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		<title>Magazine - ulises</title>
		<link>http://www.papelenblanco.com</link>
		<description>
Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-02-13 05:04:02</pubDate>

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      <title><![CDATA[El 'Ulises' de Joyce en clave de twitter]]></title>
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      <pubDate>Tue, 07 Jun 2011 02:26:03 +0000</pubDate>

      <author>Juliana Boersner</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2011/06/blog-headlines.jpg" alt="Ulises en twitter" />¿Qué duda cabe?: <strong>el microblogging ha alcanzado ya a los clásicos</strong>. Hoy le toca a una de las obras más famosas pero más difíciles de la literatura universal: el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ulises_%28novela%29">Ulises</a> de James Joyce. Y es que los fanáticos de este escritor irlandés celebrarán el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bloomsday">Blooomsday</a> publicando esta novela de manera colectiva en Twitter. </p>

	<p>La fecha: <strong>16 de junio</strong>. Los editores: cientos de lectores de Joyce, quienes se anotaron en una lista y escogieron el pasaje que más les gustaba (por supuesto que no fuera más largo que 140 caracteres) y están prestos a publicar colectivamente esta obra, cuyo pasaje más memorable y conocido es el monólogo de Molly Bloom. </p>

	<p>El proyecto lleva como nombre <a href="http://11ysses.wordpress.com/">Ulysses meets twitter 2011</a> (El Ulises conoce o encuentra a twitter, sería la traducción literal) y consiste en que todas las personas que se anoten hasta el 11 de junio participarán escribiendo el tweet que hayan elegido siguiendo el orden lógico de la obra. <!--more--></p>

	<p>La cuenta de twitter para seguir la experiencia es <a href="http://twitter.com/#!/11ysses">@11ysses</a> y tiene, desde ya, 2173 seguidores. La novela ha sido dividida en 96 partes, las cuales serán publicadas cada 15 minutos. Los requerimientos para participar han sido, por supuesto, amar la obra de JOyce y tener un conocimiento avanzado de twitter. </p>

	<p>Adicionalmente a la publicación en microblogging, los participantes de la experiencia podrán compartir fotografías y reportes de su Bloomsday local. Como se sabe, el 16 de junio de cada año, y desde 1956, se celebra este día en varias partes del mundo. Originariamente en Dublín, ciudad natal de Joyce, pero también en muchas otras ciudades. El nombre proviene del protagonista de la novela: Leopold Bloom, alter ego ficcional de Joyce.  </p>

	<p>Vía | <a href="http://www.clarin.com/internet/fanaticos-Joyce-twitearan-Ulises-aniversario_0_490151175.html">Clarin</a><br />
Sitio oficial | <a href="http://11ysses.wordpress.com">Ulysses meets Twitter</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Odiseo, el primer héroe moderno (y III)]]></title>
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      <pubDate>Sun, 11 Oct 2009 09:13:32 +0000</pubDate>

      <author>Miguel Ortiz</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image5874" src="http://img.papelenblanco.com/2009/10/polifemo.jpg" class="centro" alt="polifemo.jpg" />Pasando a otras consideraciones, hay un elemento en la &#8220;modernidad&#8221; de Odiseo que me interesa particularmente: cuando nuestro héroe recobra la memoria estando acogido en la corte de Ancínoo, rey de los Feacios, <strong>Homero decide abandonar durante un tiempo a su narrador extradiegético y omnisciente, y le cede a Odiseo la narración autodiégetica de su propia historia</strong>, convirtiéndose ya no sólo en el personaje principal, sino en <strong>narrador-protagonista</strong>.</p>

	<p>Lo mismo ocurre más tarde, cuando convertido en mendigo es inquirido por la diosa Atenea, por el porquerizo Eumeo y por su fiel esposa Penélope. Odiseo les cuenta a los tres sendas falsas historias; unas historias que nunca le ocurrieron pero que se acercan tanto a la realidad de la época que sin duda les resultarían totalmente verosímiles o reconocibles a todo contemporáneo de Homero. Odiseo es, por consiguiente, no sólo <strong>un héroe sin parangón</strong> sino también <strong>el principal relator de su sin par aventura </strong>e, incluso, <strong>un extraordinario narrador de ficción realista</strong>; a todas luces: <strong>un moderno entre los clásicos</strong>.<br />
<!--more--><br />
Más de dos milenios y medio después, Odiseo sigue siendo un antepasado con mucho peso en la familia de los personajes principales masculinos de la literatura universal. <strong>Simboliza al Hombre</strong> que, compuesto tanto de virtudes como de defectos, afronta con arrojo los mil y un obstáculos que la vida (o el destino, o los dioses, o los hados&#8230; como se quiera) le pone en su camino y resulta vencedor. </p>

	<p>O eso parece, porque aparentemente su historia llega a buen término: ha vuelto a Ítaca, ha recuperado su reino y se ha reencontrado con sus amados esposa e hijo. Pero <strong>hay un Odiseo que a mí me atrae especialmente y que ya no nos cuenta el poema épico</strong>: el hombre viejo y cansado, rey de un reino empobrecido y que no sólo ha perdido veinte años de su vida, sino que se siente responsable de habérselos robado a sus tres amores: <strong>Penélope</strong>, <strong>Telémaco </strong>e <strong>Ítaca</strong>.</p>

	<p>De hecho, la <strong>Telegonía</strong>, a la sazón el último de los poemas del <strong>Ciclo Troyano</strong>, le da a Odiseo un agrio final. Tras la muerte de los pretendientes viaja a Tesprócida, donde se casará con la reina <strong>Calídica</strong>, con la que tiene un hijo, Polípetes. Tras la muerte de su madre, el joven hereda el reino, por lo que Odiseo vuelve a Ítaca. Allí morirá a manos de <strong>Telégono</strong>, el hijo que había engendrado con Circe. Éste, al darse cuenta de su error, lleva (ayudado por Penélope y Telémaco) el cadáver de su padre ante su madre. Finalmente, en un final muy del gusto de los clásicos (y del teatro áureo español) todos acaban arrejuntados: Telégono se casa con Penélope y Telémaco con Circe.</p>

	<p>Otras versiones hablan de un Odiseo que, al descubrir los supuestos amoríos de Penélope con uno de los pretendientes, la destierra al reino de su padre y en otras incluso se dice que la mata. Sea lo que fuere, no hace falta más que leer &#8216;La Odisea&#8217; para imaginarnos que, acabada la empresa que le llevó veinte interminables años, <strong>Odiseo acaba siendo un viejo león al que la vida no depara nada mejor</strong>.</p>

	<p>Para acabar os dejo con una reflexión sobre la crítica literaria atribuida al propio Homero:</p>

<blockquote>La relación que existe entre los autores mediocres y la crítica mediocre es más o menos ésta: ninguno se fía del otro.</blockquote>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/metacritica/odiseo-el-primer-heroe-moderno-i">Odiseo, el primer héroe moderno (I)</a> | <a href="http://www.papelenblanco.com/metacritica/odiseo-el-primer-heroe-moderno-ii">Odiseo, el primer héroe moderno (II)</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Odiseo, el primer héroe moderno (II)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/odiseo-el-primer-heroe-moderno-ii</link>
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      <pubDate>Mon, 05 Oct 2009 18:01:49 +0000</pubDate>

      <author>Miguel Ortiz</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image5791" src="http://img.papelenblanco.com/2009/09/odiseo-douglas.jpg" class="centro" alt="odiseo-douglas.jpg" />En el anterior post <strong>me despedí prometiendo que hablaríamos sobre las sombras de Odiseo</strong>, un personaje cuya complejidad supera a todos los anteriores personajes clásicos y que podríamos considerar el protagonista del primer <a href="http://www.vayatele.com/ficcion-internacional/diccionario-telefilo-spin-off">spin-off</a> de la historia.</p>

	<p>Además de su mala conducta durante el saqueo de Troya, ya hemos destacado su cruel comportamiento con el cíclope Polifemo: primero le engaña diciéndole que se llama <strong>Nadie</strong>, lo que provoca que cuando los hermanos del cíclope acuden en su ayuda, se marchen creyendo que su hermano ha perdido la cabeza porque no para de repetir que &#8220;<em>Nadie</em> me ha dejado ciego&#8221;. Después, durante la huida, <strong>Odiseo, dejándose llevar por la arrogancia, le revela su nombre</strong> y su condición de rey de Ítaca, o que permite al cíclope señalar el destinatario de su petición de venganza a su padre Poseidón.<br />

<!--more--><br />

Más tarde se dejará engañar por Circe y recibirá una serie de lecciones vitales en su visita al Hades, una de ellas del propio Aquiles, quien le confía que ahora que está muerto <strong>preferiría ser un esclavo vivo que un glorioso e inmortal recuerdo</strong>. Finalmente, no podrá evitar caer bajo el embrujo de la ninfa Calipso, que lo mantendrá retenido durante siete largos años en su isla. Y ese no será su final gracias a que Atenea aprovecha un descuido de Poseidón para intervenir en favor de su protegido mortal (a partir de este punto, <strong>la hija de Zeus adopta un papel que, si ya bien venía siendo crucial desde un principio, pasa a ser pertinaz e indispensable</strong>).</p>

	<p>Después de ser liberado por Calíope y acabar en la tierra de los feacios (donde pasará un tiempo hasta recuperar su memoria perdida), <strong>llega a Ítaca transmutado</strong> (por acción de su diosa protectora) <strong>en mendigo</strong> para no ser reconocido y poder trazar un plan para recuperar su reino. Entonces, tras veinte años lejos de su amada esposa, el hombre del corazón inquebrantable que había sobrevivido a la furia del mismísimo Poseidón, <strong>duda</strong> sobre la fortaleza del vínculo que los une y se ve tentado de echar todo por la borda.</p>

	<p>Luego de una serie de sucesos que elevan la tensión ante lo que está por venir, entre los que destaca su identificación por su hijo Telémaco, llega el momento de la verdad. Durante la prueba impuesta por Penélope para resolver quien será el merecedor de desposarla y recibir el trono y ante la incredulidad de todos los presentes, el mendigo resulta ser el único capaz de tensar el arco del rey de Ítaca y atravesar con una flecha los agujeros de doce hachas alineadas. Entonces Atenea le devuelve su aspecto natural, provocando la <strong>anagnórisis </strong>del héroe cuando todos descubren que Odiseo aún está vivo. ¡Y tan vivo! Porque con la ayuda de Telémaco y varios fieles, ataca a los príncipes pretendientes, <strong>mostrándose brutal e inmisericorde en su proceder</strong>: mata a todos los que han deshonrado su casa, ya sean príncipes extranjeros, nobles itacenses, súbditos o esclavos.</p>

	<p><img id="image5819" src="http://img.papelenblanco.com/2009/10/homero-ulises.jpg" class="centro" alt="homero-ulises.jpg" />Sin embargo, considero que <strong>es en &#8216;La Ilíada&#8217; donde conocemos algunos de los actos menos honrosos, si no vergonzosos, de Odiseo</strong>. Primero sabemos que él también <strong>pretendió a Helena</strong>, pero viendo las pocas posibilidades de éxito entre tanto distinguido, apuesto y rico pretendiente, decide consolarse con una prima de ésta, Penélope. Más tarde, cuando vienen a reclutarlo para la invasión de Troya, intenta hacer creer que ha perdido la razón, pero es descubierto por <strong>Palamedes</strong>. Éste morirá en Troya lapidado por sus propios compañeros tras ser injustificadamente acusado de traidor por un <strong>vengativo </strong>Odiseo.</p>

	<p>Así pues <strong>Odiseo es un personaje con luces y sombras</strong>. Su principal virtud, su <strong>astucia</strong>, le permite realizar actos muy loables, como salvar y proteger a los suyos (o evitar males mayores en su papel de excelente embajador durante la guerra), pero también se sirve de todo tipo de argucias de dudosa ética en busca del beneficio personal.</p>

	<p>Estamos, por consiguiente, ante un nuevo tipo de héroe: <strong>un personaje con defectos, que comete errores que no sólo le perjudican a él</strong>, sino a todos los que le quieren: su mujer se va ahogando en una infinita espera; su hijo crece sin padre y ha de soportar la humillación de ver como unos sinvergüenzas se apoderan no sólo de su casa sino de su derecho al trono; su reino se empobrece y sus gentes sufren; sin olvidar a sus hombres que, si bien cometen sus faltas, la razón principal por la que se ven metidos en un viaje en el que morirán es <strong>la cruel soberbia con la que Odiseo trata al hijo de Poseidón</strong>.</p>

	<p>Pero no sólo tiene un lado oscuro: Odiseo es <strong>un hombre de grandes virtudes</strong> que llevan al lector a juzgarlo merecedor de mejor suerte. Es un buen monarca, justo con sus súbditos y buen anfitrión con los visitantes. En la batalla lucha con valentía y habilidad y es, como ya hemos dicho, el más astuto entre todos los hombres. Sin olvidar que nadie puede evitar admirar <strong>su infinito amor por su esposa Penélope, su hijo Telémaco y su añorada Ítaca</strong>. Ante nuestros ojos, Odiseo sufre un castigo demasiado severo para el error que comete. Su <strong>hamartía</strong> (el error fatal) no nace de la maldad, sino de un pecado muy común entre sus congéneres humanos: <strong>la soberbia</strong> del que se sabe (o se cree) superior. </p>

	<p>Por ello, todo lector (al igual que sus antepasados, los oyentes de los rapsodas griegos) acaba sintiendo una <strong>empática compasión</strong> por Odiseo, la cual, tras conocer el relato de sus interminables sufrimientos, nos empuja, por piedad, hasta <strong>una de las catarsis más perfectas que jamás se han cantado</strong>. Al fin y al cabo, Odiseo es el héroe más cercano a todos: no es un dios, ni un semi-dios, ni posee ningún poder mágico; <strong>es simplemente un humano que comete un trágico error</strong> y que es castigado con desmesura por ello.</p>

	<p>En Papel en blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/metacritica/odiseo-el-primer-heroe-moderno-i">Odiseo, el primer héroe moderno (I)</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Odiseo, el primer héroe moderno (I)]]></title>
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      <pubDate>Wed, 30 Sep 2009 18:56:18 +0000</pubDate>

      <author>Miguel Ortiz</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image5789" src="http://img.papelenblanco.com/2009/09/odiseo.jpg" class="centro" alt="odiseo.jpg" /><strong>Odiseo</strong> (del griego Ὀδυσσεὺς), también conocido como <strong>Ulises</strong> (del latín Ulysses), es uno de los personajes más famosos de la historia de la literatura, protagonista del poema épico de <strong>Homero</strong> que toma su nombre, <strong>La Odisea</strong>, compuesto según se cree entre 760 y 740 a.C. (aunque otras fuentes lo sitúan en el siglo IX a.C.). En este post me centraré en su figura como personaje literario: <strong>el primer héroe &#8220;moderno&#8221; de la literatura clásica</strong>.</p>

	<p>Odiseo aparece por primera vez en <strong>La Ilíada</strong>, el otro poema épico que Homero escribió (<strong>o compiló</strong>, que de esto mucho se discute todavía) durante la misma época y que suele nombrarse como primero puesto que cuenta sucesos anteriores a su obra hermana. En él, el rapsoda ciego nos narra la invasión y destrucción de <strong>Troya</strong> por parte de las fuerzas aqueas. En este primer poema épico Odiseo es uno de los reyes griegos más sobresalientes: él mismo comanda la flota de su reino, <strong>Ítaca</strong>, y, ya en territorio troyano, destaca en el campo de batalla, donde vence a todos sus contrincantes. Pero sobre todo, <strong>sobresale por su intelecto, por su incomparable habilidad para urdir argucias con las que salir de un embrollo o tomar ventaja de cualquier situación</strong>.<br />

<!--more--><br />

Él es quien convence a <strong>Aquiles</strong> para que se una a las fuerzas aqueas y durante toda la invasión se mantiene como el general más taimado y clarividente. Finalmente, tras diez años de asedio y con las huestes griegas totalmente desmoralizadas, es Odiseo quien desarrolla el plan que les dará la victoria final: <strong>la estratagema del Caballo de Troya</strong>.</p>

	<p>&#8216;La Odisea&#8217; es un poema que relata el <strong>nostos</strong> (regreso a casa) de Odiseo a Ítaca. En él Homero nos canta las peripecias sufridas por nuestro héroe durante los diez años que tarda en poder volver a casa. Durante la invasión de la ciudad también conocida como <strong>Ilión</strong> (de ahí el nombre del poema), Odiseo le falta al respeto a <strong>Poseidón</strong>, dios de los mares. Éste, como represalia provoca que los doce barcos de Odiseo pierdan el rumbo de vuelta a Ítaca, viaje que sólo debería llevarles unas pocas jornadas. Tras varias etapas y aventuras (saqueo a los <strong>cícones </strong>y deriva hasta el país de los <strong>lotófagos</strong>) acaban en la isla de los cíclopes. Allí, él y doce de sus hombre son recluídos por uno de esos gigantes de un solo ojo, <strong>Polifemo</strong>. Odiseo maquina otro astuto plan y logran dejar ciego al cíclope y escapar de su gruta. Al emprender la huida en barco, Odiseo ve a Polifemo en lo alto de un acantilado de la isla, lamentando su ceguera y bramando amenazas. El rey de Ítaca lo reta a que le lance rocas gigantes y se mofa agriamente de él. <strong>Ésta será su hamartía</strong>, <strong>su error trágico</strong>, pues el cíclope Polifemo resulta ser hijo de Poseidón y el dios del mar no perdonará tal ofensa.</p>

	<p><strong>Odiseo tardará diez años en llegar a casa</strong>. Primero sufriendo un sinfín de adversidades junto a sus compañeros de viaje y, tras la muerte de éstos, lidiándoselas él solo para mantenerse con vida. Aunque, a decir verdad, nunca estará solo del todo. <strong>En el Olimpo</strong>, <strong>Atenea siempre velará por él</strong> y el mismo <strong>Zeus </strong>resolverá mandar un par de veces a <strong>Hermes </strong>en su ayuda. <strong>En la tierra, su esposa Penélope y su hijo Telémaco conservarán vivo su recuerdo como escudo frente a las pretensiones de los príncipes</strong> que se quieren hacer con el derecho a desposar a la (supuestamente) reina viuda y, sobre todo, con el trono de la rica Ítaca.</p>

	<p><img id="image5790" src="http://img.papelenblanco.com/2009/09/odysseus-003.jpg" class="derecha" alt="odysseus-003.jpg" />En este poema <strong>Odiseo es el protagonista absoluto</strong>, el héroe que resiste todo infortunio, y que sufre indecibles dramas que, unidos, suponen la mayor tragedia que ha padecido hombre alguno. Y es que Odiseo es un héroe cuya naturaleza es nueva en el campo de los mitos griegos: <strong>es sólo un ser humano</strong>. Hasta entonces todos los protagonistas de los poemas épicos habían sido dioses o semidioses: <strong>Perseo </strong>era hijo de Dánae y Zeus; <strong>Heracles </strong>era bisnieto del primero por parte de su madre Alcmena e hijo del mismo Zeus; incluso su coetáneo <strong>Aquiles </strong>nació de la unión de Tetis, deidad del mar, y Peleo, rey de Tesalia.</p>

	<p>Odiseo, sin embargo, <strong>es el primer héroe &#8220;simplemente&#8221; humano</strong>, hijo de los reyes de Ítaca, Laertes y Anticlea. Para salir victorioso de las múltiples pruebas a las que es sometido no puede echar mano de una fuerza sobrehumana ni posee ningún arma mágica, como sus antecesores. Es un guerrero hábil (como prueba en &#8216;La Ilíada&#8217;) pero en &#8216;La Odisea&#8217; no le servirá de nada dicha facultad y <strong>sólo su extraordinaria astucia y su inquebrantable determinación de volver a casa harán posible que salga victorioso</strong>.</p>

	<p>En muchas ocasiones se muestra como <strong>un líder especialmente prudente y sabio</strong>, aceptando los consejos y preveniéndose ante las advertencias. Cuando sus hombres comen la flor de loto y pierden la memoria, él no comete el mismo error, se resiste, y logra atar a todos y  llevarlos de vuelta al barco; cuando recibe un saco con vientos del rey Eolo lo guarda con prudencia pero sus camaradas, pensando que el saco contiene un tesoro y movidos por la avaricia, lo abren, desatando una tempestad que los arrastrará hasta la isla de los lestrigones, donde morirán las tripulaciones de once de las doce naves; finalmente, es el único precavido que soporta el hambre y no come carne de las vacas sagradas de la isla de Helios, ofensa castigada por Zeus con la muerte de todos los guerreros itacenses excepto nuestro héroe.</p>

	<p>Pero Odiseo, he aquí lo que lo convierte en un protagonista extraordinario, en el primer héroe &#8220;moderno&#8221;, <strong>es un personaje con defectos, con sombras</strong>; mucho más complejo que los fácilmente calificables Heracles o Aquiles. De ello hablaré en el siguiente post.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Venden una primera edición del 'Ulises' de Joyce por 454 mil dólares]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/coleccionismo/venden-una-primera-edicion-del-ulises-de-joyce-por-454-mil-dolares</link>
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      <pubDate>Fri, 05 Jun 2009 07:45:43 +0000</pubDate>

      <author>Magalí Urcaray</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image5371" class="centro" alt=Ulises src="http://img.papelenblanco.com/2009/06/ulises.jpg" /><br />
Ayer se vendió <strong>una primera edición del Ulises de James Joyce por valor de 454 mil dólares</strong>, el precio más alto que se ha pagado por una primera edición del siglo XX. La venta tuvo lugar en la Feria de Libros Antiguos de Olympia, al oeste de Londres, una de las más importantes en coleccionismo literario.</p>

	<p>&#8216;Ulises&#8217; apareció, primero, de forma seriada en el periódico estadounidense &#8216;The Little Review&#8217; entre 1918 y 1920. Fue Sylvia Beach, la propietaria de la librería parisina <a href="http://www.papelenblanco.com/viajes/shakespeare-company-una-casa-de-libros">Shakespeare & Company</a>, quien lo publicó completo en 1922. Casi inmediatamente fue prohibido en diversos países, entre ellos Irlanda y Estados Unidos, en aras de la buena salud de la &#8220;moral pública&#8221;. Los críticos de la época lo catalogaron de escatológico y obsceno, y llegaron a decir que parecía la obra de un <em>lunático pervertido que había hecho una especialidad de la literatura de la letrina</em>. Hoy día, el &#8216;Ulises&#8217; de Joyce es una de las cumbres literarias del siglo XX.<!--more--></p>

	<p>Lo sorprendente del ejemplar que acaba de ser vendido es el buen estado en que se encuentra. Originalmente fue comprado por alguien llamado Hewitt Morgan en una ecléctica librería de Manhattan, Sunwise Turn. El secreto de su óptima conservación reside en que, tras su compra, Morgan lo conservó guardado en una caja, preservándolo de la luz. Por otro lado, las únicas páginas cortadas son las últimas cuarenta (el extenso soliloquio de Molly Bloom), las más polémicas por su contenido erótico.</p>

	<p>Según Pam Harrington, la agente de subastas que realizó la venta, se trata de la copia número 45 de los 100 primeros ejemplares, y es uno de los cuatro volúmenes de esa tirada que nunca habían sido identificados.</p>

<blockquote><p>El color es increíble, este hermoso azul Mar Egeo que normalmente se habría oscurecido hasta volverse un azul sucio pero que, debido a que ha permanecido en una caja, es una auténtica belleza.</p></blockquote>

	<p>Aprovecho para recordar que el próximo 16 de junio se celebra el mítico <strong>Bloomsday</strong>, en el que se recrea la jornada de Leopold Bloom en el &#8216;Ulises&#8217;. Definitivamente, algún día de estos me sacaré la espinita que tengo y retomaré su lectura&#8230;</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2009/06/04/_-01932887.htm">Revista Ñ</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Los 10 libros que NO hay que leer antes de morir según el Times]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/novela/los-10-libros-que-no-hay-que-leer-antes-de-morir-segun-el-times</link>
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      <pubDate>Thu, 09 Oct 2008 20:20:14 +0000</pubDate>

      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id=image4220 alt=101-cosas-no-hacer.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2008/10/101-cosas-no-hacer.jpg" />Creo que no estoy de acuerdo en ni un sólo punto del decálogo que <strong>Richard Wilson</strong>, productor de televisión y autor de <strong>101 cosas que no hacer antes de morir</strong>, <a href="http://entertainment.timesonline.co.uk/tol/arts_and_entertainment/books/book_extracts/article4773601.ece?token=null&#38;offset=0&#38;page=1">ha publicado en el Times</a>. Imagino que a este personaje le gustan los libros como las teleseries, <em>&#8220;con una sinopsis que se pueda resumir en una sola frase en la que entre acción, romance, explosión al final y a ser posible un oso polar&#8221;</em>. Pero me ha parecido una manera divertida de plantear una discusión sobre los libros que nos sobran. Adelante Mr. Wilson con su donoso escrutinio:</p>

	<p>10.<strong> Ulises</strong>, de James Joyce: Wow. Eso no me lo venía venir. ¿Sólo el décimo puesto, de todas formas? Lo atribuyo a puro chovinismo anglo. <em>Suponía que la obligación de un libro era arrastrarte hasta la última página. Pero en cierto modo es bueno saberlo: si es famoso por ser difícil ya tienes la excusa para no liarte con ello.</em></p>

	<p>9. <strong>El Señor de los Anillos</strong>, de J. R. R. Tolkien: Vaya, esto ya es más original. Aunque la explicación de Wilson (que sin duda fue un adolescente atlético y popular con el que todas las chicas quisieron ir al baile de fin de curso) tira por la sociología topiquera. <em>Lo mejor que puedo decir de este libro es que es una herramienta muy buena para elegir a tus amigos en la escuela. Cargar con el monstruoso tomo de Tolkien era el equivalente a una campanilla de leproso: &#8216;¡Impuro! ¡Impuro!&#8217; (...) En pocos años esa gente estaría yendo a pases de Peter Gabriel y leyendo Dune. </em>Mira, eso último no va tan desencaminado&#8230;<!--more--></p>

	<p>8. <strong>Por quien suenan las campanas</strong>, de Ernest Hemingway. <em>El estilo de Hemingway es impresionante al principio. Frases simples con pocas descripciones (...) Entonces te das cuenta de que es algo soso y aburrido, y cuánto más sabes sobre Hemingway más te das cuenta de que el tipo era un peñazo también: un terrible peñazo machista obsesionado con los toros, las peleas, las armas y el tratar de pescar el pez más grande: realmente un tipo agotador con el que no querrías pasar el tiempo. </em>Hmm, creo que después de todo Wilson no es del tipo arrogantemente viril. Me lo imagino sentado desde la adolescencia contra una pared y contemplando a los demás sólo, en silencio, con una sonrisa de desprecio en la cara como único gesto&#8230;</p>

	<p>7. <strong>En busca del tiempo perdido</strong>, de Marcel Proust. <em>Sí, sí, probó un bizcocho que le recordó su infancia. Cuando quiero recordar mi infancia me miro unas fotografías.</em> Buen punto, sensei Wilson. Buen punto.</p>

	<p>6. <strong>El hombre del dado</strong>, de Luke Reinhart. <em>Básicamente, este desagradable tipo hace todo lo que le pide el dado que haga, lo cual es a menudo espantoso (...). Escribe en la cara del seis &#8216;Sube y viola a una mujer&#8217; y si sale el seis lo hace. Si hubiera escrito &#8216;Tómate tres tortitas&#8217; se hubiera ahorrado muchos problemas</em>. No tengo ni idea de qué libro está hablando, pero suena curioso. Con tortitas o sin ellas.</p>

	<p>5. <strong>Miedo y Asco en las Vegas</strong>, de Hunter S. Thompson. <em>Su única distinción particular es la creación del &#8216;Periodismo Gonzo&#8217;, que autorizó a cualquier periodista a pillarse una curda con quienquiera sobre el que estuviera escribiendo en ese momento</em>. Y por eso, señor mío, le hubiera dado yo el Pulitzer, el Booker y el Príncipe de Asturias a la Comunicación.</p>

	<p>4. <strong>El mito de la belleza,</strong> de Naomi Wolff. <em>No sé si Naomi Wolff es una verdadera académica (...) pero en todo caso debe ser profesora emerita de lo obvio. El mito de la belleza va de cómo se sienten las mujeres bajo la presión de perder peso y tener buen aspecto. Ahí lo tienes.</em> Otro libro del que no sé nada, y en este caso sí que Wilson ha conseguido desinteresarme. Si en el fondo tendrá razón y no hay trama que resista a un plato de tortitas&#8230;</p>

	<p>3. <strong>Guerra y Paz</strong>, de León Tolstoi. <em>Demasiado largo.</em> Pitufo gruñón odia los libros largos. Le quitan tiempo de hacer el amor con su ego.</p>

	<p>2. <strong>La Ilíada</strong>, de Homero. <em>La idea de estar culturalmente incompleto sin conocer a Homero es ridícula. La Ilíada es uno de los libros más aburridos jamás escritos (...) Todo escenas repetitivas de batallas con muchos reproches y desfíos y palabras aladas saliendo del cerco de los dientes y orificios nasales llenos de polvo (...) Hay una gran pelea entre Aquiles y Hector, y ya está</em>. Bien, llegados a este punto solo podemos decir que Wilson es un completo cabeza de chorlito. No sólo porque la Ilíada nunca fue <em>escrita</em>, sino por negar que es culturalmente indispensable hoy en día. Dos palabras, Wilson: <em>rollo homo</em>. Por favor, ¿es que no viste a Brad Pitt en la película?</p>

	<p>1. <strong>Orgullo y Prejuicio</strong>, de Jane Austen. <em>Los personajes hablaban de manera muy oblicua y todo parecía ir sobre hipocresía, convenciones y maneras; peor aún, era muy difícil encontrar el sentido de las frases.</em> Estoy seguro de aquí Wilson está insinuando que también tiene la solución para todo el aburridísimo siglo XIX: ¡Tortitas, caramba! Imaginaros una novela de Zola en la que la mayor preocupación de los personajes fueran las tortitas. ¡<a href="http://www.papelenblanco.com/tag/charlie+y+la+fabrica+de+chocolate">Charlie y la Fábrica de Chocolate</a> prefigurada un siglo antes!</p>

	<p>En definitiva, el consejo de Wilson es el de evitar como la peste todo lo que amenace con aburrir. La verdad es que como consejo existencial no es nada despreciable, pero quizás requiera un nivel de superficialidad que lamentablemente habrá superado cualquiera que haya terminado (y peor aún disfrutado) alguno de los libros de la lista.</p>

	<p>Bueno, abierto queda el debate. <strong>¿Qué libros hay que evitar leer antes de morir?</strong></p>

	<p>Vía | <a href="http://entertainment.timesonline.co.uk/tol/arts_and_entertainment/books/book_extracts/article4773601.ece?token=null&#38;offset=0&#38;page=1">Times online</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/01/02-libros-sobrevalorados">Libros Sobrevalorados</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Los libros más caros del mundo (y el más aparatoso)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/coleccionismo/los-libros-mas-caros-del-mundo-y-el-mas-aparatoso</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/coleccionismo/los-libros-mas-caros-del-mundo-y-el-mas-aparatoso</guid>
      <pubDate>Wed, 09 Jul 2008 09:02:07 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2008/07/cubierta.jpg" alt="" />Dejando a un lado el coste emocional de los libros (quizá el más importante) y centrándonos únicamente en el pecuniario, repasemos los libros que han sido adquiridos por mayor número de guarismos, para terminar quizá no con el más caro pero sin duda con el más barroco y excesivo de todos: una pomposa obra de arte en sí misma, independientemente de su contenido.</p>

	<p>1. El podio es para <em>Codex Leicester </em>, de Leonardo Da Vinci, una agenda llena de dibujos, notas y esbozos originales, que fue vendida a Bill Gates por 30.8 millones de dólares en 1994.</p>

	<p>2. <em>Los Evangelios de Enrique el León </em>(s. XII): hasta hace poco era el libro más caro del mundo (todavía en internet aparece equivocamente así): se vendió por 16 millones de euros en una subasta de Sotheby’s en 1983. </p>

	<p>3. El libro impreso (los anteriores no son impresos sino manuscritos) registrado como de mayor coste económico es <em>Birds of America</em>, de James Audobon, el cual fue vendido en el año 2000 por 8.8 millones de dólares. Audobon (1785-1851) fue ornitólogo, cazador, y pintor; pionero de las investigacioes de la vida silvestre en Norteamérica. En la obra citada pintó, catalogó y describió los pájaros de Norteamérica. </p>

	<p>4. El libro de ficción (los anteriores eran de no ficción) más caro del siglo XX es una rara primera edición del <em>Ulises</em>, de James Joyce, impreso en papel holandés artesanal y firmado por el escritor irlandés, que fue valorado en 180.000 dólares.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Por último, como dijimos, el libro-obra de arte más grandilocuente del que se tenga constancia (y cuyo precio estimado tampoco se queda muy atrás de los anteriormente citados: 10 millones de francos) es el texto del <em>Apocalipsis de San Juan</em>. El volumen en cuestión pesa 120 kilogramos, y mide 75 centímetros de alto por 60 de ancho. Las 83.000 letras del texto están caligrafiadas sobre 200 pergaminos perfectos, seleccionados entre 300.000 pieles de cordero. El pergamino no tolera la más mínima raspadura o corrección, y la más mínima corrección obligaban a eliminar el pergamino y sustituirlo por otro.</p>

	<p>El libro, además, está ilustrado por siete pintores de fama: Dalí, Buffet, Tremois, Foujita, Fini, Anthien y Zadkine. La cubierta es un bajorrelieve de bronce, realización de Dalí, en el que dos joyeros han incrustado catorce variedades de piedras preciosas. Esta cubierta pesa 80 kilogramos.</p>

	<p>El contenido del libro, como en todos los casos anteriores, ya es harina de otro costal, pues probablemente a quien esté dispuesto a pagar tales cantidades por un volumen poco le importe lo que allí se haya escrito. </p>

	<p>En Papel en blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/01/03-los-libros-y-documentos-mas-caros-subastados-en-2006">Los libros y documentos más caros subastados en 2006</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[La isla en la literatura como espacio de la fantasía (II)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/fantastico-ci-fi/la-isla-en-la-literatura-como-espacio-de-la-fantasia-ii</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/fantastico-ci-fi/la-isla-en-la-literatura-como-espacio-de-la-fantasia-ii</guid>
      <pubDate>Thu, 27 Mar 2008 06:00:47 +0000</pubDate>

      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id=image2909 alt=robinson-crusoe2.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2008/03/robinson-crusoe2.jpg" />La isla como microcosmos deriva de un elemento mítico anterior: el de la simbiosis entre la isla y su dueño, o según marca el arquetipo, su dueña la maga. Se ha demostrado suficientemente en la <strong>Odisea </strong>de Homero que, en las islas en las que no se manifiesta la monstruosidad o el poder olímpico, son las mujeres las que cautivan y encierran a Ulises. Las dos magas, Circe y Calipso, y Nausicaa la princesa Feacia que tiene en su mano el retorno del héroe. A través de la magia, la isla y la maga son una.</p>

	<p>La isla adquiere un significado femenino a partir de una serie de símbolos que la acompañan: la fertilidad y la frondosidad (derivadas del mito de la isla afortunada), el espacio uterino-amniótico, las ideas de “virginidad”, de “cuevas” y “tesoros” a los que el héroe, atravesando el mar como espacio de iniciación tradicional masculino, accede en forma de naufragio o conquista. Y si en el caso de <strong>La Tempestad</strong> el mago Próspero es un hombre, debe valerse de su hija Miranda (que no ha conocido otra cosa que la isla) como seductora de los náufragos para que sus planes triunfen.</p>

	<p>En las novelas de caballería la isla es un equivalente simbólico al castillo de la dama que busca encerrar consigo al protagonista, pero permite acciones propias del régimen expansivo: en la isla de Alcina (<strong>Orlando Furioso</strong>) hay ejércitos contra los que luchar y ciudades que conquistar: un microcosmos entero que dominar, en fin, pero un microcosmos sobre-natural. En la parodia quijotesca, lo único que tiene de isla la <strong>Ínsula Barataria</strong> en la que acaba Sancho es su carácter de encerrona. Sancho nunca llega a hacerse con el control pese a sus demostrar dotes de liderazgo porque alrededor suyo se ha tejido una farsa carnavalesca que le tiene a él de bufón, manifestándose en parodias de los fantástico como los apaleamientos por enemigos invisibles que sufre el desgraciado gobernador.<!--more--></p>

	<p><strong>Robinson Crusoe</strong> hace saltar por los aires las concepciones clásicas. En esta novela encontramos un acercamiento positivista a la isla en tanto que espacio natural. El primer hombre blanco que la pisa no sólo la aborda con criterios racionalistas, sino prácticos: es el primer civilizador, el usufructuario de sus bienes naturales. Se convierte así en única medida de su mundo, adquiere por la técnica lo que el mito reserva a la magia y a la conquista heroica. Con todo, en Robinson Crusoe encontramos una de las primeras muestras del uso del fantástico moderno, enunciado por <strong>Todorov</strong> como la ambigüedad entre una explicación racional o  sobrenatural, en el episodio de la huella. Robinson Crusoe se cree sólo en la isla pero encuentra una única huella de pie en la arena, lo cual le llena de terror y angustia, y produce suspense en el lector. Más tarde descubrimos que los caníbales visitan la isla: pero cómo pudieron dejar una única huella en una playa desierta, o si realmente fueron ellos los responsables, es algo que nunca se llega a explicar.</p>

	<p>La isla queda por lo tanto como el espacio de la posibilidad en el que todo cabe y se ofrece a la experimentación ficcional, abriendo los brazos de par en par a la ciencia- ficción. En <strong>La isla del doctor Moreau</strong> encontramos una inversión del mito de Circe, inexplicable sin el precedente de Robinson Crusoe: mientras que Circe transforma a los hombres en animales para dominarlos, Moreau transforma a los animales en hombres para civilizarlos. Ambos fracasan, por distintos motivos: y es que mientras Circe pertenece a un contexto maravilloso, en dónde los acontecimientos están llamados a ocurrir, Moreau se mueve en la probabilidad. Su éxito era sólo una hipótesis que, respondiendo a la visión pesimista existencial de H.G. Wells, finalmente se ve frustrada. Del mismo modo, la <strong>Isla Misteriosa</strong> de Julio Verne en la que el capitán Nemo tiene su base acabará atrapando tanto al inventor como a su creación, el Nautilus.</p>

	<p>La ciencia-ficción moderna ha extendido los atributos de la insularidad al ámbito de la conquista espacial, sustituyendo la isla por el planeta y el mar por un elemento igualmente indeterminado: el espacio profundo. Las novelas marcianas de Edgar Rice Burroughs adoptan los mismos esquemas de descubrimiento, heroicidad y conquista (de mundo y mujer) que el epicismo reserva a las islas y que se siguen sucediendo en los géneros de ciencia-ficción galáctica tales como Star Wars o Star Trek. Pero tanto la isla como el planeta quedan reservados para la experiencia de la extraneidad para el individuo, lo inefable e incluso la trascendencia. Así lo abordan películas como <strong>2001: Odisea en el espacio</strong> de Stanley Kubrick o <strong>Solaris</strong> de Andrei Tarkovsky.</p>

	<p>Como señala Mario Tomé, “Lo continental es la norma, mientras que la isla es la excepción”. Ésta no es sólo una máxima aplicable al estudio de los mitos: desde Darwin sabemos que se trata de una evidencia evolutiva. Las islas son microsistemas aparte, universos paralelos que se rigen con reglas propias derivadas de una temporalidad escindida y en dónde lo asombroso, lo monstruoso y lo diferente pueden ser norma. Ante enigmas científicos tan fascinantes como el del Homínido de Flores, el mito parece adquirir una dimensión palpable que desafía al escepticismo más empecinado.</p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/03/26-la-isla-en-la-literatura-como-espacio-de-la-fantasia-i">La isla en la literatura como espacio de la fantasía (I)</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[La isla en la literatura como espacio de la fantasía (I)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/fantastico-ci-fi/la-isla-en-la-literatura-como-espacio-de-la-fantasia-i</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/fantastico-ci-fi/la-isla-en-la-literatura-como-espacio-de-la-fantasia-i</guid>
      <pubDate>Wed, 26 Mar 2008 06:00:23 +0000</pubDate>

      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="izquierda" id=image2908 alt=robinson-crusoe.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2008/03/robinson-crusoe.jpg" />El mito de la isla como espacio maravilloso aparece con frecuencia en la tradición ya formalizada de las mitologías y conoce una evolución que marcha al paso de las transformaciones en el paradigma literario. Con la llegada del fantástico moderno, la insularidad se convierte en uno de los principales referentes para el desarrollo de ficciones inverosímiles o hiperbólicas en múltiples niveles de la cultura, yendo desde los productos de masas y entretenimiento (las novelas de piratas o las series de ciencia-ficción) a expresiones figurativas de temas tales como el exilio forzado o voluntario, el solipsismo humano, la experimentación de una “sociedad natural” o la emergencia del inconsciente frente a la identidad.</p>

	<p>¿Cuáles son los atributos insulares que predisponen a la fantasía? El primero y más evidente es el estado de aislamiento, término derivado de la propia semántica de la isla. Pero no es tanto el carácter de espacio acotado lo que introduce la predisposición a la fantasía, sino el hecho de su suspensión en el medio acuático. El mar, cómo se ha encargado de demostrar <strong>Gilbert Durand</strong>, es una gran imagen funeraria y una expresión de la temporalidad mutable y disolutoria. La isla se configura como un más allá al ponerse como frontera las aguas mortuorias, manteniéndose a flote encima de un estado de caos. La tradición indoeuropea localiza el mundo de los muertos en el infinito más allá del océano: lo veremos en la literatura caballeresca de influencia céltica en dónde las islas o los espacios cerrados por agua son reinos maravillosos, con Avalon a la cabeza. <!--more--></p>

	<p>La condición de supra-naturalidad de la isla introduce otro mito asociado, el de las islas afortunadas. Son estos espacios de abundancia, de riqueza, de juventud eterna y de goce: lugares que no han perdido la bendición de los dioses, auténticos paraísos terrenales. Son las tierras hiperbóreas, de nuevo situadas al fin del mundo, en donde convergen el jardín de las Hespérides con la Ultima Thule. El Génesis bíblico especifica que el Jardín del Edén está franqueado por cuatro ríos (frente a los cinco del Hades griego), y la tradición medieval ha enriquecido esta representación imaginaria con relatos como el de San Borondán / Brendan que describe un paraíso isleño a medio camino entre lo celta  y lo cristiano. Dante, en la <strong>Divina Comedia</strong>, sitúa al Paraíso entre las esferas celestes: sin embargo, el Purgatorio que conduce a él es una montaña que surge directamente del mar y que Ulises llega a atisbar en su camino hacia el fin del mundo.</p>

	<p>Otro carácter imaginario inscrito en la semántica de la isla es el de la evanescencia: al estar en un medio móvil, indeterminado, la isla no está obligada a tener una existencia real, a quedarse anclada o a permanecer a flote. Surge así el mito de la isla-móvil o la isla tortuga, relacionada con mitos indoeuropeos de la creación pero que tiene una presencia plástica en relatos como el de Simbad, que descubre que ha desembarcando en el lomo de un monstruo marino. El mito de la isla o el continente sumergido se relaciona con el del paraíso perdido. Así lo utiliza Platón en sus célebres discursos sobre la Atlántida, un lugar ideal destruido por la impiedad de sus habitantes.</p>

	<p>Sin embargo, la hipótesis del continente sumergido reaparecería hasta el siglo XIX en forma pseudo-científica, como búsqueda de una explicación a las migraciones prehistóricas. Así nacerían continentes perdidos como Lemuria o Mu que se verán desarrollados por el imaginario fantástico, ocultista y de ciencia ficción del siglo XX. H.P. Lovecraft configurará una nueva representación del tema de los continentes y civilizaciones sumergidas partiendo de esta arqueología imaginaria, como marco para monstruosos seres con atributos de cefalópodos llegados de más allá de las estrellas.</p>

	<p>Estos tres rasgos colocan a la isla como un referente imaginario del más allá del tiempo y el espacio, una cronotopía desplazada. La insularidad, por otra parte, confiere a la isla el carácter de un microcosmos: de un mundo en miniatura. Este aspecto ya se encuentra en la <strong>Atlántida </strong>de Platón en la presentación de un mundo autosuficiente y autorregulado, y reaparecerá en las tres grandes utopías del Renacimiento: la homónima de Tomás Moro, la <strong>Nueva Atlántida</strong> de Francis Bacon y la <strong>Ciudad del Sol </strong>de Tomaso Campanelo. Las dos primeras son islas, la tercera subraya su carácter ideal localizándose al otro lado del mar. La isla se concibe desde este momento como el lugar ideal para la experimentación, dado que permite la regulación entera del microcosmos. </p>

	<p>Pasamos de un paraíso mítico a uno racionalizado. Pero la isla sigue siendo ese lugar en el que todo está permitido, que puede estar ahí o no: tras la borrachera racionalista del Renacimiento, encontramos las islas alegóricas del Barroco o la sátira despiadada de <strong>Los viajes de Gulliver</strong>. Posteriormente, a partir de <strong>Robinson Crusoe</strong>, la isla desierta pondrá a prueba las convenciones sobre el estado natural del hombre, como observamos en <strong>El Señor de las Moscas</strong> de William Holding.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Lecturas frustradas: no siempre la culpa es del libro]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/animacion-a-la-lectura/lecturas-frustradas-no-siempre-la-culpa-es-del-libro</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/animacion-a-la-lectura/lecturas-frustradas-no-siempre-la-culpa-es-del-libro</guid>
      <pubDate>Fri, 04 Jan 2008 14:13:02 +0000</pubDate>

      <author>Eva Paris</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id=image2455 height=350 alt="El Grito" src="http://img.papelenblanco.com/2008/01/Grito.bmp" /><br />
A las anotaciones de <a href="http://www.papelenblanco.com/autor/luisfer">Luisfer</a> acerca de <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/01/02-libros-sobrevalorados">los libros</a> <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/01/02-libros-sobrevalorados-ii">sobrevalorados</a>, así como a vuestros comentarios sobre <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/01/04-libros-sobrevalorados-iii">los mismos</a> me remito para reflexionar sobre varias cuestiones. He visto en ciertos comentarios que la <strong>mala experiencia con libros</strong> proviene en muchas ocasiones de una <strong>lectura obligada</strong>.</p>

	<p>Sí, esos libros que todos recordamos con amargor, que nos impusieron en el colegio o en el instituto y para los cuales no estábamos preparados. O para los que no estaban preparados nuestros profesores y como consecuencia de ello no nos los supieron presentar de manera adecuada. Porque a casi cualquier libro es posible sacarle algún aspecto positivo y lo difícil es <em>venderlo</em> bien. La motivación es un factor importantísimo a la hora de afrontar la lectura de una obra a esas edades.</p>

	<p>La <strong>lectura temprana, inmadura</strong>, de una obra literaria, también puede frustrar el acercamiento a ciertos libros.<!--more--></p>

	<p>Nuestra experiencia como lectores se puede echar a perder porque el libro en cuestión no es adecuado a nuestra edad, porque no estamos preparados, no ya como lectores, sino simplemente como personas. Esta frustración probablemente deje una huella oscura en nuestro recuerdo que no queramos volver a pisar. Porque aquel libro era un tostón.</p>

	<p>Sin embargo, en algunas ocasiones animo a una reaproximación a determinados libros que nos dejaron tan mal sabor de boca, porque hemos cambiado, porque sabemos más, porque hemos leído otras cosas o porque nos hemos informado sobre lo que tenemos entre manos. Incluso se puede dar el caso de que una buena adaptación cinematográfica nos haga retomar aquellas obras. Me sucedió a mí con <strong>El señor de los anillos</strong>.</p>

	<p>En el caso de las <strong>lecturas difíciles por su lenguaje</strong>, aquellas escritas en castellano antiguo, y/o versificadas, en ocasiones es una cuestión de paciencia y de no tomar las notas a pie de página como un lastre insalvable. Como ya he comentado alguna vez, hablando de <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/07/03-fuente-ovejuna-de-lope-de-vega">Fuente Ovejuna</a> o del <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/12/13-el-cantar-de-mio-cid-segun-javier-marias">Cantar de Mio Cid</a>, el esfuerzo inicial de la lectura te acaba familiarizando con el lenguaje de entonces, y en obras como ésas el esfuerzo merece la pena.</p>

	<p>Otra opción son las versiones que modernizan el lenguaje, o lo prosifican en el caso de que esté en verso, y aunque yo prefiero acercarme al original reconozco que para mucha gente puede ser la solución.</p>

	<p>¿Y qué me decís de los <strong>libros interminables</strong>, que asustan sólo por su volumen? Si nos da pereza regresar a aquellos enormes libros que nunca acabamos, en ocasiones podemos encontrar buenas <strong>adaptaciones literarias</strong> que nos aproximen a la obra. Puede ser un primer paso para volver a intentarlo con el original.</p>

	<p>Y si no, qué caray, probemos con otra obra, para qué empecinarnos. Si será por libros&#8230; Porque hay veces que, por más que hayas oído o leído que tal novela es una obra maestra, <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/06/18-como-perder-el-miedo-al-ulises-de-joyce">no le pierdes el miedo</a>.</p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/03/23-lecturas-que-se-dejan-a-medias">Lecturas que se dejan a medias</a>, <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/01/22-clasicos-adaptados">Clásicos adaptados</a></p>      ]]></description>
      </item>
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