
Con unos días de retraso, os traigo una (mala) noticia que no quería dejar pasar. Y es que el pasado día doce de Julio murió Harvey Pekar, cuyo cuerpo fue encontrado sin vida en su casa de Ohio. Igual no os suena el nombre, pero se trata del guionista de American Splendor, una serie que es considerada un hito en lo que a cómics atípicos se refiere. El pobre Harvey tenía cáncer de próstata, asma, presión alta y depresión. Sin embargo, aún no se conocen las causas de su muerte, a la espera de los resultados de la autopsia.
Harvey nació en 1939 y tenía un carácter bastante peculiar, un poco huraño y con una fama de antipático ganada a pulso. Después de probar suerte en la universidad, sin buenos resultados, pasó de un trabajo a otro, hasta que encontraría el trabajo de su vida como archivista de un hospital de veteranos. Este puesto lo desempeñó hasta su jubilación en el 2001, por lo que el éxito cosechado con sus cómics a finales de los setenta y principios de los ochenta, no le hizo cambiar ni un ápice su forma de ganarse la vida.

Harvey Pekar no tiene una vida que a priori parezca excitante o atractiva como para quedar plasmada en las páginas de un cómic. Vive en Cleveland, Ohio, desde su nacimiento allá por 1939; trabajó durante décadas como archivista de un hospital de veteranos; su casa, su mujer y sus actividades cotidianas son como las de cualquier mindundi de EE.UU. o de Villaconejos de Abajo. ¿Qué le hace, pues, especial?
Trotamundos, coleccionista de vinilos antiguos, misógino, intérprete con el banjo… Hay muchos apelativos para describir la figura de Robert Crumb, pero la faceta que lo ha hecho famoso por todo el mundo es la de instigador de una nueva forma de hacer cómics, que pronto vino a definirse como underground.