
Hace más de un año, Fausto me recomendaba encarecidamente que leyera Chocky, novela por la que habÃa caÃdo profundamente enamorado. Recordé entonces que ya tenÃa yo otra novela de John Wyndham rondando por casa, El dÃa de los trÃfidos. Asà que leà ‘Chocky’, me pareció brutalmente buena, y decidà leerme ‘El dÃa de los trÃfidos’ tan pronto como fuera posible. Cosa que no he hecho hasta hace unos dÃas, ejem. Y ahora lamento no haberla leÃdo antes, claro…
‘El dÃa de los trÃfidos’ es una de esas historias de las que a mà me gustan. Ciencia ficción, años cincuenta, miedo por la pasada guerra y pánico por lo que aún tiene que llegar. Una historia clásica, vamos. Una novela que habla de uno de los instintos más básicos del ser humano: la supervivencia. Disfrazado de historia fantástica, pero que muestra unos miedos muy reales, y tan válidos ahora como hace cincuenta años. Con ecos del mejor H.G. Wells, ‘El dÃa de los trÃfidos’ forma parte por mérito propio de la historia de la literatura.
Y es que ‘El dÃa de los trÃfidos’ es sorprendentemente moderna. Bill Masen ha escapado por pura casualidad de un extraño fenómeno que ha dejado ciego a toda la población mundial. Los únicos que aún conservan la vista ha sido gracias a azarosas casualidades del destino. En un mundo que se desintegra a pasos agigantados, Bill y los demás supervivientes tendrán que enfrentarse no sólo a un futuro desolador, sino también a un peligro muy real y urgente: los trÃfidos. Y es que estas extrañas plantas que pueden caminar, parecen haber estado esperado pacientemente el momento oportuno para hacerse con el control de la tierra…










