No paran de lloverle palos al cómic más conflictivo de Hergé, Tintín en el Congo. Si hace unas semanas nos contaba Sergio que las cadenas de librería Borders y Waterstone’s habían decidido retirar el album de la sección infantil por su indisimulado racismo y su ideología colonialista, en la propia Bélgica se ha llegado a los tribunales.
Mbutu Mondondo Bienvenu, un estudiante congoleño de la Universidad Libre de Bruselas, ha interpuesto una demanda contra la sociedad Moulinsart, que gestiona los derechos mundiales de la obra de Hergé. Bienvenu acusa al cómic, con toda la razón, de estar lleno de estereotipos sobre los congoleños y ser propaganda para la colonización. Desde la sociedad Moulinsart le contestan, con más razón que un santo, que el colonialismo de la obra es un documento de esa época y que Hergé ya se disculpó por sus pecados de la juventud.
También John Wayne mata indios en sus películas y no por ello se prohiben, se defienden. Pero estos argumentos no han convencido al congoleño, quien sostiene la curiosa idea de que los comentarios racistas debería haber sido eliminados en 1946, cuando se coloreó el album. Que yo recuerde, en 1946 ni siquiera había sido abolida la segregación en EE.UU.

Los habituales recordaréis el artículo de mi compañero 