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	<title>Papel en blanco</title>
	<link>http://www.papelenblanco.com</link>
	<description>Blog sobre literatura, el arte de los libros y el apasionante mundo de la lectura.</description>
	<pubDate>Sat, 17 Nov 2007 23:01:59 GMT</pubDate>
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      <title><![CDATA[Mujeres escritoras en la sombra]]></title>
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      <pubDate>Mon, 12 Mar 2007 16:58:38 GMT</pubDate>
      <author>Eva Paris</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" id="image450" height=200 alt="Virginia Woolf" src="http://img.papelenblanco.com/2007/03/VirginiaWoolf.jpeg" />Refrescando mi información sobre <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/03/08-rosalia-de-castro-escritora">Rosalía de Castro</a>, me topé con una interesante conferencia titulada “Sexismo en el lenguaje: apuntes básicos”, de la profesora de Lengua castellana y Literatura Teresa Meana Suárez, que da cuenta, entre otras cuestiones, de las dificultades que las mujeres escritoras encuentran en su labor creadora. En ella encontramos algunas reflexiones de conocidas escritoras y algunas de las penalidades por las que pasaron, entre otras, <strong>Virginia Woolf, Jane Austen, Charlotte Brönte, María Moliner</strong>, la propia <strong>Rosalía</strong>…</p>

	<p>La conferencia termina con un dato del año 2000 que, por lo que he podido comprobar en las actuales listas editoriales, no anda hoy día con demasiada diferencia: en España los libros publicados que están escritos por mujeres rondan el diez por ciento. Y aunque probablemente algunos de los ejemplos que leemos a continuación ya están en parte superados, al menos en algunas casas de algunos países del denominado primer mundo, el dato da para pensar… y queda mucho camino por recorrer.</p>

	<p>Históricamente el escribir ha sido visto en demasiadas ocasiones como una práctica inútil para las mujeres y como la usurpación de un derecho que no les pertenece. <strong>Yadira Calvo</strong>, filóloga y ensayista costarricense, en <strong>A la mujer por la palabra</strong>, cuenta la historia de <strong>Charlotte Brönte</strong> poniendo a un lado el manuscrito de <strong>Jane Eyre</strong> para pelar papas. La de <strong>Jane Austen</strong> escondiendo los papeles cada vez que entraba alguien por la vergüenza de que la vieran escribir.<a name="more"></a></p>

	<p>La de <strong>Fanny Burney</strong> quemando todos sus originales y poniéndose a hacer labor de punto como penitencia por escribir. La de <strong>Katherine Anne Porter</strong> declarando haber tardado veinte años en escribir una novela porque era interrumpida por cualquiera que apareciera en su camino. Porter calculaba que sólo había podido emplear un diez por ciento de sus energías en escribir. “El otro noventa por ciento lo he usado para poder mantener mi cabeza fuera del agua”, decía.</p>

	<p>Otro hecho gravísimo que como vimos ya denunciaba en 1866 <strong>Rosalía de Castro</strong>: la atribución de las obras de las mujeres a sus maridos. Es célebre el caso de <strong>María Lejarraga</strong>, autora de las obras firmadas por <strong>Gregorio Martínez Sierra</strong>, su marido. O el hecho de que a <strong>Zelda Fitzgerald</strong> fuera su marido quien le prohibió publicar su <strong>Diario</strong> porque él lo necesitaba para su propio trabajo…</p>

	<p>Podéis encontrar algunas historias más en el apartado “Mujeres escritoras: heroínas memorables y ocultadas” de <a href="http://www.mujeresenred.net/article.php3?id_article=832">la conferencia</a> de Teresa Meana Suárez. Aunque existen tantas otras historias desconocidas que definitivamente han quedado en la sombra&#8230;</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.mujeresenred.net/article.php3?id_article=832">Mujeres en red</a></p>


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      <title><![CDATA[Rosalía de Castro, escritora a pesar de todo]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2007/03/08-rosalia-de-castro-escritora</link>
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      <pubDate>Thu, 08 Mar 2007 08:55:42 GMT</pubDate>
      <author>Eva Paris</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" id="image431" height=200 alt=Rosalía src="http://img.papelenblanco.com/2007/03/rosalia_02.jpeg" /><strong>Rosalía de Castro</strong> nació en Santiago de Compostela en 1837 y murió en Padrón en 1885. Figura clave del <em>Rexurdimento</em> gallego, también produjo literatura en castellano, y fue considerada, junto a <strong>Bécquer</strong>, gran representante de un Romanticismo tardío. La autora contribuyó en sus últimas obras a la renovación métrica que anunciaba el Modernismo. Y, como mujer consciente del papel secundario al que estaban relegadas culturalmente en su época, quiso dejar claras algunas otras cuestiones…</p>

	<p>La figura de <strong>Rosalía</strong> ha sido reivindicada como precursora del feminismo, y así se puede considerar en tanto que algunas de sus obras en prosa reivindicaron el papel de la mujer en la cultura. En lengua castellana compuso narraciones como <strong>La hija del mar</strong> (1859) y <strong>El caballero de las botas azules</strong> (1867), revalorizada recientemente, en las que trata el tema de la dignificación de la mujer. <strong>Las literatas (Cartas a Eduarda)</strong> (1866), es un artículo sobre la condición femenina en que la autora advierte de la atribución de obras de mujeres a hombres, especialmente a sus maridos. En esta carta Nicanora aconseja a Eduarda que no escriba, que no publique, que rompa sus poemas, en un ejercicio de sarcasmo contra el estatus al que eran apartadas las mujeres creadoras.<a name="more"></a></p>

	<p>Aunque <strong>Rosalía</strong> siempre quedará en la memoria como poetisa. A los 20 años publicó su primer libro poético, <strong>La Flor</strong>, en castellano y cercano al Romanticismo de <strong>Espronceda</strong>. A esta obra siguió <strong>Cantares gallegos</strong> (1863), en la lengua natal de la autora, que sitúa la temática amorosa junto a otras composiciones de asunto social y costumbrista. Rosalía asume la voz del pueblo gallego, situándose con esta obra como precursora, junto a <strong>Curros Enríquez</strong> y <strong>Eduardo Pondal</strong>, del <em>Rexurdimento</em> cultural de Galicia. Establecida en Madrid tras su matrimonio, la añoranza de su Galicia natal y el dolor por la situación de abandono en que la veía, la lleva a escribir de ese modo.</p>

	<p>En <strong>Follas Novas</strong> (1880) se observa un cambio de sensibilidad, un incremento del lirismo. La nostalgia, soledad y tristeza del yo poético en ocasiones se identifican con el sufrimiento del pueblo gallego. Ya se apunta el tema de la muerte como liberación del dolor. El mundo es adverso y la existencia humana dolorosa. Algunos críticos lo consideran el mejor de toda la poesía gallega.</p>

	<p>Su obra principal en castellano, <strong>En las orillas del Sar</strong>, se publicó en 1884. En ella se acentúa el pesimismo y la obsesión por la muerte y abundan las meditaciones maduras sobre el sufrimiento de la vida, el amor, la vejez, la eternidad. Sus poemas, desprovistos de cualquier esperanza, suponen un punto de partida de la lírica moderna. Rompen con las formas métricas de su tiempo y presentan unas imágenes poco tradicionales. Algunos de sus símbolos inspirarán a <strong>Antonio Machado</strong>. <strong>Juan Ramón Jiménez </strong>la sitúa entre los predecesores de la revolución poética iniciada por <strong>Rubén Darío</strong>.</p>

	<p>Sitio oficial | <a href="http://www.rosaliadecastro.org">Rosalía de Castro</a><br />
Más información | <a href="http://www.los-poetas.com/k/rosa1.htm">Poemas de Rosalía</a>, <a href="http://www.cervantesvirtual.com/FichaAutor.html?Ref=9">Cervantes Virtual</a></p>


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