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		<title>Magazine - richard-dawkins</title>
		<link>http://www.papelenblanco.com</link>
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Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-02-12 23:18:17</pubDate>

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      <title><![CDATA[Exégesis forense de un libro: paralelismos con el ADN]]></title>
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      <pubDate>Sun, 24 Jul 2011 22:00:13 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2011/07/dna-618044.jpeg" alt="" />Los filólogos <strong>usan técnicas muy parecidas a la de los biólogos evolutivos</strong> a la hora de averiguar la genealogía de un texto. El <span class="caps">ADN</span> y las letras de la literatura, en ese sentido, <strong>son de la misma naturaleza</strong>. </p>

	<p>Uno de los mejores ejemplos de esta idea es el <strong>Canterbury Tales Project</strong>. Un ejército de filólogos se han enfrentado a un análisis propio de los códigos genéticos para reconstruir la historia de 86 obras manuscritas diferentes de <em>Los cuentos de Canterbury</em>, de <em>Chaucer</em> (para quien no la haya leído, quizá le suene más <em>Los cantos de Hyperion</em>, de <strong>Dan Simmons</strong>, que se basa estructuralmente en esta obra).</p>

	<p>Estos manuscritos fueron escritos y copiados a mano antes de que se inventara la imprenta. Las copias, pues, <strong>están sujetas a errores o mutaciones</strong>, tal y como sucede con la herencia genética. Pero anotando meticulosamente todas las diferencias entre manuscritos y copias de las que disponen los filólogos, se puede construir una especie de árbol evolutivo del texto.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Lo primero que se hace para establecer comparaciones entre textos es alinearlos: sólo así captaremos las semejanzas y las diferencias. Esto no siempre es fácil, <strong>porque los textos pueden estar incompletos o revueltos y ser de diferente extensión</strong>. </p>

	<p>Como ejemplo, analicemos los dos primeros versos del <strong>Prólogo general</strong> de cuatro versiones manuscritas de Los cuentos de Canterbury: </p>

	<p>1) la versión de la Biblioteca Británica, 2) la Christ Church, 3) la Egerton y 4) la Hengwrt:</p>

<blockquote>Whan that Aprylle / wyth hys showres soote 
Tje drowhte of Marche / hath pcede to he rote</blockquote>

<blockquote>Whan that Aurell w his shoures soote
The drowte of Marche hath pced to the roote</blockquote>

<blockquote>Whan that Aprille whith his showres soote
The drowte of marche hath pcede to the roote</blockquote>

<blockquote>Whan that Aueryll w his shoures soote
The droghte of March / hath pced to the roote</blockquote>

	<p>La traducción es: <em>Cuando abril con sus fragantes lluvias haya calado hasta la raíz de marzo</em>.</p>

	<p><strong>Aquí se localizan 16 diferencias</strong>. Una vez analizadas todas las variantes, se trata de averiguar cuál es el árbol que mejor las explica. Hay muchas formas de hacerlo y todas ellas pueden usarse tanto en el ámbito biológico como en el filológico. La más sencilla es agrupar los textos en función de su semejanza parental.</p>

	<p>Una computadora es una gran ayuda cuando las cosas se ponen difíciles.</p>

	<p>En primer lugar, <strong>se debe encontrar el par de textos que son los más similares</strong>. A continuación, se trata esta pareja como un texto único en promedio, y se pone junto a los restantes textos mientras buscamos el siguiente par más similar. Y así sucesivamente, formando grupos sucesivos, anidados en un árbol de relaciones.</p>

	<p>Si os suena un poco a chino, es natural. </p>

	<p>Si dos textos tienen una característica común, la explicación más lógica es que conjuntamente la hayan heredado de un antepasado común en lugar de que cada uno haya evolucionado de forma independiente. Es muy lejos de ser una regla invariable, pero al menos <strong>es más probable que sea cierto que a la inversa</strong>. Curiosamente ocurre lo mismo con los organismos vivos sometidos a las leyes de la evolución.</p>

	<p>En ese sentido, las reglas evolutivas orgánicas y literarias guardan muchas similitudes. Como si los libros albergaran una suerte de código genético que, acaso, nos permita, en un futuro donde la computación se desarrolle aún más, realizar <strong>exégesis más concienzudas y más esclarecedoras</strong> (y seguramente menos arbitrarias que las que critiqué en el artículo <a href="http://www.papelenblanco.com/metacritica/si-no-lo-entiendes-asi-es-que-no-entiendes-lo-que-lees">Si no lo entiendes así es que no entiendes lo que lees</a>).</p>

	<p>Vía | El cuento del antepasado de Richard Dawkins</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘Evolución’ de Richard Dawkins]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/evolucion-de-richard-dawkins</link>
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      <pubDate>Tue, 28 Dec 2010 10:26:11 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2010/12/portada-libro-9788467034783-max.jpg" alt="" /><strong>Evolución</strong> es el último libro de <strong>Richard Dawkins</strong>. No es un libro accesible ni popular: más bien se requiere de mucha fuerza de voluntad o un gran interés en la teoría de la evolución para embarcarse en su lectura. </p>

	<p>Sin embargo, para los que todavía den crédito al creacionismo o al diseño inteligente o sostengan que la teoría de la evolución sólo es eso, una teoría, les recomiendo que se tomen el esfuerzo de empaparse de las más de 400 páginas en las que Dawkins vuelve a uno de sus temas favoritos y aporta quintales de pruebas nuevas, indiscutibles e indubitables, de que la teoría de la evolución <strong>no sólo es uno de los hechos más cimentados en evidencias de los que tenemos constancia</strong>, sino que constituye una de la revoluciones del pensamiento más importantes de la historia de la humanidad.</p>

	<p>Dawkins se aleja de su polémica atea y, siguiendo la línea de <em>El relojero ciego</em> y <em>Escalando el monte improbable</em>, aprovecha el bicentenario del nacimiento de Darwin y el 150º aniversario de la publicación de <em>El origen de las especies</em>, para escribir un libro que resulta del todo pertinente cuando <strong>más del 40 % de los estadounidenses niega que los humanos hayamos evolucionado a partir de otros animales</strong>. La cifra no es tan alta en países como Gran Bretaña o España, pero igualmente resulta preocupante que incluso docentes consideren la teoría de la evolución al mismo nivel que cualquier otra especulación sin poco fundamento, del tipo “<em>es posible que exista vida extraterrestre.</em>”</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Pero como afirma Dawkins y cualquier científico mínimamente cualificado (y como se preocupa de demostrar en estas 400 páginas, impartiendo una clase avanzada de biología), <strong>la evolución es un hecho</strong>, más allá de una duda razonable, más allá de una duda seria, más allá de una duda sana e inteligente. La evidencia a favor de la evolución es tan fuerte como la evidencia a favor del holocausto. </p>

	<p>Existen cientos, miles de evidencias (aunque, siendo honestos, todavía tengamos algunos huecos por rellenar) de que todos nosotros somos primos de los chimpancés, primos algo más lejanos de los monos, primos más lejanos todavía de los oricteropos y los manatíes, aún más distantes primos de los plátanos y los nabos… y así <em>ad infinitum</em>. </p>

	<p>Si se usa el término “teoría” para referirse a ello no es porque sea algo hipotético: cuando los científicos usan el término “teoría” lo usan en otra acepción, <strong>la de esquema o sistema de ideas o afirmaciones mantenidas como una explicación de un grupo de hechos o fenómenos</strong>; hipótesis que ha sido confirmada o establecida por observación o experimento y que está propuesta o aceptada como explicatoria de los hechos conocidos; afirmación de lo que se mantiene que son leyes generales, principios o causas de algo conocido u observado. Así es la acepción que usan los científicos, según refiere el <em>Oxford English Dictionary</em>. </p>

	<p>Si tú, lector, tienes la más mínima duda de que esto sea así, entonces basta con hacer el esfuerzo (no te engañaré, es un arduo esfuerzo) de leer <strong>Evolución</strong>. </p>

<blockquote>Imagine que es un profesor de historia y que sus lecciones sobre la Europa del siglo XX se ven boicoteadas, interrumpidas o desbaratadas de alguna otra forma por grupos políticamente poderosos y bien financiados de revisionistas del holocausto. (…) Imagine que, como profesor de historia europea, se enfrenta continuamente a demandas beligerantes para que se “enseñe la controversia”, y se dedique “el mismo tiempo” a la “teoría alternativa” de que el holocausto nunca ocurrió, que fue inventado por un grupo de conspiradores sionistas. Intelectuales relativistas de moda intervienen para insistir en que no hay una verdad absoluta: si el holocausto ocurrió es una cuestión de creencia personal; todos los puntos de vista son igualmente válidos y deben ser igualmente “respetados”.</blockquote>

	<p>Editorial Espasa<br />
Colección Espasa Forum<br />
416 páginas<br />
ISBN: 978-84-670-3143-0</p>

	<p>Sitio oficial | <a href="http://www.planetadelibros.com/evolucion-libro-3010.html">Ficha en Editorial Espasa</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘El cuento del antepasado’, de Richard Dawkins]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/ensayo/ael-cuento-del-antepasadoa-de-richard-dawkins</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/ensayo/ael-cuento-del-antepasadoa-de-richard-dawkins</guid>
      <pubDate>Sun, 25 Jan 2009 14:04:23 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/01/108xl.jpg" alt="" />Éste es el último libro traducido del influyente y multipremiado <strong>Richard Dawkins</strong> (Nairobi, 1941). Hace tan poco que salió de la imprenta que aún está caliente. Su tamaño puede asustar: casi 900 páginas de letra diminuta. Y hay razones para asustarse: si no estás realmente muy interesado en temas como la evolución, la biología y la antropología, es mejor que no pierdas el tiempo, porque algunos fragmentos son densos, técnicos y prolijos. Sin embargo, aunque el interés sea medio, vale la pena el esfuerzo aunque para disfrutar de algunos de los legendarios capítulos; capítulos que demuestran cuán diversa y pluscuamperfecta puede llegar a ser la vida en la Tierra.</p>

	<p>Este mamotreto constituye una apasionante y tremendamente erudita regresión histórica-biológica hacia el pasado, empezando por nosotros, y pasando por los chimpancés, los lobos, las aves, los delfines, los árboles, los dinosaurios, las bacterias, los líquenes, y así, animal por animal, hasta llegar al denominado por <strong>Dawkins</strong> como “El gran encuentro histórico”, las primeras células eucariotas. </p>

	<p>Para hacer más ameno este cuento hacia atrás en el tiempo, bajando cada vez más el nivel de complejidad (aunque quizá subiendo el nivel de exotismo, singularidad y maravillosa extrañeza), <strong>Dawkins</strong> ha tomado prestada la estructura narrativa de los <em>Cuentos de Canterbury</em>, de Chaucer. Si en la obra de Chaucer los cuentos de los peregrinos aspiraban a ser una reflexión sobre la vida humana en general; aquí los cuentos son una poliédrica reflexión sobre la vida biológica en toda su extensa diversidad, y los peregrinos han pasado a ser los diferentes animales de los que se habla, que, como aquéllos, se reúnen alrededor de un fuego para contar su historia más íntima.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Para describir la historia de la vida de forma cronológicamente inversa, <strong>Dawkins</strong> emplea métodos similares a los usados para estudiar la historiografía humana. La arqueología, el estudio de las puntas de flecha, de fragmentos de vasijas y demás reliquias pasan ser otro tipo de reliquias propias de la evolución biológica: los huesos, los dientes y los fósiles en que terminan convertidos. Si en la historia humana contamos con testimonios orales y escritos, en la historia de la vida <strong>Dawkins</strong> recurre a otro tipo de narraciones menos evidentes: la del ADN, el equivalente de un registro escrito y copiado repetidas veces, o la del carbono 14.</p>

	<p>De esta forma, con una claridad expositiva envidiable (aunque, insisto, con algunas páginas o incluso capítulos tan enciclopédicos que pueden resultar farragosos para los neófitos o los poco motivados), <strong>Dawkins</strong> nos va contando curiosas historias acerca de toda clase de manifestaciones de la vida, y por el camino vamos comprendiendo un poco más cómo funciona la selección sexual o cómo se puede datar un fósil, o desvela detalles poco conocidos sobre el fascinante mundo de las termitas o las hormigas <em>Atta</em> (las inventoras de la agricultura), o sobre el ornitorrinco (una de las criaturas más raras del universo), o sobre las moscas y su facilidad para tener ojos extra; sin olvidarse nunca del animal más próximo a nosotros: nuestros propios antepasados <em>homo</em>.  </p>

	<p>No es ni mucho menos mi obra favorita de <strong>Dawkins</strong>, mucho antes habría que situar <em>Destejiendo el arco iris</em> o <em>El gen egoísta</em>, incluso el provocativo <em>El espejismo de Dios</em>. Pero si ya has leído al fabuloso <strong>Richard Dawkins</strong> y te gusta, entonces no debes perderte <strong>El cuento del antepasado</strong>; al menos te será útil para ajustar un poco más tu situación en el mundo:</p>

	<p><blockquote><p>Un vencejo que tuviese interés por la historia y que, comprensiblemente, considerase el vuelo la principal habilidad del reino animal, juzgaría que el súmmum del progreso evolutivo son esas espectaculares máquinas volantes dotadas de alas en forma de flecha que son los vencejos mismos, capaces de permanecer en el aire un año entero e incluso de copular en pleno vuelo. Por parafrasear una ocurrencia de Steven Pinker, si los elefantes escribiesen libros de historia, quizá reasentarían los tapires, a las musarañas elefantes, a los elefantes marinos y a los násicos como tímidos pioneros que enfilaron la vía principal de la evolución, dieron unos primeros pasos titubeantes pero, por el motivo que fuese, nunca llegaron hasta el final: tan cerca y a la vez tan lejos. Los elefantes astrónomos tal vez se preguntarían si, en otro mundo, existirían formas de vida extraterrestre que hubiesen cruzado el Rubicón nasal y dado el salto definitivo hacia la proboscitud total.</p></blockquote></p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.antonibosch.com/ficha.asp?id=108">Antonio Bosh Editor</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo nos influye lo que leemos?]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/como-nos-influye-lo-que-leemos</link>
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      <pubDate>Sat, 20 Dec 2008 14:58:00 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2008/12/libo.jpg" alt="" />Hay que cuidar con quien te codeas. Parte de lo que eres responde a lo que es la gente que está a tu alrededor. En un grupo cualquiera de individuos compuesto por miembros distintos, la suma del coeficiente de inteligencia del grupo como tal será más bajo que la media matemática de sus componentes: la inteligencia baja y primitiva parece ejercer una succión subliminal que anula la inteligencia más elaborada.</p>

	<p>Por ejemplo, si dos grupos heterogéneos de personas son sometidos a sendas baterías de tests idénticos, los resultados de ambos grupos pueden diferir mucho según las experiencias previas de sus componentes. El grupo de personas que se relacionó durante un rato con jugadores de un deporte de masas obtuvieron resultados menores que el grupo de personas que se relacionó durante un rato con un profesor de Oxford.</p>

	<p>Lo que nos rodea puede sacar lo mejor de nosotros. También lo peor. Sobre todo si los que nos rodean son personas o soportes de alta densidad ideológica, como son los libros. Según los libros que leamos, seremos así o asá, al menos en cierta medida: porque también escogemos uno u otro libro en base a cómo somos. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Richard Dawkins, en su prólogo para <strong>La máquina de los memes</strong>, de <strong>Susan Blackmore</strong>, a propósito de la existencia de los <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Meme" target="_blank">memes</a>, comenta:</p>

	<p><blockquote><p>Era todavía estudiante en la universidad de Balliol cuando un día, charlando en la cola de la cantina con un compañero, me di cuenta de que a medida que iba hablando, su mirada de asombro crecía. &#8220;Acabas de ver a Peter Brunet, ¿verdad?&#8221;. Me sorprendió que lo supiera. Peter era nuestro queridísimo director de seminario y yo acababa de salir de una de sus tutorías con muchos ánimos. &#8220;¡Lo sabía!, agregó mi colega sonriendo, &#8220;hablas exactamente como él, hasta en el tono de voz se te nota&#8221;. Aunque sólo fuera esporádicamente, había &#8220;heredado&#8221; su cantinela y su modo de hablar que tanto admiraba y que tanto echo de menos en la actualidad.</p></blockquote></p>

	<p>La clave reside en ese <em>esporádicamente</em>. Si nos relacionáramos sólo una hora a la semana con alguien realmente interesante pero el resto de la semana la dedicáramos a rodearnos de personajes grises, monótonos, vacuos e inanes, ¿cuánto nos duraría el efecto de sentirnos excepcionales? Seguramente, muy poco. Seguramente acabaríamos por pensar que esa persona interesante que vemos una hora a la semana no es tan interesante como creíamos. Que incluso resulta pagado de sí mismo. Que no sabe disfrutar de la vida. Que nunca encajaría entre la gente normal, como nosotros conseguimos durante toda la semana.</p>

	<p>Somos más volubles de lo que pensamos. Creemos que nunca cambiamos o que cambiamos muy poco a lo largo de los años. Pero en cuestión de meses podemos dejar de resaltar sin darnos cuenta. Porque estamos a gusto entre otros que no brillan. Porque es muy fácil dejarse contaminar subliminalmente por lo que nos rodea, sonreír, aceptar. Porque somos cómodos por naturaleza.</p>

	<p>No nos damos cuenta. Pero somos más ellos que nosotros mismos.</p>

	<p>Leer libros de personas que brillan muy lejos de nosotros, a los que nunca podremos acercarnos lo suficiente como para contaminarnos de su brillo, que sintetizan lo mejor de su esplendor en unas líneas de texto bien estructuradas y expuestas con claridad, es una forma de estar rodeado de estrellas. Es una manera de meterse de lleno en un cúmulo globular. Ésta sería uno de los mejores argumentos para leer libros: inviertes tu tiempo en personas que se salen de la norma (al menos a la hora de exponer sus ideas en un libro). Los libros también pueden ser buenos compañeros cuando no existen tales a tu alrededor: todo buen lector conoce la sensación. (Tú eliges, también es cierto, tus lecturas, y si no te rodeas de otros individuos excepcionales que te lleven a escoger las más luminosas, entonces leer se convierte una opción tan superflua como mirar cualquier otra cosa mundana, habitual o clónica).</p>

	<p>En estos tiempos de corrección política y de rechazar todo lo que atufe a eugenesia, de respetar todo lo que diga el contrario aunque ese respeto sea sinónimo de aceptación y mansedumbre, de disimular tus dotes y tu nervio por una educación que en el fondo es miedo al diferente y al disidente, de convivir con todos los seres antropomórficos por igual porque no hacerlo así te convierte en xenófobo, racista, intransigente, pedante, esnob, asesino o algo peor&#8230; en estos tiempos, digo, está mal visto ser pragmático con tu tiempo. Está mal visto invertir tu tiempo con las personas con el mismo pragmatismo con el que inviertes tu tiempo en cualquier otra actividad. Porque no puedes tratar a una persona igual que cualquier otra cosa. Todos somos personas, dicen.</p>

	<p>Dejaremos esa discusión para otro momento porque, afortunadamente, los libros son considerados cosas y no personas, aunque puedan ofrecernos tanto o más que las personas (de hecho, muchas personas parecen libros en blanco). Así que tened cuidado con lo que leéis, escoged con el cuidado con el que un médico escoge vuestra dieta vitamínica, buscad aquellos volúmenes que fortalezcan vuestras debilidades y someta a análisis vuestras virtudes. En definitiva, cuidad lo que leéis como os cuidáis a vosotros mismos, porque la atmósfera de memes en la que habitéis os convertirá en una u otra clase de persona. Leed con cuidado, como si en la tapa de los libros hubiera la típica pegatina de &#8220;material radioactivo&#8221;. Vuestra vida depende de ello.</p>

	<p>Más información | <a href="http://www.paidos.com/lib.asp?cod=70025">La máquina de los memes</a>, de Susan Blackmore</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘Romper el hechizo’, de Daniel C. Dennett]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/ensayo/aromper-el-hechizoa-de-daniel-c-dennett</link>
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      <pubDate>Sun, 20 Jul 2008 11:36:48 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2008/07/dennett_romper_hechizo.jpg" alt="" />En una época en la que el laicismo intenta desplazar a la religión del ámbito público (reconocimiento del matrimonio homosexual, investigación biomédica, Educación para la Ciudadanía) y en la que numerosos libros sobre el ateísmo pueblan las listas de las novedades literarias, la lectura de <strong>Romper el hechizo </strong>es interesante en sí misma, se mantenga una posición creyente, agnóstica o atea. Porque el libro vindica el ateísmo, sí, pero el apabullante despliegue de teorías presentado por <strong>Daniel C. Dennett</strong> es capaz de enriquecer a toda clase de lector. </p>

	<p>Esto es posible porque, siendo realistas, la mayoría de gente que se declara creyente o atea en el fondo declara lo mismo: una llaneza argumental que denota una reflexión muy superficial sobre su postura. No digamos ya el agnóstico: dice no estar seguro de nada, algo ya integrado en cualquier posición intelectual seria, así que se ahorra el tener que tomar partido, el tener que pensar, y se limita a soltar una perogrullada. De este modo, poco importará al lector abierto de mente y honesto consigo mismo qué idea preconcebida tenga sobre la religión o la fe en general para abordar <strong>Romper el hechizo</strong>: porque nunca pensará igual un ateo o un creyente después de leer este libro, se mantenga luego o no en su posición original. </p>

	<p>Y es que <strong>Daniel C. Dennett </strong>(Boston, 1942) es un filósofo de Harvard bien distinto de la mayoría de filósofos, aquéllos que esconden sus opiniones arbitrarias (respaldadas, además, por momias del pensamiento) tras un pomposo lenguaje. <strong>Dennett</strong>, por el contrario, se explica con claridad y cercanía, y además se ha preocupado de estudiar a fondo múltiples materias científicas para dar cuerpo a sus tesis, como las ciencias cognitivas, la inteligencia artificial o la memética, incluso ofreciendo a la comunidad científica significativos aportes en cuanto a la significación actual del darwinismo. En definitiva, la filosofía que practica <strong>Dennett </strong>es una filosofía ligada a la investigación empírica, la que en el próximo siglo revolucionará el conocimiento incluso en ámbitos que hace poco parecían exclusivos de las disciplinas humanistas.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><strong>Romper el hechizo </strong>intenta arrojar un poco de luz a preguntas peliagudas. ¿Por qué y cómo se originó la religión desde el punto de vista de la psicología evolutiva? ¿Por qué significa tanto para la gente? ¿Por qué somos capaces de matar o morir por ella? ¿Aporta más beneficios que obstáculos? ¿Debe de ser erradicada, como se hace con las sectas destructivas o las ideologías neonazis, o debe de ser respetada simplemente porque muchos individuos la respaldan?</p>

	<p>Lo más destacable en <strong>Romper el hechizo </strong>quizá sea su estilo. No sólo despliega un estilo accesible, divulgativo, sumamente entretenido, sino también mantiene unas formas respetuosas con todo tipo de lector. Si esto último es un defecto o una virtud, ya es una opinión muy personal. A mi modo de ver, pese a que <strong>Dennett</strong> no hace más que exponer ideas y teorías bastante conocidas por los lectores aficionados a la divulgación científica, pese a su tono comedido, casi tibio, admito que su exposición está muy bien razonada y fundamentada. Su libro no ofenderá a creyentes: incluso podrá ayudarles a cuestionar sus ideas. <strong>Dennett</strong> es persuasivo, rodea al lector, tratar de empatizar con él, tal y como lo hacía el popular Carl Sagan en sus obras. Para los ateos como un servidor, sin embargo, <strong>Romper el hechizo </strong>sabe a poco (<em>El espejismo de Dios</em>, de Richard Dawkins, aparecido casi simultáneamente, continuará ofreciendo mi formato predilecto en este sentido: el batallador, el excesivo, el contrapunto a las miles de obras de signo contrario: no en vano, la estrategia de publicidad de <em>El espejismo de Dios </em>era una imagen de las Torres Gemelas bajo la que se leía: ¿te imaginas un mundo sin religión? Demagógico, sí, pero también honesto y valiente.)</p>

	<p>Y es que <strong>Dennett </strong>ofrece información y poca opinión; sobre todo analiza y sopesa. Respeta la existencia de la religión (aunque sólo si es un asunto de conciencia o sacristía, no algo público o político). Construye argumentaciones extraordinarias, irrebatibles. Pero, como apunté antes, para un ateo se queda a medio camino: Dawkins, en ese sentido, dedica una parte de su <em>El espejismo de Dios </em>a explicar brillantemente por qué hay cosas que merecen respeto y cosas que no, y por qué la religión forma parte del segundo grupo. Dennett, sin embargo, no muerde apenas: tendrá más lectores, pero quizá esté dando pábulo a posturas inadmisibles por la razón y la lógica. </p>

	<p>La parte más enjundiosa de la obra de <strong>Dennett</strong> es, sin duda, la dedicada a intentar demostrar que la gente con creencias religiosas las tienen por presión memética (por influencia cultural, por educación, por modas, lavado de cerebro de padres a hijos, etc.) y que en realidad no comprenden sus propias creencias, sólo simulan comprenderlas incluso frente a sí mismos. Y también cabe resaltar la tendencia estadounidense (de la que se hace eco <strong>Dennett</strong>) de llamar “bright” (brillante) al ateo, pues el ateísmo tiene connotaciones negativas incluso a nivel etimológico. Pero el término “bright” sólo se refiere a lo que en verdad busca el ateo: la claridad, la luz sobre las cosas que nos rodean, la comprensión, la defensa de la racionalidad escéptica y de la actitud crítica, incluso sobre las propias creencias. Los creyentes, por el contrario, prefieren por norma mantener oscuros los asuntos en torno a su propia creencia, sobre todo si estos asuntos pueden arrebatarles su fe (al igual que niños que se obstinan en dejar de creer en Santa Claus). </p>

	<p>En definitiva, un libro bien razonado, lúcido, aunque con poco mordiente, poco agresivo con el lector medio. De obligada lectura en este tiempo convulso de neolaicos contra neocons, de creacionistas sobre darwinistas, de musulmanes contra cristianos. Un libro obligado, sobre todo, para los que leen la Biblia y llevan a la práctica sus preceptos morales. Un libro para pensar.</p>

	<p>Editorial Katz, 2007<br />
Serie Conocimiento<br />
509 páginas </p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.katzeditores.com/fichaLibro.asp?IDL=42">Editorial Katz</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Los libros sobre ateísmo son superventas]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/los-libros-sobre-ateismo-son-superventas</link>
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      <pubDate>Thu, 26 Jul 2007 18:07:23 +0000</pubDate>

      <author>Hervé Joncour</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image1407" src="http://img.papelenblanco.com/2007/07/espejismo-dios.jpg" class="izquierda" alt="El espejismo de Dios" />Estos días se ha hecho muy popular en la blogosfera un vídeo de un niño predicador en el que exponía diversos planteamientos y puntos de vista atacando por ejemplo la teoría de la evolución. Y había mucha, muchísima gente entre el público.</p>

	<p>Sin embargo, las noticias que tenemos en cuanto a libros apuntan en una dirección totalmente distinta. <strong>Los libros sobre ateísmo son superventas</strong>, al menos en Estados Unidos. Por ejemplo, el que vemos en la imagen que ilustra esta anotación, <strong>El espejismo de Dios</strong> del aclamado <strong>Richard Dawkins</strong> (autor también de El gen egoísta, una de las obras de ciencia para todos más vendidas de los últimos 30 años), ha vendido nada más y nada menos que <strong>500000 ejemplares en los últimos 12 meses</strong>. Al lado de <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/07/24-como-era-de-esperar-harry-potter-ha-batido-todos-los-records">los récords de Harry Potter</a> parece una nimiedad, pero es una importante cifra para un mercado como el de la divulgación científica.</p>

	<p>Otro importante título es God Is Not Great: How Religion Poisons Everything (Dios no es maravilloso: cómo la religión lo envenena todo, en traducción libre al castellano) de Christopher Hitchens, que lleva más de 300000 ejemplares. Parece ser que en los tiempos que corren meterse con dioses o religiones puede salir muy rentable.</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.tendencias21.net/La-critica-de-la-religion-se-convierte-en-un-gran-negocio_a1700.html">Tendencias21</a><br />
En Genciencia | <a href="http://www.genciencia.com/2007/07/26-biologia-militante">El espejismo de Dios</a></p>      ]]></description>
      </item>
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