Una figura cumbre de la literatura española, Francisco de Quevedo, cuenta con un nuevo espacio digital en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
Quevedo, genio del humor, de la ironía, de lo obsceno, del amor, del juego, de la reflexión, del terror, de la insinuación, de las luces y las sombras barrocas, sigue teniendo para mí la frescura de las primeras lecturas. No deja de sorprenderme y de recrear en mí los sentimientos y las imágenes que de forma tan magistral él sabía expresar.
El placer de leer a Quevedo y descubrir algunas obras que aún no conozco hacen que valore especialmente estos nuevos contenidos. La sección incorpora un amplio catálogo de las obras del autor que incluye varias ediciones facsímiles. Sus obras completas, sus obras en prosa y su poesía pueden ser consultadas desde estas páginas, que también cuentan con una selección de retratos del autor y grabados que aparecieron en sus libros.

¿A quién amaba realmente Shakespeare? ¿Quiénes fueron el “rubio señor” y la “dama morena” a los que dedicó sus fervorosos sonetos? Este es uno de los enigmas que más debate ha generado entre estudiosos y literatos. Oscar Wilde representó magistralmente ya hace un siglo la obsesión por desvelar el secreto más íntimo del Bardo en su novela El retrato del señor W. H. y las locuras a las que puede conducir. Ahora, una obra de teatro aprovecha la ambigüedad que rodea a los sonetos para llevar a escena a un Shakespeare vértice de un triángulo amoroso.