
Continúo recomendando lecturas cortas, que aunque a mí me han venido estupendamente en una época de estrés como Navidad, son aprovechables en cualquier momento en el que no dispongamos de mucho tiempo para dedicarlo a la lectura. En esta ocasión os traigo un clásico de la literatura fantástica, El hombre de la arena de E.T.A. Hoffmann, en una edición muy especial. Se trata de una edición ilustrada por Pablo Páez, de la editorial Zorro Rojo. Clásico e ilustrado, dos de mis variaciones favoritas.
En este volumen se incluyen dos relatos, el ya citado ‘El hombre de la arena’ y La casa vacía. Dos relatos cortos, perfectos para leerlos en un hueco libre o por la noche, cuando sabes que no podrás leer más de tres páginas seguidas sin que te venza el sueño. ‘El hombre de la arena’ nos trae misterio, magia y locura, temas muy tratados por Hoffmann, que con maestría consigue que nos escapemos a su mundo particular. Una atmósfera irreal envuelve sus historias, quizás sea la decadencia propia del siglo XIX, del mundo gótico encerrado en unas cuantas páginas, pero lo cierto es que el autor consigue cautivarte y eso siempre es de agradecer.



Todo el mundo admite que escoger bien una lectura es importante. Pero tal vez no se da tanta importancia a cómo se lee. Sin embargo, cómo leemos puede ser tan importante como lo que leemos.
En tiempos de literatura 2.0, hipertexto, teclados ergonómicos, pantallas táctiles, software de reconocimiento de voz y hasta aplicaciones que imitan el ruido y la sobriedad de una máquina de escribir antigua, quizá vale la pena regodearnos un poco en el valor emocional, romántico y hasta fetichista de escribir a la antigua usanza, no ya sólo agarrando un boli o lápiz, sino incluso una aristocrática pluma estilográfica.
Desde el
Ayer se cumplieron doscientos años del nacimiento de Mariano José de Larra (1809-1837), figura clave del romanticismo español y a quien se considera padre del periodismo moderno. Su corta trayectoria literaria (no llegó a cumplir los 28 años) fue suficiente para afianzarlo como una de las plumas más lúcidas, críticas y satíricas de la España del momento.
Hoy traemos a nuestras páginas un poema de
El mito del Fausto ha marcado ineludiblemente la tradición literaria alemana. Ha sido escrito y reescrito varias veces a lo largo de los siglos pero al parecer tiene un origen histórico en la figura de Johann Faust quien nació en 1480 en la ciudad de Knittlingen, estudió y se doctoró en la Universidad de Heidelberg, y murió en 1540 en medio de una explosión provocada por un experimento químico que realizaba en su laboratorio. 