://www.papelenblanco.com/tag/resena/rss2.xml" rel="self" type="application/rss+xml" />
	</channel>

</rss>



