Paul Valéry (1871-1945) es una de las voces poéticas indispensables para entender el siglo XX. Obras como El cementerio marino lo sitúan como uno de los referentes de la teoría de la literatura, la estética y la metafísica. Dotado de una personalidad meticulosa y perfeccionista, su producción conoció una proyección exigua en comparación con su capacidad de trabajo. Durante 51 años, Valéry dedicó las primeras horas del día en fijar sus “pensamientos del alba” en unos diarios filosóficos que llegaron a ocupar 261 cuadernos de notas.
El profesor Andrés Sánchez Robayna, catedrático de la Universidad de la Laguna, ha presentado la primera edición de los ‘cuadernos’ de Valéry, reducidos a unas piadosas 500 páginas. Estos abarcan temas como el ego, la conciencia, la relación yo/persona, el lenguaje, el conocimiento científico, el arte, la existencia de Dios o el eros, en un conjunto de textos seleccionados de entre la totalidad de un corpus que Robayna define como monstruoso.

