¿Qué duda cabe?: el microblogging ha alcanzado ya a los clásicos. Hoy le toca a una de las obras más famosas pero más difíciles de la literatura universal: el Ulises de James Joyce. Y es que los fanáticos de este escritor irlandés celebrarán el Blooomsday publicando esta novela de manera colectiva en Twitter.
La fecha: 16 de junio. Los editores: cientos de lectores de Joyce, quienes se anotaron en una lista y escogieron el pasaje que más les gustaba (por supuesto que no fuera más largo que 140 caracteres) y están prestos a publicar colectivamente esta obra, cuyo pasaje más memorable y conocido es el monólogo de Molly Bloom.
El proyecto lleva como nombre Ulysses meets twitter 2011 (El Ulises conoce o encuentra a twitter, sería la traducción literal) y consiste en que todas las personas que se anoten hasta el 11 de junio participarán escribiendo el tweet que hayan elegido siguiendo el orden lógico de la obra.

Pasando a otras consideraciones, hay un elemento en la “modernidad” de Odiseo que me interesa particularmente: cuando nuestro héroe recobra la memoria estando acogido en la corte de Ancínoo, rey de los Feacios, Homero decide abandonar durante un tiempo a su narrador extradiegético y omnisciente, y le cede a Odiseo la narración autodiégetica de su propia historia, convirtiéndose ya no sólo en el personaje principal, sino en narrador-protagonista.
En el anterior post me despedí prometiendo que hablaríamos sobre las sombras de Odiseo, un personaje cuya complejidad supera a todos los anteriores personajes clásicos y que podríamos considerar el protagonista del primer
Odiseo (del griego Ὀδυσσεὺς), también conocido como Ulises (del latín Ulysses), es uno de los personajes más famosos de la historia de la literatura, protagonista del poema épico de Homero que toma su nombre, La Odisea, compuesto según se cree entre 760 y 740 a.C. (aunque otras fuentes lo sitúan en el siglo IX a.C.). En este post me centraré en su figura como personaje literario: el primer héroe “moderno” de la literatura clásica.
Creo que no estoy de acuerdo en ni un sólo punto del decálogo que Richard Wilson, productor de televisión y autor de 101 cosas que no hacer antes de morir,
Dejando a un lado el coste emocional de los libros (quizá el más importante) y centrándonos únicamente en el pecuniario, repasemos los libros que han sido adquiridos por mayor número de guarismos, para terminar quizá no con el más caro pero sin duda con el más barroco y excesivo de todos: una pomposa obra de arte en sí misma, independientemente de su contenido.
La isla como microcosmos deriva de un elemento mítico anterior: el de la simbiosis entre la isla y su dueño, o según marca el arquetipo, su dueña la maga. Se ha demostrado suficientemente en la Odisea de Homero que, en las islas en las que no se manifiesta la monstruosidad o el poder olímpico, son las mujeres las que cautivan y encierran a Ulises. Las dos magas, Circe y Calipso, y Nausicaa la princesa Feacia que tiene en su mano el retorno del héroe. A través de la magia, la isla y la maga son una.
El mito de la isla como espacio maravilloso aparece con frecuencia en la tradición ya formalizada de las mitologías y conoce una evolución que marcha al paso de las transformaciones en el paradigma literario. Con la llegada del fantástico moderno, la insularidad se convierte en uno de los principales referentes para el desarrollo de ficciones inverosímiles o hiperbólicas en múltiples niveles de la cultura, yendo desde los productos de masas y entretenimiento (las novelas de piratas o las series de ciencia-ficción) a expresiones figurativas de temas tales como el exilio forzado o voluntario, el solipsismo humano, la experimentación de una “sociedad natural” o la emergencia del inconsciente frente a la identidad.
