A mi juicio, existen dos clases de críticas literarias. La que se fundan en cuestiones técnicas, en valoraciones más o menos estandarizadas sobre lo que es el ritmo o la belleza de un texto. Y las que se basan en lo que simplemente ha causado en nuestras entrañas la lectura del libro.
Lo que ha causado en mis entrañas El fin de la fe del filósofo y doctor en neurociencias Sam Harris es un cataclismo. De modo que soy incapaz de dedicar espacio a la aparente prosa sencilla y asequible de Harris o en su extraordinaria capacidad para apuntalar justo la objeción que te viene a la mente tras leer uno de sus incendiaros párrafos.
Sólo puedo hablar de este libro desde la fe. Una fe que en nada se parece a la fe religiosa. Pero que, como ésta, nace de un punto de vista subjetivo, sentimental, personal. El fin de la fe es uno de los libros más bellos, bien explicados y fundamentados y más necesarios que he tenido la oportunidad de leer en mucho tiempo (a pesar de que esta edición contiene no pocas erratas tipográficas, una pena).

