<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom">

	<channel>
		<title>Magazine - socrates</title>
		<link>http://www.papelenblanco.com</link>
		<description>
Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-02-13 07:05:15</pubDate>

		<generator>http://www.papelenblanco.com</generator>
                    <item>
      <title><![CDATA[Sócrates y el peligro de saber demasiado leyendo]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/socrates-y-el-peligro-de-saber-demasiado-leyendo</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/metacritica/socrates-y-el-peligro-de-saber-demasiado-leyendo</guid>
      <pubDate>Tue, 28 Dec 2010 11:05:37 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2010/12/biblioalejandria.jpg" alt="" />Uno de los aspectos que Sócrates temía de la gente que aprendía a leer era que, una vez abierto el libro, <strong>el lector estaba sometido a ingentes cantidades de conocimiento descontrolado</strong>.</p>

	<p>Sócrates tenía miedo del exceso de datos, y de la escasez de criterio para separar el grano de la paja. Es decir, lo que antaño pasaba con el invento de la lectura, hogaño pasa con el invento de Internet, San Google o la Wikipedia. </p>

	<p>Decía Sócrates:</p>

<blockquote>Una vez que algo se escribe, la composición, sea ésta la que fuere, empieza a moverse por todas partes, cayendo en las manos no sólo de aquellos que la comprenden, sino de igual manera en la de aquellos que nada tienen que ver con ellas; el escrito no sabe cómo dirigirse a la gente adecuada y no dirigirse a la equivocada. Y cuando se lo maltrata u se abusa de él injustamente, siempre necesita que sus padres acudan en su auxilio, puesto que es incapaz de defenderse o de ayudarse.</blockquote>

	<p><strong>Sócrates no temía a la alfabetización</strong>. La alfabetización es buena, permite que la cultura fluya mejor entre personas, que se generen nuevas ideas, que se alcances cotas intelectuales más elevadas. Lo que temía Sócrates es que esta alfabetización permitiera acceder al conocimiento de manera irresponsable, sin la orientación de un maestro, sin suficiente espíritu crítico.</p>

	<p><!--more--> </p>

	<p>Por ejemplo, ¿se verá saciada la actual curiosidad por la avalancha de información fácil, a menudo superficial, obtenida en una pantalla, o por el contrario esto conducirá al deseo de un conocimiento más profundo? ¿Cómo jerarquizar ingentes conocimientos de las que apenas sabemos nada? <strong>¿Una atención discontinua y parcial sobre tantas áreas no devalúa el conocimiento?</strong> Éstas y otras preguntas son las que probablemente se formularía Sócrates ante un ordenador… y son preguntas de las que todavía no tenemos respuesta.</p>

	<p>En <em>Protágoras</em>, Sócrates también ataca a quienes repiten como loros lo que leen, a las falacias de autoridad, a quienes piensan “<em>igual que los rollos de papiro, incapaces de responder a tus preguntas o de preguntarse a sí mismos</em>.” </p>

	<p>Tal vez se impondrá una especie de inteligencia emergente o de inteligencia artificial que deberá actuar como guía del lector. <strong>Un orientador a fin de que no naufraguemos ante la avalancha de <em>inputs</em></strong>. </p>

	<p>Un ejemplo muy conocido en la ciencia ficción de esta clase de libros interactivos aparece en la novela de <strong>Neal Stephenson</strong> <em>La era del diamante: manual ilustrado para jovencitas</em>, galardonada con el premio Hugo y el Premio Locus a la mejor novela de ciencia ficción de 1996. En ella se describe un manual con voz e Inteligencia Artificial que educa a su poseedor a la manera socrática: mediante preguntas, sugerencias y pistas, jamás aleccionando o aportando un conocimiento indiscutible. Unos años leyendo este manual pueden convertir a cualquier persona en alguien totalmente diferente.</p>

	<p>A las puertas del acceso a la biblioteca de Alejandría, cada vez se vuelven más acuciantes herramientas semejantes a la descrita por Stephenson. Pero como no tengo bola de cristal y como casi todos los pronósticos acaban siendo erróneos, <strong>admito que no tengo ni idea de cómo serán las cosas dentro de 10 o 20 años</strong>. ¿Y vosotros?</p>

	<p>Vía | <em>Cómo aprendemos a leer</em> de Maryanne Wolf</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Memoriza un poema para que nadie te lo quite]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/memoriza-un-poema-para-que-nadie-te-lo-quite</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/metacritica/memoriza-un-poema-para-que-nadie-te-lo-quite</guid>
      <pubDate>Sat, 11 Sep 2010 13:01:18 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2010/09/usb-stick.jpg" alt="" />Reconozco que <strong>mi memoria es pésima</strong>. Apenas soy capaz de acordarme de algunos fragmentos de canciones (y me encanta la música), me olvido con frecuencia de los nombres de las personas que me presentan o de los días señalados en el calendario. Cuando debía memorizar un temario para un examen académico, os lo garantizo, me costaba mucho más tiempo y esfuerzo que a vosotros.</p>

	<p>Tirar, en definitiva, de mis remembranzas es como hacerlo de un hilo de Ariadna enredado.</p>

	<p>De hecho, apenas soy capaz de enumerar un puñado de reglas gramaticales: si he conseguido escribir sin apenas faltas de ortografía ha sido a base de prueba y error, prueba y error, prueba y error. Lo sé, casi soy la antítesis de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Funes_el_memorioso">Funes el memorioso</a>.</p>

	<p>Actualmente, la memorización de textos en el ámbito escolar ha perdido mucho sentido. <strong>¿Para qué memorizar lo que aparece a golpe de Google?</strong> Así pues, cada vez más, se premia el razonamiento o la composición frente a la pura enumeración o repetición de loro. Y eso está bien (no sólo por lo que a mi disminuido cerebro respecta): razonar es más importante que memorizar. </p>

	<p>Pero <strong>¿memorizar no tiene ningún valor?</strong></p>

	<p><!--more--></p>

	<p>La profesora <strong>Maryanne Wolf</strong> narra la siguiente anécdota sobre los motivos de una persona para forjar en el yunque de su memoria algunos datos escogidos:</p>

<blockquote>La abuela judía de ochenta y seis años de mis hijos, Lotte Noam, desconcertaría a las futuras generaciones. Apenas hay ocasión que no sea capaz de citar de manera pertinente un poema de tres estrofas de Rilke, un pasaje de Goethe o un pícaro verso humorístico, para infinito deleite de sus nietos. Una vez, en un ataque de envidia, pregunté a Lotte cómo era capaz de memorizar tantos poemas y chistes. Ella respondió con sencillez: “Siempre quise tener algo que nadie pudiera quitarme si alguna vez me metían en un campo de concentración”.</blockquote>

	<p><strong>Sócrates también exaltaba la memoria</strong>; además de desconfiar de las palabras escitas y de las chuletas en general, como la que le encontró en una ocasión entre los pliegues de la túnica a su pupilo Lisias, comparando estas ayudas con las pinturas hermosas, que sólo son apariencia de la vida:</p>

<blockquote>Pero si les preguntas, mantienen un silencio majestuoso. Ocurre lo mismo con las palabras escritas; parecen hablarte como si fueran inteligentes, pero si les preguntas algo sobre lo que dicen por el deseo de ser instruido, ellas siguen diciéndote lo mismo una y otra vez, constantemente.</blockquote>

	<p>Los neurocientíficos no han podido constatar aún qué implicaciones tendrá en las generaciones futuras la cada vez menor necesidad de memorizar textos y el apoyo en prótesis memotécnicas más sofisticadas. </p>

	<p>Así que, por si acaso, escoged uno o dos poemas, tal y como lo hizo Lotte Noam, y memorizadlos para que nadie pueda manipularlos, borrarlos o robarlos. Como si ya olierais al papel quemado de <em>Fahrenheit 451</em>. Al menos os quedará eso si os condenan en un campo de concentración.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘La contracultura a través de los tiempos’ de Ken Goffman]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/historia/ala-contracultura-a-traves-de-los-tiemposa-de-ken-goffman</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/historia/ala-contracultura-a-traves-de-los-tiemposa-de-ken-goffman</guid>
      <pubDate>Tue, 03 Feb 2009 17:12:24 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/02/contracultura.jpg" alt="" /><strong>Ken Goffman</strong> se propone en este curioso libro el contar la historia de la humanidad bajo una lupa que sólo aumente los aspectos contraculturales, iconoclásicos o librepensadores de todos los personajes y acontecimientos. En definitiva, analiza las rupturas de pensamiento que han hecho avanzar al mismo. Como el mismo subtítulo indica: “De Abraham al acid-house”. Ahí es nada.</p>

	<p>La tarea es encomiable, y en muchos aspectos reveladora: confirma algo que ya sospechamos, que la mayoría de cambios sociales o avances del pensamiento intelectual o moral se deben a unos pocos personajes que en su día, en su mayoría, fueron juzgados como raros, locos o desviados. Pero en ocasiones, las tesis de Goffman parecen un poco cogidas por los pelos. Como si tratara que todo, absolutamente todo, encajara en su visión contracultural. Como si estuviéramos en un libro de ficción más que de no ficción.</p>

	<p>Y es que es difícil deslindar el concepto de cultura (en principio todo lo que es creado por el ser humano) del de contracultura. Pero, aún así, <strong>La contracultura a través de los tiempos</strong> constituye una interesante mirada a las formas culturales minoritarias o ampliamente criticadas.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Así pues, desde el punto de vista de Goffman (que suscribo en cierta medida), las revoluciones culturales no nacieron en los años 60 a rebufo del LSD sino mucho antes, cuando por ejemplo Prometeo robó el fuego a los dioses. Y más tarde siguieron otras revoluciones, como la de Sócrates, el taoísmo, el zen, los sufíes, los trovadores medievales o los artistas del París bohemio, que dieron paso al dadaísmo, el cubismo y el surrealismo. Incluso Goffman se proyecta hacia el futuro, con otra de las grandes revoluciones contraculturales, la que se sucede en Internet, en el cibermedio. </p>

	<p>¿O es que los hackers informáticos no actúan en cierta medida como Prometeo, liberando los cerrojos que evitan que el conocimiento tenga libre circulación?</p>

	<p>Ken Goffman tampoco se toma demasiado en serio su propio libro, ni a él mismo, impregnándolo todo de cierta ironía: Goffman se hace llamar a sí mismo R.S. Sirius, lo cual nos recuerda un poco a Jocker. Además, aprovecha de vez en cuando para soltarnos perlas autobiográficas que están llamadas a entender por qué el propio Goffman se ha convertido en un antisistema. </p>

	<p>El prólogo está escrito por el apóstol del LSD Timothy Leary (otro antisistema que fue expulsado de un colegio de jesuitas, de la academia militar West Point y de la Universidad de Harvard por sus ideas corrosivas) , y sólo por eso ya merece su lectura. Goffman se muestra un poco más cauto que Leary, eso sí, respecto al uso de las drogas para trasponer ciertos umbrales de conocimiento (recordemos que Leary solía consumir diariamente tres tazas de café, un paquete y medio de cigarrillos, cuatro copas de champán, doce globos de óxido nitroso, tres rayas de cocaína y cuatro galletas de cannabis) y quizá adolece de una hondura intelectual menor que la de Leary. Pero, con todo, <strong>La contracultura a través de los tiempos</strong> tiene algunos fragmentos fracamente iluminadores. </p>

	<p>Editorial Anagrama<br />
Colección Crónicas<br />
528 páginas</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/CR__71">Ficha en Anagrama</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘Las consolaciones de la filosofía’, de Alain de Botton]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/ensayo/alas-consolaciones-de-la-filosofiaa-de-alain-de-botton</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/ensayo/alas-consolaciones-de-la-filosofiaa-de-alain-de-botton</guid>
      <pubDate>Sun, 23 Nov 2008 13:42:06 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2008/11/Consolaciones.jpg" alt="" />Carambolas de la vida, cayeron en mis manos dos libros con similares propósitos: el popularísimo <em>Más Platón y menos Prozac</em>, de Lou Marinoff, y el que es objeto de esta reseña, <strong>Las consolaciones de la filosofía</strong>. </p>

	<p>El primero confieso que fui incapaz de acabarlo: trataba de arreglar el mundo con cuatro recetas demasiado elementales, tenía aspecto de autoayuda cogida por los pelos, era pretencioso, limaba algunas aristas para que todo encajara en su tesis, mostraba una arrogancia y una superioridad frente a los demás saberes un poco estomagantes… casi parecía un publirreportaje para dar trabajo a una nueva clase de profesional: el terapeuta filosófico. </p>

	<p>El segundo, del infalible <strong>Alain de Botton</strong>, sin embargo, es mucho menos ambicioso pero también más juicioso y templado.</p>

	<p>Lo que más me llama la atención de <strong>Las consolaciones de la filosofía</strong>, este modesto manual para enfrentarse a la vida con cierto bagaje intelectual (no lo confundamos con un libro de autoayuda aunque juegue en la misma liga), es su tremenda facilidad para simplificar las ideas filosóficas más abstrusas en narraciones asequibles para profanos. La imagen recuerda a la de un grupo de hormigas rojas actuando con voracidad metódica sobre el cadáver de un animal: al final sólo queda la osamenta, un armazón limpio de impurezas gracias a la infinita pedagogía del autor. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>La primera parte del libro, que trata sobre la independencia de nuestras ideas y nuestras acciones y la natural tendencia de la gente al gregarismo, resulta especialmente conmovedora gracias al relato de Sócrates, que mantuvo sus convicciones hasta el final, conservando la serenidad incluso en el momento de tomarse la cicuta. Hasta su carcelero, tras compartir unas horas de charla con él, acabó lamentando que el mundo deseara eliminar de un plumazo a un hombre tan amable, lúcido y sensible. También era bastante feo, pero se le perdona. </p>

	<p>Luego viene una segunda parte dedicada al dinero, las posesiones y la publicidad, usando el pensamiento estoico de Séneca como hilo conductor, poniendo en evidencia que tenemos unas concepciones peligrosamente optimistas sobre el mundo y sobre los demás.</p>

	<p>Más tarde leeremos sobre la ineptitud, tanto social, como cultural e intelectual, de la mano de Montaigne, que era todo un especialista en narrar las miserias humanas, empezando por él mismo. </p>

	<p>Del amor y sus tribulaciones se encargará Schopenhauer. Y de las dificultades en general, Nietzsche, quien opinaba que la felicidad no era la ausencia de conflicto sino el saberse enfrentar con inteligencia al conflicto, entresacando lecciones que más tarde nos permitirán evitar otros. </p>

	<p>Y es que <strong>Las consolaciones de la filosofía </strong>es un delicioso libro que arrojará un poco de luz a aquellas cuestiones que suelen obstaculizar el buen vivir, todo ello de una forma amenísima, franca, de un autor que no gusta enredar con conceptos ininteligibles y que, por el contrario, tal y como sostenía Montaigne, cree que la claridad expositiva y la diversión no están reñidas con la rigurosidad. </p>

	<p>Ahí va un fragmento de la parte dedicada a Montaigne a propósito de las pedorretas:</p>

	<p><blockquote><p>Montaigne había oído hablar de un hombre que sabía tirarse pedos a voluntad y en cierta ocasión había organizado una pedorrera como acompañamiento métrico de un poema. No obstante, semejante alarde de control no contraviene su observación general en virtud de la cual nuestro cuerpo se lleva la palma sobre nuestra mente y nuestro esfínter es sumamente “indiscreto y escandaloso”. Montaigne conocía incluso un trágico caso de un trasero “tan turbulento y rebelde que tiene a su amo sin aliento tirándose pedos constantemente y sin remisión desde hace cuarenta años, llevándole así a la muerte.</p></blockquote></p>

	<p>Editorial Taurus, 2001 <br />
295 páginas</p>

	<p>Más información | <a href="http://www.taurus.santillana.es/ld.php?id=362">Ficha en Editorial Taurus</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Vuelven los cafés filosóficos]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/creacion/vuelven-los-cafes-filosoficos</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/creacion/vuelven-los-cafes-filosoficos</guid>
      <pubDate>Wed, 28 Feb 2007 14:57:12 +0000</pubDate>

      <author>Mari Carmen</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image408" src="http://img.papelenblanco.com/2007/02/Tertulia.jpg" alt="Tertulia.jpg" class="derecha"/>Una taza de café, un grupo de personas y muchas ganas de conversar. Son los únicos requisitos para convertirte en participante de la última moda mundial: los cafés filosóficos.</p>

	<p>Si <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%B3crates">Sócrates</a> levantara la cabeza no estaría del todo insatisfecho al comprobar como los llamados filocafés se han extendido de un modo tan éxitoso recuperando la vieja costumbre de hablar de los grandes temas de la vida alrededor de una mesa. </p>

	<p>A pesar de las incesantes críticas sobre la falta de interés o compromiso general con las temáticas que a diario afectan a nuestra vida, la vida intelectual sigue renovándose constantemente. Hacerlo mediante la recuperación de debates públicos al estilo de los antiguos foros de opinión es una noticia excelente.</p>

	<p>El boom de los cafés filosóficos reaparece en París, a principio de los años 90. El padre de <a href="http://www.redeseducacion.net/Art_GabrielArnaiz.htm">la idea</a> fue el filósofo francés Marc Sautet, que la puso en práctica en 1992 en el café parisino El Faro, cerca de la plaza de la Bastilla. <br />
<!--more--><br />
Desde entonces ha llovido mucho y el movimiento ha ido extendiéndose <a href="http://www.philos.org/listeangl.html">por todo el mundo</a>, a pesar de que en España los filocafés se han hecho esperar pues hace apenas 3 años que se llevan a cabo. En la actualidad Francia cuenta con la friolera de más de 300 cafés filosóficos.<br />
En España Madrid, Barcelona y Sevilla son las ciudades con más actividad llegando incluso a especializarse en temáticas y asistentes.</p>

	<p>Librerías como la <a href="http://filosofiapractica.blogia.com/temas/cafes-filosoficos.php">Casa del libro de Sevilla</a>, bibliotecas públicas o bares son los lugares de reunión más típicos. Los libros son fundamentales en estas reuniones pero, sobre todo, se le quiere dar un sentido práctico y dinámico. La filosofía del movimiento es actuar más que divagar.</p>

	<p>Pocas ciudades se resisten ya a esta moda. <a href="http://www.buhorojo.de/cafefilo.html">Perú</a>, <a href="http://www.clarin.com/diario/2003/11/09/h-05015.htm">Buenos aires</a>, Argentina, México,... los filocafés han llegado para quedarse.</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.cafefilo.com.ar/index.htm">CafeFilo</a></p>      ]]></description>
      </item>
        	  <atom:link href="http://www.papelenblanco.com/tag/socrates/rss2.xml" rel="self" type="application/rss+xml" />
	</channel>

</rss>



