Acostumbro a utilizar tres recursos principales a la hora de elegir lectura: las recomendaciones de amigos lectores solventes, las sugerencias de mi avezado librero de guardia y la sorpresa.
Me gusta dejarme sorprender en las librerías, algo que no siempre proporciona resultados satisfactorios, en cuyo caso busco acomodo para el libro en mis estanterías y emprendo una nueva lectura.
El recurso de la sorpresa me dio buenos resultados recientemente y lo hizo con la novela Sabor a chocolate, de José Carlos Carmona. Hube de vencer reticencias iniciales, toda vez que la portada del libro refería el XII Premio Literario Universidad de Sevilla, universidad donde imparte docencia su autor. Ummm… me dije.
Tardé poco en celebrar la superación de tales sospechas pues entre sus páginas encontré una historia sorprendente sin excentricidades, conmovedora sin sentimentalismo, certera sin austeridad o pobreza. En definitiva, una soberbia novela en el mejor sentido del adjetivo.


