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Si és dolent t´ho recomano

Los incontables beneficios de leer un libro (I)

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A grandes rasgos, los beneficios de la lectura se pueden dividir en dos categorías: en la información suministrada por el propio libro y en el trabajo mental que se debe realizar para procesar y almacenar esta información.

Sin embargo, cuando obligamos a un niño a leer por placer, generalmente lo hacemos por el ejercicio mental que implica. Según Andrew Solomon: “Leer requiere esfuerzo, concentración, atención. A cambio, ofrece el estímulo y los frutos del saber y de la emoción”.

La mayoría de elogios a los beneficios de la lectura también invocan el poder de la imaginación: leer libros te obliga a inventar mundos enteros dentro de tu cabeza en vez de ingerir pasivamente un puñado de imágenes prefabricadas.

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‘Si és dolent t´ho recomano’ de Steven Johnson

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Si és dolent t´ho recomano, com la cultura de masses ens fa més intel.ligents (Si es malo lo recomiendo, cómo la cultura de masas nos hace más inteligentes) del divulgador científico Steven Johnson tiene un planteamiento tan subversivo y brillante que no he podido evitar reseñarlo aquí incluso antes de que la obra se traduzca al español (curiosamente, ha aparecido antes en lengua catalana y no tengo noticias todavía de que cuándo lo hará en lengua española, aunque estad muy, muy atentos).

Éste es un ensayo científico dirigido a todas aquellas mentes esquemáticas que han acogido con servidumbre una serie de dogmas sobre la cultura y cómo ésta se adquiere y, sobre todo, está dirigido a los padres que censuran que sus hijos se dediquen cada vez más horas a los videojuegos, la televisión, los juegos de rol o Internet. Cuando menos, tras su lectura, muchos de los lectores de este libro harán un serio examen de sus creencias más arraigadas.

La tesis principal de Johnson parte de lo que él llama “la curva del dormilón”, que asume que la cultura de masas está aumentando de complejidad progresivamente a causa de tres factores interrelacionados: los apetitos naturales del cerebro, el sistema económico de la industria cultural y las plataformas tecnológicas en evolución.

Por ejemplo, el caso de la televisión. El autor demuestra cómo las series de televisión, mayormente anglosajonas, han incrementado sus líneas narrativas, sus sutilezas y su complejidad estructural desde que en los años 1980 apareciera la primera serie que abrió la veda: Canción triste de Hill Street.

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