En el post anterior, se hablaba de los inimitables beneficios que proporciona la lectura de un ensayo. No hay ningún parangón. Sin embargo, ¿ocurre lo mismo en la literatura de ficción? ¿Una novela es una construcción diferente a cualquier otro texto?
Pues así es. No se conoce ninguna otra manifestación cultural que haya igualado la capacidad que tiene la novela para recrear el imaginario de otra conciencia, de proyectar en el yo otros seres humanos. La novela ofrece una perspectiva incomparable del mundo interior de los personajes, de una forma que no alcanza ni el teatro ni el cine.
En la literatura no sólo puedes acceder a los sucesos vitales de otra persona, sino también a la forma exacta y precisa de cómo estos sucesos quedan fijados en su conciencia. Dejan paladina constancia de ello obras clásicas de la literatura modernista: James, Eliot, Wolf, Conrad.

