
Thomas M. Disch era el secreto mejor guardado de la ciencia ficción. Un dÃa, cuando oà hablar de él hace no demasiado, John Tones lo definió como un Clive Barker pocho. El pasado mes leà su obra más célebre, Campo de Concentración que entre otros méritos ganó el Pulitzer, en una época en que la ciencia ficción todavÃa no habÃa salido de los magazines pulp.
Son otros tiempos, pero no hay (muchas) otras estupideces. Siguen las de siempre. Y como tal, Disch sigue pronunciándose hoy, escritor de culto infravalorado. Y aunque la blogosfera se lance en masa a recordarle, sólo le va a recordar de una manera: esa. El consenso y sus obligaciones, supongo. Asà que me arremango y propongo a Campo de concentración de Disch como la perfecta novela para entender y complementar otra pieza clave, Matadero Cinco de Kurt Vonnegut. Y hay más: Trampa 22 de Joseph Heller o Madre Noche de Vonnegut. Lo que tenÃan en común todos estos novelistas surgidos de la ciencia ficción o de la escuela del humor negro judÃo es que hicieron la mejor novela norteamericana sobre la segunda guerra mundial, en una era de posguerra que sólo era fácil de comprender a través de los secos cuentos de John Cheever o JD Salinger.

