
Hoy os traigo una auténtica delicia, de esas cositas que vais a mirar y a quedaros embobados. Pero empecemos por el principio: si os digo que nuestro protagonista se dedica a romper libros, pues probablemente pondréis el grito en el cielo, ¿quién podría dedicarse a eso y cómo te puede gustar? Pues Thomas Allen lo hace, aunque eso sí, para ofrecernos unas fotografías impresionantes, llegando a pensar que no están tan mal rotos. El caso es que nuestro amigo fotógrafo, partiendo de las portadas de los libros, consigue hacer unas espectaculares escenas cercanas al diorama más clásico.
Desde luego, no se puede negar el peculiar estilo de este fotógrafo americano que tiene especial predilección por libros que podríamos denominar malillos de los años cuarenta y cincuenta. En sus fotos, hay de todo, desde pajaritos hasta un precioso barco, pasando por peleas en toda regla y un sinfín de escenas que nos transporta a otro tiempo y lugar.

