Tag: Tarántula
25 junio 2007
'Tarántula', de Bob Dylan
Nuestro nuevo y flamante Premio Príncipe de Asturias de las Artes, Bob Dylan, no tiene por costumbre agradecer premios. Dejemos por lo tanto que sus versos hablen por él. Y su única novela, Tarántula. Fue escrita en 1966, época de plenitud creativa del trovador y mismo año del disco Blonde on Blonde, pero también de tribulaciones existenciales varias que dieron al traste con la publicación. Tarántula ha reaparecido como booklegs o copias piratas y ha tenido numerosas reediciones. Cuarenta años después, Global Rhythm nos ofrece una nueva versión con traducción de Alberto Manzano.
El Cultural nos ofrece un extracto:
Paraíso, carretera resbaladiza y María brevemente
Regordeta mamá de Afrodita, me inclino ante ti, y con loca eternidad sexual en mi sombra vegetal, yo, secándome las manos en el cuello del caballo. El caballo eructa y tú del hermano mayor de Indiana, el que te azota con su cinturón, y tú que no buscas una razón a tu tortura, y yo quiero tu lengua horizontal, dentro del Reflejo, el perfecto juicio final y estas crueles pesadillas en las que los albañiles me presentan horrorosos contactos y los Hermanos Marx gruñen NO QUIERO TU SABIDURÍA y tus muslos están medio despiertos y yo tan Harto tan Harto de estos amantes en papeles Bíblicos. “¿Así que tú estás aquí para salvar el mundo? ¡Impostor, freak, eres una contradicción! ¡Tienes miedo de admitir que eres una contradicción! ¡Conduces a la gente por el camino equivocado! Tienes los pies grandes y acabarás tropezando contigo y toda la gente a la que has engañado te recogerá! ¡No tienes respuestas! ¡Sólo has encontrado una manera de pasar el tiempo! Sin eso, estarías marchitándote y no serías nada. Tienes miedo de no ser nada. Estás bien cogido. ¡Te tiene bien cogido!” Estoy tan Harto de la gente Bíblica. Son como aceite de ricino, como rabinos, y ahora deseo Tus ojos. Tú que no quieres hablar de ningún asunto y suministras negrura a mi mente QUIERO TUS OJOS y tu risa y tu esclavitud… No hay riesgo de borrachera; soy un egipcio de confianza. Di adiós al marine.
Hola. Acabo de llegar. Un viaje terrible. Había un hombrecillo con un ratón blanco que no me ha quitado los ojos de encima en todo el viaje. Jesús era guapo. ¿Hay algún buen abogado por aquí? Iré a verte pronto. Primero
tengo que comer.
Sinceramente tuyo,
Gabacho
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