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Hace ya casi un año (¡cómo pasa el tiempo!), escribía mi primer post en este Papel en Blanco, y me comprometía a hablar de los dos libros publicados en España por Sam Savage. Ya hace un tiempito que os hablé del genial Firmin, y ahora os traigo El lamento del perezoso. Sí, lo sé, he tardado mucho, pero aquí está. Promesa cumplida. Y además, su lectura no ha hecho más que afianzarme en mi opinión de que Savage es uno de los escritores más originales que nos podemos encontrar en nuestros días, y aquí con un estilo muy personal consigue de nuevo que pasemos un buen rato enganchado a su libro.
Y es que, si ya en ‘Firmin’ nos sorprendía poniéndole voz a una rata, que era la que nos contaba su propia historia, aquí es un hombre el protagonista, pero la forma en la que nos narra la historia tiene mucho de particular. Pero vayamos por partes. En ‘El lamento del perezoso’ nos cuenta la historia de Andrew Whittaker, un hombre con una vida gris, gris, tirando a negra, que por día se desmorona más. Su mujer le abandonó y no termina de superarlo, es propietario de un edificio que se cae a pedazos y en el que tiene alquilados a unos inquilinos a cuál peor y dirige una revista literaria que está al borde de la bancarrota.
Hasta aquí todo más o menos normal, una historia más entre tantas. Lo realmente llamativo del libro es que nos cuenta un periodo de Andrew que abarca cuatro meses de su existencia, pero no nos lo cuenta él ni una tercera persona, no. Será a través de todos los escritos de este hombre la forma en la que nos enteremos de su galopante miseria a todos los niveles. Así, a través de cartas a los inquilinos, a los escritores que intentan publicar en su revista, a su exmujer o a sus propios cuentos o novelas inacabadas, nos podremos hacer una idea de todo lo que rodea a Andrew.
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