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	<title>Papel en blanco</title>
	<link>http://www.papelenblanco.com</link>
	<description>Blog sobre literatura, el arte de los libros y el apasionante mundo de la lectura.</description>
	<pubDate>Sat, 20 Dec 2008 15:58:00 GMT</pubDate>
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      <title><![CDATA[¿Cómo nos influye lo que leemos?]]></title>
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      <pubDate>Sat, 20 Dec 2008 15:58:00 GMT</pubDate>
      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2008/12/libo.jpg" alt="" />Hay que cuidar con quien te codeas. Parte de lo que eres responde a lo que es la gente que está a tu alrededor. En un grupo cualquiera de individuos compuesto por miembros distintos, la suma del coeficiente de inteligencia del grupo como tal será más bajo que la media matemática de sus componentes: la inteligencia baja y primitiva parece ejercer una succión subliminal que anula la inteligencia más elaborada.</p>

	<p>Por ejemplo, si dos grupos heterogéneos de personas son sometidos a sendas baterías de tests idénticos, los resultados de ambos grupos pueden diferir mucho según las experiencias previas de sus componentes. El grupo de personas que se relacionó durante un rato con jugadores de un deporte de masas obtuvieron resultados menores que el grupo de personas que se relacionó durante un rato con un profesor de Oxford.</p>

	<p>Lo que nos rodea puede sacar lo mejor de nosotros. También lo peor. Sobre todo si los que nos rodean son personas o soportes de alta densidad ideológica, como son los libros. Según los libros que leamos, seremos así o asá, al menos en cierta medida: porque también escogemos uno u otro libro en base a cómo somos. </p>

	<p><a name="more"></a></p>

	<p>Richard Dawkins, en su prólogo para <strong>La máquina de los memes</strong>, de <strong>Susan Blackmore</strong>, a propósito de la existencia de los <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Meme" target="_blank">memes</a>, comenta:</p>

	<p><blockquote><p>Era todavía estudiante en la universidad de Balliol cuando un día, charlando en la cola de la cantina con un compañero, me di cuenta de que a medida que iba hablando, su mirada de asombro crecía. &#8220;Acabas de ver a Peter Brunet, ¿verdad?&#8221;. Me sorprendió que lo supiera. Peter era nuestro queridísimo director de seminario y yo acababa de salir de una de sus tutorías con muchos ánimos. &#8220;¡Lo sabía!, agregó mi colega sonriendo, &#8220;hablas exactamente como él, hasta en el tono de voz se te nota&#8221;. Aunque sólo fuera esporádicamente, había &#8220;heredado&#8221; su cantinela y su modo de hablar que tanto admiraba y que tanto echo de menos en la actualidad.</p></blockquote></p>

	<p>La clave reside en ese <em>esporádicamente</em>. Si nos relacionáramos sólo una hora a la semana con alguien realmente interesante pero el resto de la semana la dedicáramos a rodearnos de personajes grises, monótonos, vacuos e inanes, ¿cuánto nos duraría el efecto de sentirnos excepcionales? Seguramente, muy poco. Seguramente acabaríamos por pensar que esa persona interesante que vemos una hora a la semana no es tan interesante como creíamos. Que incluso resulta pagado de sí mismo. Que no sabe disfrutar de la vida. Que nunca encajaría entre la gente normal, como nosotros conseguimos durante toda la semana.</p>

	<p>Somos más volubles de lo que pensamos. Creemos que nunca cambiamos o que cambiamos muy poco a lo largo de los años. Pero en cuestión de meses podemos dejar de resaltar sin darnos cuenta. Porque estamos a gusto entre otros que no brillan. Porque es muy fácil dejarse contaminar subliminalmente por lo que nos rodea, sonreír, aceptar. Porque somos cómodos por naturaleza.</p>

	<p>No nos damos cuenta. Pero somos más ellos que nosotros mismos.</p>

	<p>Leer libros de personas que brillan muy lejos de nosotros, a los que nunca podremos acercarnos lo suficiente como para contaminarnos de su brillo, que sintetizan lo mejor de su esplendor en unas líneas de texto bien estructuradas y expuestas con claridad, es una forma de estar rodeado de estrellas. Es una manera de meterse de lleno en un cúmulo globular. Ésta sería uno de los mejores argumentos para leer libros: inviertes tu tiempo en personas que se salen de la norma (al menos a la hora de exponer sus ideas en un libro). Los libros también pueden ser buenos compañeros cuando no existen tales a tu alrededor: todo buen lector conoce la sensación. (Tú eliges, también es cierto, tus lecturas, y si no te rodeas de otros individuos excepcionales que te lleven a escoger las más luminosas, entonces leer se convierte una opción tan superflua como mirar cualquier otra cosa mundana, habitual o clónica).</p>

	<p>En estos tiempos de corrección política y de rechazar todo lo que atufe a eugenesia, de respetar todo lo que diga el contrario aunque ese respeto sea sinónimo de aceptación y mansedumbre, de disimular tus dotes y tu nervio por una educación que en el fondo es miedo al diferente y al disidente, de convivir con todos los seres antropomórficos por igual porque no hacerlo así te convierte en xenófobo, racista, intransigente, pedante, esnob, asesino o algo peor&#8230; en estos tiempos, digo, está mal visto ser pragmático con tu tiempo. Está mal visto invertir tu tiempo con las personas con el mismo pragmatismo con el que inviertes tu tiempo en cualquier otra actividad. Porque no puedes tratar a una persona igual que cualquier otra cosa. Todos somos personas, dicen.</p>

	<p>Dejaremos esa discusión para otro momento porque, afortunadamente, los libros son considerados cosas y no personas, aunque puedan ofrecernos tanto o más que las personas (de hecho, muchas personas parecen libros en blanco). Así que tened cuidado con lo que leéis, escoged con el cuidado con el que un médico escoge vuestra dieta vitamínica, buscad aquellos volúmenes que fortalezcan vuestras debilidades y someta a análisis vuestras virtudes. En definitiva, cuidad lo que leéis como os cuidáis a vosotros mismos, porque la atmósfera de memes en la que habitéis os convertirá en una u otra clase de persona. Leed con cuidado, como si en la tapa de los libros hubiera la típica pegatina de &#8220;material radioactivo&#8221;. Vuestra vida depende de ello.</p>

	<p>Más información | <a href="http://www.paidos.com/lib.asp?cod=70025">La máquina de los memes</a>, de Susan Blackmore</p>



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    </item>
	
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      <title><![CDATA[‘Romper el hechizo’, de Daniel C. Dennett]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2008/07/20-aromper-el-hechizoa-de-daniel-c-dennett</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2008/07/20-aromper-el-hechizoa-de-daniel-c-dennett</guid>
      <pubDate>Sun, 20 Jul 2008 13:36:48 GMT</pubDate>
      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2008/07/dennett_romper_hechizo.jpg" alt="" />En una época en la que el laicismo intenta desplazar a la religión del ámbito público (reconocimiento del matrimonio homosexual, investigación biomédica, Educación para la Ciudadanía) y en la que numerosos libros sobre el ateísmo pueblan las listas de las novedades literarias, la lectura de <strong>Romper el hechizo </strong>es interesante en sí misma, se mantenga una posición creyente, agnóstica o atea. Porque el libro vindica el ateísmo, sí, pero el apabullante despliegue de teorías presentado por <strong>Daniel C. Dennett</strong> es capaz de enriquecer a toda clase de lector. </p>

	<p>Esto es posible porque, siendo realistas, la mayoría de gente que se declara creyente o atea en el fondo declara lo mismo: una llaneza argumental que denota una reflexión muy superficial sobre su postura. No digamos ya el agnóstico: dice no estar seguro de nada, algo ya integrado en cualquier posición intelectual seria, así que se ahorra el tener que tomar partido, el tener que pensar, y se limita a soltar una perogrullada. De este modo, poco importará al lector abierto de mente y honesto consigo mismo qué idea preconcebida tenga sobre la religión o la fe en general para abordar <strong>Romper el hechizo</strong>: porque nunca pensará igual un ateo o un creyente después de leer este libro, se mantenga luego o no en su posición original. </p>

	<p>Y es que <strong>Daniel C. Dennett </strong>(Boston, 1942) es un filósofo de Harvard bien distinto de la mayoría de filósofos, aquéllos que esconden sus opiniones arbitrarias (respaldadas, además, por momias del pensamiento) tras un pomposo lenguaje. <strong>Dennett</strong>, por el contrario, se explica con claridad y cercanía, y además se ha preocupado de estudiar a fondo múltiples materias científicas para dar cuerpo a sus tesis, como las ciencias cognitivas, la inteligencia artificial o la memética, incluso ofreciendo a la comunidad científica significativos aportes en cuanto a la significación actual del darwinismo. En definitiva, la filosofía que practica <strong>Dennett </strong>es una filosofía ligada a la investigación empírica, la que en el próximo siglo revolucionará el conocimiento incluso en ámbitos que hace poco parecían exclusivos de las disciplinas humanistas.</p>

	<p><a name="more"></a></p>

	<p><strong>Romper el hechizo </strong>intenta arrojar un poco de luz a preguntas peliagudas. ¿Por qué y cómo se originó la religión desde el punto de vista de la psicología evolutiva? ¿Por qué significa tanto para la gente? ¿Por qué somos capaces de matar o morir por ella? ¿Aporta más beneficios que obstáculos? ¿Debe de ser erradicada, como se hace con las sectas destructivas o las ideologías neonazis, o debe de ser respetada simplemente porque muchos individuos la respaldan?</p>

	<p>Lo más destacable en <strong>Romper el hechizo </strong>quizá sea su estilo. No sólo despliega un estilo accesible, divulgativo, sumamente entretenido, sino también mantiene unas formas respetuosas con todo tipo de lector. Si esto último es un defecto o una virtud, ya es una opinión muy personal. A mi modo de ver, pese a que <strong>Dennett</strong> no hace más que exponer ideas y teorías bastante conocidas por los lectores aficionados a la divulgación científica, pese a su tono comedido, casi tibio, admito que su exposición está muy bien razonada y fundamentada. Su libro no ofenderá a creyentes: incluso podrá ayudarles a cuestionar sus ideas. <strong>Dennett</strong> es persuasivo, rodea al lector, tratar de empatizar con él, tal y como lo hacía el popular Carl Sagan en sus obras. Para los ateos como un servidor, sin embargo, <strong>Romper el hechizo </strong>sabe a poco (<em>El espejismo de Dios</em>, de Richard Dawkins, aparecido casi simultáneamente, continuará ofreciendo mi formato predilecto en este sentido: el batallador, el excesivo, el contrapunto a las miles de obras de signo contrario: no en vano, la estrategia de publicidad de <em>El espejismo de Dios </em>era una imagen de las Torres Gemelas bajo la que se leía: ¿te imaginas un mundo sin religión? Demagógico, sí, pero también honesto y valiente.)</p>

	<p>Y es que <strong>Dennett </strong>ofrece información y poca opinión; sobre todo analiza y sopesa. Respeta la existencia de la religión (aunque sólo si es un asunto de conciencia o sacristía, no algo público o político). Construye argumentaciones extraordinarias, irrebatibles. Pero, como apunté antes, para un ateo se queda a medio camino: Dawkins, en ese sentido, dedica una parte de su <em>El espejismo de Dios </em>a explicar brillantemente por qué hay cosas que merecen respeto y cosas que no, y por qué la religión forma parte del segundo grupo. Dennett, sin embargo, no muerde apenas: tendrá más lectores, pero quizá esté dando pábulo a posturas inadmisibles por la razón y la lógica. </p>

	<p>La parte más enjundiosa de la obra de <strong>Dennett</strong> es, sin duda, la dedicada a intentar demostrar que la gente con creencias religiosas las tienen por presión memética (por influencia cultural, por educación, por modas, lavado de cerebro de padres a hijos, etc.) y que en realidad no comprenden sus propias creencias, sólo simulan comprenderlas incluso frente a sí mismos. Y también cabe resaltar la tendencia estadounidense (de la que se hace eco <strong>Dennett</strong>) de llamar “bright” (brillante) al ateo, pues el ateísmo tiene connotaciones negativas incluso a nivel etimológico. Pero el término “bright” sólo se refiere a lo que en verdad busca el ateo: la claridad, la luz sobre las cosas que nos rodean, la comprensión, la defensa de la racionalidad escéptica y de la actitud crítica, incluso sobre las propias creencias. Los creyentes, por el contrario, prefieren por norma mantener oscuros los asuntos en torno a su propia creencia, sobre todo si estos asuntos pueden arrebatarles su fe (al igual que niños que se obstinan en dejar de creer en Santa Claus). </p>

	<p>En definitiva, un libro bien razonado, lúcido, aunque con poco mordiente, poco agresivo con el lector medio. De obligada lectura en este tiempo convulso de neolaicos contra neocons, de creacionistas sobre darwinistas, de musulmanes contra cristianos. Un libro obligado, sobre todo, para los que leen la Biblia y llevan a la práctica sus preceptos morales. Un libro para pensar.</p>

	<p>Editorial Katz, 2007<br />
Serie Conocimiento<br />
509 páginas </p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.katzeditores.com/fichaLibro.asp?IDL=42">Editorial Katz</a></p>


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    </item>
	
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      <title><![CDATA[Los libros sobre ateísmo son superventas]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2007/07/26-los-libros-sobre-ateismo-son-superventas</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2007/07/26-los-libros-sobre-ateismo-son-superventas</guid>
      <pubDate>Thu, 26 Jul 2007 20:07:23 GMT</pubDate>
      <author>Hervé Joncour</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image1407" src="http://img.papelenblanco.com/2007/07/espejismo-dios.jpg" class="izquierda" alt="El espejismo de Dios" />Estos días se ha hecho muy popular en la blogosfera un vídeo de un niño predicador en el que exponía diversos planteamientos y puntos de vista atacando por ejemplo la teoría de la evolución. Y había mucha, muchísima gente entre el público.</p>

	<p>Sin embargo, las noticias que tenemos en cuanto a libros apuntan en una dirección totalmente distinta. <strong>Los libros sobre ateísmo son superventas</strong>, al menos en Estados Unidos. Por ejemplo, el que vemos en la imagen que ilustra esta anotación, <strong>El espejismo de Dios</strong> del aclamado <strong>Richard Dawkins</strong> (autor también de El gen egoísta, una de las obras de ciencia para todos más vendidas de los últimos 30 años), ha vendido nada más y nada menos que <strong>500000 ejemplares en los últimos 12 meses</strong>. Al lado de <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/07/24-como-era-de-esperar-harry-potter-ha-batido-todos-los-records">los récords de Harry Potter</a> parece una nimiedad, pero es una importante cifra para un mercado como el de la divulgación científica.</p>

	<p>Otro importante título es God Is Not Great: How Religion Poisons Everything (Dios no es maravilloso: cómo la religión lo envenena todo, en traducción libre al castellano) de Christopher Hitchens, que lleva más de 300000 ejemplares. Parece ser que en los tiempos que corren meterse con dioses o religiones puede salir muy rentable.</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.tendencias21.net/La-critica-de-la-religion-se-convierte-en-un-gran-negocio_a1700.html">Tendencias21</a><br />
En Genciencia | <a href="http://www.genciencia.com/2007/07/26-biologia-militante">El espejismo de Dios</a></p>


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