
Aquí tenemos un libro del que da placer hablar. Porque este Tantas maneras de empezar de Jon McGregor es de lo mejorcito que he leído en bastante tiempo. Es la segunda novela del británico, que ya con la primera, Si nadie habla de las cosas que importan, consiguió ser el autor más joven en ser nominado al Premio Booker, con apenas veintiséis años.
Precisamente, ‘Tantas maneras de empezar’ comienza de una manera brillante, con una breve introducción en la que ya me dejó claro que me iba a gustar. En la misma, nos narra la llegada de una jovencita irlandesa, Mary Friel, al Londres de los años 40 en busca de una vida mejor. Por supuesto, no sucede allí nada de lo que esperaba, teniendo que regresar con un secreto que la atormentará.
A partir de aquí, McGregor nos traslada a la época actual para contarnos la vida de David, un trabajador del museo de la ciudad, que está preparando un viaje tan largamente esperado como postergado. Sin duda para mí, uno de los mayores aciertos de esta novela es la manera tan original de contarla. Así, nos irá descubriendo la vida de David a través de una serie de recuerdos que lleva en una caja para ese viaje tan especial.

