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¿Recordáis el cuento del Traje Nuevo del Emperador? Al Emperador le hacen creer que lleva un traje del material más preciado del mundo, que sólo pueden ver los más dignos. El Emperador, por no quedar como un cualquiera, finje ver el traje y hasta acepta desfilar con él. Todo el mundo sigue el juego y se convencen unos a otros que están viendo al Emperador magníficamente vestido. Hasta que llega un niño y grita ¡El Emperador está desnudo!, con lo que se desmonta la pantomina y la multitud estalla en una risotada liberadora.
Con la familia real española pasa algo parecido, rodeada por su famoso tabú informativo. Singularmente, no se trata de un tabú limitador. Al contrario, la familia real está en todas partes. Seguimos ávidamente sus nacimientos, sus bautizos, sus vacaciones, sus correrías, sus paseos por el mundo. Constantemente queremos oir hablar de la familia real, pero como sólo se pueden decir cosas buenas de ella, hay que mitificar cada uno de sus actos, hasta el punto en el que hay quien se lo cree.
Hay quien querría creer que las infantitas nacieron a partir del polvo de hadas depositado en el regazo de la princesa una noche de verano. Pero ha tenido que venir alguien con el sentido del humor del patio de recreo a extender el dedo y gritar: ¡Los príncipes también f*llan! ¡Los príncipes también f*llan!
Como no se han cansado de repetir todos los prohombres y protomujeres interrogados estos días, la libertad de expresión debe ejercerse dentro de los límites del respeto. Y tienen toda la razón. Los representados en la viñeta tienen todo el derecho del mundo a sentirse ofendidos, pero como decían desde la propia revista: para eso están los tribunales, donde se resuelven los conflictos entre particulares.
Lo que ha ocurrido aquí es que se ha pretendido que, para salvar el Estado Español, había que impedir que la imagen de los Príncipes montándoselo a lo doggy penetrara en la retina de los ciudadanos. Felipe y Leti son Arturo y Ginebra redivivos, la sustancia mítica del reino, y si dejamos de creer en ellos este se derrumbará.
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