
Generalmente texto escrito y representación escénica se sitúan en oposición, pero como venimos diciendo estos días, un estudio completo de la obra teatral, una percepción total, no puede excluir el componente espectacular. La Semiología dramática es entendida como el estudio de
todo el proceso de comunicación, desde la creación del texto escrito hasta su recepción y todos los modos de interacción lingüística, literaria y espectacular que suscita (Mª del Carmen Bobes, ‘Semiología de la obra dramática’, 1987)
Como tal, la Semiología no puede excluir ninguno de estos elementos. En este sentido diferenciamos literatura dramática y teatro, y dentro del texto dramático nos encontramos con un texto literario y un texto espectacular.

