
No hace ni un mes que os hablaba de este libro y ya veis, finalmente no he podido evitarlo. Me lo llevé a casa y en un fin de semana un poquitín más largo de lo normal me lo he bebido. Intrigante desde las primeras páginas, Paul Pen aprueba con nota con esta primera novela.
Nos encontramos en Arenas de la Despernada, un tranquilo pueblecito cercano a Madrid. Cuenta con sus colegios, su Universidad e incluso su parque acuático. En este marco idílico conocemos a Aarón, que acaba de romper con Andrea, su novia de toda la vida. Como está cansado, le pide a David, su mejor amigo, que acuda él a llevarle unas medicinas al Sr. Palmer, el propietario de la tienda de la gasolinera. Y entonces ocurre la desgracia: David es tiroteado al tratar de salvar la vida de un niño durante un atraco y queda en coma al borde de la muerte.
Atenazado por el sentimiento de culpa, Aarón empezará a investigar por su cuenta, descubriendo en poco tiempo que no es la primera vez que ocurre un atraco de estas características en el mismo establecimiento. Comprobará entonces con pavor que los atracos siguen un patron determinado, repitiéndose el número de personas presentes y sus edades, aunque cambiando verdugo y víctima. Y aún más pavor sentirá cuando intuya que la próxima víctima podría ser un niño. Intentará entonces por todos los medios averiguar su identidad para salvarlo.










