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	<title>Papel en blanco</title>
	<link>http://www.papelenblanco.com</link>
	<description>Blog sobre literatura, el arte de los libros y el apasionante mundo de la lectura.</description>
	<pubDate>Fri, 10 Oct 2008 16:47:49 GMT</pubDate>
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      <title><![CDATA[¿Qué podemos hacer para que los niños lean?]]></title>
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      <pubDate>Fri, 10 Oct 2008 16:47:49 GMT</pubDate>
      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2008/10/Libros7.jpg" alt="" />La respuesta a esta pregunta no resulta fácil porque aún quedan muchos interrogantes previos que responder, como el verdadero impacto de la educación en la psique de un niño, la influencia del ambiente, los genes y los padres, si la letra con sangre entra, etcétera. </p>

	<p>Lo que sí podemos descartar con bastante seguridad es una creencia popular que suele repetirse por inercia en muchos medios de comunicación: que una buena forma de estimular la lectura en edades tempranas consiste en crear un ambiente lector en el hogar, con anaqueles llenos de libros y unos padres leyendo o escribiendo en vez de apoltronados frente a la caja tonta. Pues no.</p>

	<p>Actualmente no tenemos pruebas sólidas de que un ambiente lector induzca a los niños a convertirse en lectores. Aunque este fenómeno se produzca, estadísticamente, con frecuencia, no es el ambiente la verdadera causa: si esos padres borraran de un plumazo los libros de casa y sus hábitos lectores, sus hijos se transformaría en lectores o no igualmente.</p>

	<p>Vamos a explicar la razón.</p>

	<p><a name="more"></a></p>

	<p>A finales de 1990, el Departamento de Educación de Estados Unidos efectuó uno de los estudios a mayor escala, el ECLS (<strong>Estudio Longitudinal de la Primera Infancia</strong>), que pretendía calcular el progreso académico de más de veinte mil niños desde la guardería hasta el quinto curso. El estudio reunía toda clase de información de un amplio espectro de niños: estructura familiar, raza, posición socioeconómica, nivel de educación de los padres y otros. </p>

	<p>Las estadísticas extraídas del ECLS muestran la siguiente correlación: un niño con gran cantidad de libros en casa tiende a tener mejores calificaciones que uno sin ellos. Pero las correlaciones no son conclusiones, porque pueden existir variables que no se han tenido en cuenta. Para que la correlación tenga mayor peso debe manifestarse entre niños lo más parecidos entre sí en todos los rasgos, salvo en el de acumular libros en casa y que sus padres tengan hábitos lectores. </p>

	<p>Las estadísticas entonces nos dicen otra cosa bien distinta: tener libros cerca o visitar museos o bibliotecas no es una causa de la inteligencia y de los hábitos lectores del niño sino un indicador. </p>

	<p>Esto significa, por ejemplo, que si introducimos a un niño cualquiera (un niño adoptado, por ejemplo) en un hogar donde florezca la lectura y los libros, no hay ninguna razón para pensar que ese niño se volverá adicto a la lectura salvo si naturalmente tiene tendencia a ello.</p>

	<p>La mayoría de padres que poseen muchos libros en casa y que se preocupan de que sus hijos se aficionen a la lectura tienden a ser individuos inteligentes, inquietos y aficionados a la lectura. Esos rasgos son en cierta medida hereditarios. De modo que sus hijos nacerán predispuestos para ello y el que los padres hagan el esfuerzo extra de inculcar lo que ya potencialmente está inculcado en ellos no será más que reiterativo. </p>

	<p>Así que si de repente introducimos libros en un hogar sin libros y obligamos a los padres a que fomenten la lectura en sus hijos, lo más probable (salvo que en los hijos haya alguna inclinación natural a ello) es que el efecto sea estéril.</p>

	<p>Como infructuosas son muchas iniciativas para promover la lectura en los niños. Rod Blagojevich, gobernador de Illinois, anunció un plan en 2004 para enviar por correo un libro al mes a cada niño de Illinois desde que naciese hasta que entrase en el jardín de infancia. Por fortuna, el plan fue rechazado por la asamblea legislativa de Illinois.</p>

	<p>Bajo el mismo espíritu, se venden cintas de Mozart para bebés (o para fetos), se anima a asistir a museos y exposiciones, se repite la idea del impacto socializador de las guarderías o se cree que una familia disfuncional origina hijos disfuncionales. El famoso estudio <strong>Colorado Adoption Project</strong>, que estudió las vidas de 245 bebés en adopción, no encontró apenas ninguna correlación entre los rasgos de la personalidad de los niños y los de sus padres adoptivos, como si los niños vivieran inmunes a la influencia paterna y ya estuvieran predestinados a desempeñar un papel que acaso modificaran en base a sus amigos y compañeros de clase. (Para un análisis más profundo sobre este tema, recomiendo <em>La tabla rasa</em>, del psicólogo cognitivo Steven Pinker, y <em>El mito de la educación</em>, de Judith Rich Harris).  </p>

	<p>Estos mitos culturales que sobrevaloran la contribución de los padres en la personalidad de sus hijos nos deberían dar qué pensar sobre las estrategias que seguimos para fomentar la lectura y los verdaderos efectos que ellas causan en las nuevas generaciones. Quizá, en primer lugar, deberíamos reconsiderar la idea generalizada de que un libro es una suerte de piedra mágica capaz de hipnotizar y mejorar a toda clase de personas en edades tempranas.</p>

	<p>No olvidemos tampoco el siguiente dato: las nuevas generaciones están leyendo más que nunca antes en la historia. Esta afirmación parece insostenible porque sólo solemos fijarnos en la venta de libros y nos olvidamos de la presencia de Internet, los blogs, los subtítulos de las series americanas que se descargan antes de que lleguen a dobladas y, qué diablos, hasta los SMS (y un lenguaje audiovisual cada vez más alambicado).</p>

	<p>Otra cuestión muy distinta sería cuál es la calidad de esa lectura, pero basta mirar la lista de libros más vendidos de cualquier centro comercial para advertir que los niveles de exigencia lectora son bastante parecidos entre niños y adultos. ¿Y no son los niños y adolescentes parte de esta sociedad que nos ha tocado vivir?</p>

	<p>Más información | <a href="http://www.paidos.com/lib.asp?COD=70049">La tabla rasa </a>y <a href="http://www.ciao.es/El_Mito_de_la_Eduacion_Judith_Rich_Harris__616660">El mito de la educación </a></p>



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    </item>
	
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      <title><![CDATA[El mundo de las palabras, de Steven Pinker]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2007/11/03-el-mundo-de-las-palabras-de-steven-pinker</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2007/11/03-el-mundo-de-las-palabras-de-steven-pinker</guid>
      <pubDate>Sat, 03 Nov 2007 17:06:50 GMT</pubDate>
      <author>Hervé Joncour</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image2010" src="http://img.papelenblanco.com/2007/11/el-mundo-de-las-palabras-steven-pinker.jpg" class="derecha" alt="El mundo de las palabras, de Steven Pinker" />Si hace unos meses nos alegraba la <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/05/09-destino-reedita-como-funciona-la-mente-de-steven-pinker">reedición de Cómo funciona la mente</a>, no os sorprenderá que nos hagamos eco de un lanzamiento muy esperando, el del nuevo libro de uno de los pensadores más influyentes de finales del siglo pasado y principios de este, <strong>Steven Pinker</strong>.</p>

	<p><strong>El mundo de las palabras. Una introducción a la naturaleza humana</strong> es el sugerente título escogido por <strong>Paidós</strong> para la edición española del libro (cuyo título original inglés es The stuff of thought). Se trata de un tomo en tapa dura de más de 600 páginas sin apenas presentación: una página y media es el escueto prefacio que rápidamente da paso al tema, que es el que interesa.</p>

	<p>¿Qué nos ofrece Pinker en esta nueva entrega?<br />
<a name="more"></a><br />
Bueno, seguro que hay quien argumenta que nada de lo que no nos haya ofrecido ya en otra de sus obras, y quizá tenga parte de razón aunque no toda. <strong>El mundo de las palabras</strong> viene a completar dos trilogías, con la dificultad que ello conlleva: por un lado, junto a El instinto del lenguaje (Alianza, 2001) y Words and rules (sin traducción al castellano) el autor se sumerge en la parte general del lenguaje acabando en esta obra que hoy nos oscupa con el <strong>significado</strong> del mismo; por otra parte, junto a Cómo funciona la mente (Destino, 2007) y <strong>La tabla rasa</strong> (Paidós, 2003, que acaba de ser reeditada en la colección Transiciones), Pinker intenta convencernos de cómo la forma de expresarnos, nuestras bromas, nuestras confesiones, guiños y demás, puede explicarnos cómo funciona la mente.</p>

	<p><strong>Steven Pinker</strong> es profesor del departamento de Psicología de la Universidad de Harvard, y como ya dije al inicio es una de las mentes más influyentes en el campo de la divulgación científica de los últimos años, y no hace más que corroborarlo con esta última entrega tan apasionante como entretenida.</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.paidos.com/lib.asp?COD=70067">Editorial Paidós</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/divulgacion+cientifica">Libros sobre divulgación científica</a></p>


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    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[Destino reedita 'Cómo funciona la mente', de Steven Pinker]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2007/05/09-destino-reedita-como-funciona-la-mente-de-steven-pinker</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2007/05/09-destino-reedita-como-funciona-la-mente-de-steven-pinker</guid>
      <pubDate>Wed, 09 May 2007 16:16:27 GMT</pubDate>
      <author>Hervé Joncour</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image866" src="http://img.papelenblanco.com/2007/05/como-funciona-la-mente.jpg" alt="Cómo funciona la mente, de Steven Pinker" class="izquierda" />De vez en cuando da gusto toparse con libros que se exigen tanto a sí mismos que no dudan en ponerle un título como el que nos ocupa: <strong>Cómo funciona la mente</strong>. Hablar de <strong>Steven Pinker</strong> es, inevitablemente, hablar de <strong>La tabla rasa</strong>, quizá su obra más famosa, aunque la que hoy nos ocupa la escribió unos años antes, concretamente en 1997, pero no vería la luz en castellano hasta 2001.</p>

	<p>Editorial Destino ha tenido la gran idea de reeditar este libro fundamental de Pinker, que tiene un prólogo realmente esperanzador. Se dice a sí mismo (y le dice al lector) que todas las ideas que vuelca en el libro podrían estar equivocadas, aunque, también según el autor, eso sería un gran progreso. A lo largo de casi 900 páginas nos intentará explicar porqué un rostro parece más atractivo con maquillaje o porqué nos enamoramos como locos.</p>

	<p>Nuestro querido <strong>Eduardo Punset</strong>, quizá el mejor divulgador con que contamos hoy día en España, apuesta sin ninguna duda por Pinker:</p>

	<p><blockquote><p>Pinker combina el rigor académico y la capacidad de comunicar ideas complejas a grandes audiencias. A mi juicio es un gran candidato al premio Nobel</p></blockquote></p>

	<p>Ahí queda.</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.edestino.es/">Ediciones Destino</a></p>


 ]]></description>
    </item>
	

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