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	<title>Papel en blanco</title>
	<link>http://www.papelenblanco.com</link>
	<description>Blog sobre literatura, el arte de los libros y el apasionante mundo de la lectura.</description>
	<pubDate>Thu, 27 Mar 2008 00:22:25 GMT</pubDate>
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      <title><![CDATA[La isla en la literatura como espacio de la fantasía (II)]]></title>
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      <pubDate>Thu, 27 Mar 2008 07:00:47 GMT</pubDate>
      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" id=image2909 alt=robinson-crusoe2.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2008/03/robinson-crusoe2.jpg" />La isla como microcosmos deriva de un elemento mítico anterior: el de la simbiosis entre la isla y su dueño, o según marca el arquetipo, su dueña la maga. Se ha demostrado suficientemente en la <strong>Odisea </strong>de Homero que, en las islas en las que no se manifiesta la monstruosidad o el poder olímpico, son las mujeres las que cautivan y encierran a Ulises. Las dos magas, Circe y Calipso, y Nausicaa la princesa Feacia que tiene en su mano el retorno del héroe. A través de la magia, la isla y la maga son una.</p>

	<p>La isla adquiere un significado femenino a partir de una serie de símbolos que la acompañan: la fertilidad y la frondosidad (derivadas del mito de la isla afortunada), el espacio uterino-amniótico, las ideas de “virginidad”, de “cuevas” y “tesoros” a los que el héroe, atravesando el mar como espacio de iniciación tradicional masculino, accede en forma de naufragio o conquista. Y si en el caso de <strong>La Tempestad</strong> el mago Próspero es un hombre, debe valerse de su hija Miranda (que no ha conocido otra cosa que la isla) como seductora de los náufragos para que sus planes triunfen.</p>

	<p>En las novelas de caballería la isla es un equivalente simbólico al castillo de la dama que busca encerrar consigo al protagonista, pero permite acciones propias del régimen expansivo: en la isla de Alcina (<strong>Orlando Furioso</strong>) hay ejércitos contra los que luchar y ciudades que conquistar: un microcosmos entero que dominar, en fin, pero un microcosmos sobre-natural. En la parodia quijotesca, lo único que tiene de isla la <strong>Ínsula Barataria</strong> en la que acaba Sancho es su carácter de encerrona. Sancho nunca llega a hacerse con el control pese a sus demostrar dotes de liderazgo porque alrededor suyo se ha tejido una farsa carnavalesca que le tiene a él de bufón, manifestándose en parodias de los fantástico como los apaleamientos por enemigos invisibles que sufre el desgraciado gobernador.<a name="more"></a></p>

	<p><strong>Robinson Crusoe</strong> hace saltar por los aires las concepciones clásicas. En esta novela encontramos un acercamiento positivista a la isla en tanto que espacio natural. El primer hombre blanco que la pisa no sólo la aborda con criterios racionalistas, sino prácticos: es el primer civilizador, el usufructuario de sus bienes naturales. Se convierte así en única medida de su mundo, adquiere por la técnica lo que el mito reserva a la magia y a la conquista heroica. Con todo, en Robinson Crusoe encontramos una de las primeras muestras del uso del fantástico moderno, enunciado por <strong>Todorov</strong> como la ambigüedad entre una explicación racional o  sobrenatural, en el episodio de la huella. Robinson Crusoe se cree sólo en la isla pero encuentra una única huella de pie en la arena, lo cual le llena de terror y angustia, y produce suspense en el lector. Más tarde descubrimos que los caníbales visitan la isla: pero cómo pudieron dejar una única huella en una playa desierta, o si realmente fueron ellos los responsables, es algo que nunca se llega a explicar.</p>

	<p>La isla queda por lo tanto como el espacio de la posibilidad en el que todo cabe y se ofrece a la experimentación ficcional, abriendo los brazos de par en par a la ciencia- ficción. En <strong>La isla del doctor Moreau</strong> encontramos una inversión del mito de Circe, inexplicable sin el precedente de Robinson Crusoe: mientras que Circe transforma a los hombres en animales para dominarlos, Moreau transforma a los animales en hombres para civilizarlos. Ambos fracasan, por distintos motivos: y es que mientras Circe pertenece a un contexto maravilloso, en dónde los acontecimientos están llamados a ocurrir, Moreau se mueve en la probabilidad. Su éxito era sólo una hipótesis que, respondiendo a la visión pesimista existencial de H.G. Wells, finalmente se ve frustrada. Del mismo modo, la <strong>Isla Misteriosa</strong> de Julio Verne en la que el capitán Nemo tiene su base acabará atrapando tanto al inventor como a su creación, el Nautilus.</p>

	<p>La ciencia-ficción moderna ha extendido los atributos de la insularidad al ámbito de la conquista espacial, sustituyendo la isla por el planeta y el mar por un elemento igualmente indeterminado: el espacio profundo. Las novelas marcianas de Edgar Rice Burroughs adoptan los mismos esquemas de descubrimiento, heroicidad y conquista (de mundo y mujer) que el epicismo reserva a las islas y que se siguen sucediendo en los géneros de ciencia-ficción galáctica tales como Star Wars o Star Trek. Pero tanto la isla como el planeta quedan reservados para la experiencia de la extraneidad para el individuo, lo inefable e incluso la trascendencia. Así lo abordan películas como <strong>2001: Odisea en el espacio</strong> de Stanley Kubrick o <strong>Solaris</strong> de Andrei Tarkovsky.</p>

	<p>Como señala Mario Tomé, “Lo continental es la norma, mientras que la isla es la excepción”. Ésta no es sólo una máxima aplicable al estudio de los mitos: desde Darwin sabemos que se trata de una evidencia evolutiva. Las islas son microsistemas aparte, universos paralelos que se rigen con reglas propias derivadas de una temporalidad escindida y en dónde lo asombroso, lo monstruoso y lo diferente pueden ser norma. Ante enigmas científicos tan fascinantes como el del Homínido de Flores, el mito parece adquirir una dimensión palpable que desafía al escepticismo más empecinado.</p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/03/26-la-isla-en-la-literatura-como-espacio-de-la-fantasia-i">La isla en la literatura como espacio de la fantasía (I)</a></p>


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      <title><![CDATA[La isla en la literatura como espacio de la fantasía (I)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2008/03/26-la-isla-en-la-literatura-como-espacio-de-la-fantasia-i</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2008/03/26-la-isla-en-la-literatura-como-espacio-de-la-fantasia-i</guid>
      <pubDate>Wed, 26 Mar 2008 07:00:23 GMT</pubDate>
      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="izquierda" id=image2908 alt=robinson-crusoe.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2008/03/robinson-crusoe.jpg" />El mito de la isla como espacio maravilloso aparece con frecuencia en la tradición ya formalizada de las mitologías y conoce una evolución que marcha al paso de las transformaciones en el paradigma literario. Con la llegada del fantástico moderno, la insularidad se convierte en uno de los principales referentes para el desarrollo de ficciones inverosímiles o hiperbólicas en múltiples niveles de la cultura, yendo desde los productos de masas y entretenimiento (las novelas de piratas o las series de ciencia-ficción) a expresiones figurativas de temas tales como el exilio forzado o voluntario, el solipsismo humano, la experimentación de una “sociedad natural” o la emergencia del inconsciente frente a la identidad.</p>

	<p>¿Cuáles son los atributos insulares que predisponen a la fantasía? El primero y más evidente es el estado de aislamiento, término derivado de la propia semántica de la isla. Pero no es tanto el carácter de espacio acotado lo que introduce la predisposición a la fantasía, sino el hecho de su suspensión en el medio acuático. El mar, cómo se ha encargado de demostrar <strong>Gilbert Durand</strong>, es una gran imagen funeraria y una expresión de la temporalidad mutable y disolutoria. La isla se configura como un más allá al ponerse como frontera las aguas mortuorias, manteniéndose a flote encima de un estado de caos. La tradición indoeuropea localiza el mundo de los muertos en el infinito más allá del océano: lo veremos en la literatura caballeresca de influencia céltica en dónde las islas o los espacios cerrados por agua son reinos maravillosos, con Avalon a la cabeza. <a name="more"></a></p>

	<p>La condición de supra-naturalidad de la isla introduce otro mito asociado, el de las islas afortunadas. Son estos espacios de abundancia, de riqueza, de juventud eterna y de goce: lugares que no han perdido la bendición de los dioses, auténticos paraísos terrenales. Son las tierras hiperbóreas, de nuevo situadas al fin del mundo, en donde convergen el jardín de las Hespérides con la Ultima Thule. El Génesis bíblico especifica que el Jardín del Edén está franqueado por cuatro ríos (frente a los cinco del Hades griego), y la tradición medieval ha enriquecido esta representación imaginaria con relatos como el de San Borondán / Brendan que describe un paraíso isleño a medio camino entre lo celta  y lo cristiano. Dante, en la <strong>Divina Comedia</strong>, sitúa al Paraíso entre las esferas celestes: sin embargo, el Purgatorio que conduce a él es una montaña que surge directamente del mar y que Ulises llega a atisbar en su camino hacia el fin del mundo.</p>

	<p>Otro carácter imaginario inscrito en la semántica de la isla es el de la evanescencia: al estar en un medio móvil, indeterminado, la isla no está obligada a tener una existencia real, a quedarse anclada o a permanecer a flote. Surge así el mito de la isla-móvil o la isla tortuga, relacionada con mitos indoeuropeos de la creación pero que tiene una presencia plástica en relatos como el de Simbad, que descubre que ha desembarcando en el lomo de un monstruo marino. El mito de la isla o el continente sumergido se relaciona con el del paraíso perdido. Así lo utiliza Platón en sus célebres discursos sobre la Atlántida, un lugar ideal destruido por la impiedad de sus habitantes.</p>

	<p>Sin embargo, la hipótesis del continente sumergido reaparecería hasta el siglo XIX en forma pseudo-científica, como búsqueda de una explicación a las migraciones prehistóricas. Así nacerían continentes perdidos como Lemuria o Mu que se verán desarrollados por el imaginario fantástico, ocultista y de ciencia ficción del siglo XX. H.P. Lovecraft configurará una nueva representación del tema de los continentes y civilizaciones sumergidas partiendo de esta arqueología imaginaria, como marco para monstruosos seres con atributos de cefalópodos llegados de más allá de las estrellas.</p>

	<p>Estos tres rasgos colocan a la isla como un referente imaginario del más allá del tiempo y el espacio, una cronotopía desplazada. La insularidad, por otra parte, confiere a la isla el carácter de un microcosmos: de un mundo en miniatura. Este aspecto ya se encuentra en la <strong>Atlántida </strong>de Platón en la presentación de un mundo autosuficiente y autorregulado, y reaparecerá en las tres grandes utopías del Renacimiento: la homónima de Tomás Moro, la <strong>Nueva Atlántida</strong> de Francis Bacon y la <strong>Ciudad del Sol </strong>de Tomaso Campanelo. Las dos primeras son islas, la tercera subraya su carácter ideal localizándose al otro lado del mar. La isla se concibe desde este momento como el lugar ideal para la experimentación, dado que permite la regulación entera del microcosmos. </p>

	<p>Pasamos de un paraíso mítico a uno racionalizado. Pero la isla sigue siendo ese lugar en el que todo está permitido, que puede estar ahí o no: tras la borrachera racionalista del Renacimiento, encontramos las islas alegóricas del Barroco o la sátira despiadada de <strong>Los viajes de Gulliver</strong>. Posteriormente, a partir de <strong>Robinson Crusoe</strong>, la isla desierta pondrá a prueba las convenciones sobre el estado natural del hombre, como observamos en <strong>El Señor de las Moscas</strong> de William Holding.</p>



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      <title><![CDATA[Lecturas frustradas: no siempre la culpa es del libro]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2008/01/04-lecturas-frustradas-no-siempre-la-culpa-es-del-libro</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2008/01/04-lecturas-frustradas-no-siempre-la-culpa-es-del-libro</guid>
      <pubDate>Fri, 04 Jan 2008 15:13:02 GMT</pubDate>
      <author>Eva Paris</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="centro" id=image2455 height=350 alt="El Grito" src="http://img.papelenblanco.com/2008/01/Grito.bmp" /><br />
A las anotaciones de <a href="http://www.papelenblanco.com/autor/luisfer">Luisfer</a> acerca de <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/01/02-libros-sobrevalorados">los libros</a> <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/01/02-libros-sobrevalorados-ii">sobrevalorados</a>, así como a vuestros comentarios sobre <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/01/04-libros-sobrevalorados-iii">los mismos</a> me remito para reflexionar sobre varias cuestiones. He visto en ciertos comentarios que la <strong>mala experiencia con libros</strong> proviene en muchas ocasiones de una <strong>lectura obligada</strong>.</p>

	<p>Sí, esos libros que todos recordamos con amargor, que nos impusieron en el colegio o en el instituto y para los cuales no estábamos preparados. O para los que no estaban preparados nuestros profesores y como consecuencia de ello no nos los supieron presentar de manera adecuada. Porque a casi cualquier libro es posible sacarle algún aspecto positivo y lo difícil es <em>venderlo</em> bien. La motivación es un factor importantísimo a la hora de afrontar la lectura de una obra a esas edades.</p>

	<p>La <strong>lectura temprana, inmadura</strong>, de una obra literaria, también puede frustrar el acercamiento a ciertos libros.<a name="more"></a></p>

	<p>Nuestra experiencia como lectores se puede echar a perder porque el libro en cuestión no es adecuado a nuestra edad, porque no estamos preparados, no ya como lectores, sino simplemente como personas. Esta frustración probablemente deje una huella oscura en nuestro recuerdo que no queramos volver a pisar. Porque aquel libro era un tostón.</p>

	<p>Sin embargo, en algunas ocasiones animo a una reaproximación a determinados libros que nos dejaron tan mal sabor de boca, porque hemos cambiado, porque sabemos más, porque hemos leído otras cosas o porque nos hemos informado sobre lo que tenemos entre manos. Incluso se puede dar el caso de que una buena adaptación cinematográfica nos haga retomar aquellas obras. Me sucedió a mí con <strong>El señor de los anillos</strong>.</p>

	<p>En el caso de las <strong>lecturas difíciles por su lenguaje</strong>, aquellas escritas en castellano antiguo, y/o versificadas, en ocasiones es una cuestión de paciencia y de no tomar las notas a pie de página como un lastre insalvable. Como ya he comentado alguna vez, hablando de <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/07/03-fuente-ovejuna-de-lope-de-vega">Fuente Ovejuna</a> o del <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/12/13-el-cantar-de-mio-cid-segun-javier-marias">Cantar de Mio Cid</a>, el esfuerzo inicial de la lectura te acaba familiarizando con el lenguaje de entonces, y en obras como ésas el esfuerzo merece la pena.</p>

	<p>Otra opción son las versiones que modernizan el lenguaje, o lo prosifican en el caso de que esté en verso, y aunque yo prefiero acercarme al original reconozco que para mucha gente puede ser la solución.</p>

	<p>¿Y qué me decís de los <strong>libros interminables</strong>, que asustan sólo por su volumen? Si nos da pereza regresar a aquellos enormes libros que nunca acabamos, en ocasiones podemos encontrar buenas <strong>adaptaciones literarias</strong> que nos aproximen a la obra. Puede ser un primer paso para volver a intentarlo con el original.</p>

	<p>Y si no, qué caray, probemos con otra obra, para qué empecinarnos. Si será por libros&#8230; Porque hay veces que, por más que hayas oído o leído que tal novela es una obra maestra, <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/06/18-como-perder-el-miedo-al-ulises-de-joyce">no le pierdes el miedo</a>.</p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/03/23-lecturas-que-se-dejan-a-medias">Lecturas que se dejan a medias</a>, <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/01/22-clasicos-adaptados">Clásicos adaptados</a></p>


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    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo perder el miedo al 'Ulises' de Joyce]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2007/06/18-como-perder-el-miedo-al-ulises-de-joyce</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2007/06/18-como-perder-el-miedo-al-ulises-de-joyce</guid>
      <pubDate>Mon, 18 Jun 2007 16:51:41 GMT</pubDate>
      <author>Eva Paris</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha_sinmarco" id=image1179 alt=Ulises src="http://img.papelenblanco.com/2007/06/Ulises.jpeg" />Este fin de semana se ha celebrado <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/06/16-bloomsday-recreando-el-periplo-de-leopold-bloom">el Bloomsday o día de Bloom</a> para conmemorar el 16 de junio, jornada durante la que el protagonista del <strong>Ulises de Joyce</strong> recorre Dublín en su singular odisea. Seguro que seguir el itinerario de Bloom por la ciudad irlandesa resulta mucho más sencillo que hacerlo a través de las páginas de la obra que le da vida.</p>

	<p>Ya hemos hablado en alguna ocasión de la dificultad que entraña esta inmensa historia, y de cómo, a pesar de ser un libro que mucha gente posee, <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/03/23-lecturas-que-se-dejan-a-medias">pocos son quienes concluyen su lectura</a>. Ahí me incluyo. Nuestro compañero Sergio me pone sobre la pista de una guía que sacó hace un tiempo la Cadena Ser para <strong>ayudar al lector a afrontar la lectura completa del Ulises</strong>.</p>

	<p>Hay que armarse de paciencia, pues entre las <strong>recomendaciones</strong> para antes de su lectura encontramos las siguientes: leer la <strong>Odisea de Homero</strong>, la <strong>Biblia</strong>, aprender algo de latín y griego, además de inglés o gaélico si es posible. Un acercamiento al tema del Ulises, a su técnica narrativa y a la figura de Joyce pueden ayudar a perder ese miedo&#8230; Aún así, advierten de que hará falta leer unas 300 páginas de la obra antes de meterse en ella.</p>

	<p>Bueno, menos mal que no hablan de leer la Odisea en versión original&#8230; Creo que ahora me da más miedo retomar esta lectura pendiente.</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.historynext.com/archivo/cultura-en-general/guia-para-perder-el-miedo-al-ulises-de-joyce/">HistoryNext: Guía para perder el miedo al &#8216;Ulises&#8217; de Joyce</a><br />
Sitio Oficial | <a href="http://www.cadenaser.com/articulo/cultura/Guia/perder/miedo/Ulises/Joyce/csrcsrpor/20040616csrcsrcul_1/Tes/">Cadena Ser</a> <br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/06/16-bloomsday-recreando-el-periplo-de-leopold-bloom">Bloomsday: recreando el periplo de Leopold Bloom</a></p>


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    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[Bloomsday: recreando el periplo de Leopold Bloom]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2007/06/16-bloomsday-recreando-el-periplo-de-leopold-bloom</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2007/06/16-bloomsday-recreando-el-periplo-de-leopold-bloom</guid>
      <pubDate>Sat, 16 Jun 2007 21:52:48 GMT</pubDate>
      <author>Juliana Boersner</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2007/06/img_joyce.jpg" alt="James Joyce" />Hoy es 16 de junio y en todo el mundo se hacen celebraciones muy originales para celebrar el <strong>Ulises</strong> de James Joyce. <strong>Bloomsday</strong>, literalmente el día de Bloom, se conmemora desde el año 1954 y, por lo general resulta en una recreación ad hoc de la jornada del 16 de junio en la novela del escritor irlandes: representaciones de calle, paseos guiados, lecturas colectivas. </p>

	<p>En Dublin, tienen la fortuna de poder seguir el itinerario exacto pero en otras ciudades buscan lugares similares. En <a href="http://www.munhispano.com/?nid=255&#38;sid=1359481">México</a>, por ejemplo, optaron por esto último este año, la primera vez en que lo celebran allí, hicieron un recorrido desde la Castillo de Chapultepec hasta el Cabaret Bombay en México, D.F. </p>

	<p>El Ulises es, sin lugar a dudas, una de las obras emblemáticas del siglo XX. Rechazada por editores de la talla de Virginia Woolf quien dijo, luego de su primera lectura que nunca había leído tal basura. Tamaña equivocación que siempre se cita como demostración de que los editores no son infalibles. </p>

	<p>Obra difícil pero ruptural, la novela de Joyce recrea, en 24 horas el periplo del héroe griego, y significó para la literatura universal un antes y un después. El monólogo de Molly Bloom, por ejemplo, es una de las piezas fundamentales con las cuales se introduce en la novela el recurso del monólogo interior y del fluir de la conciencia. No en balde era el tiempo en el que Freud publicaba sus primeros trabajos y que se acrecentaba su fama en Europa. </p>

	<p>Pocos la han leído completa pero también pocos dudan de que se trata de una novela fundacional. </p>

	<p>Felíz día, Bloom.</p>


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    </item>
	
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      <title><![CDATA[Lecturas que se dejan a medias]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2007/03/23-lecturas-que-se-dejan-a-medias</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2007/03/23-lecturas-que-se-dejan-a-medias</guid>
      <pubDate>Fri, 23 Mar 2007 13:41:51 GMT</pubDate>
      <author>Hervé Joncour</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image530" src="http://img.papelenblanco.com/2007/03/nina_aburrida.jpg" alt="Niña aburrida" class="derecha" />Confesar que hay libros que nos dejamos a medias a veces nos duele. Yo, como lector, confieso que alguna vez me dejo sin terminar alguna obra, aunque suelen ser pocas y las acabo con rapidez simplemente por una cuestión de superioridad: tengo que ganar la batalla, o vencedor o vencido.</p>

	<p>Mucha gente opina como yo, y por eso miente en las encuestas. Otros dicen la verdad. De ahí se desprende que, en una encuesta realizada en el Reino Unido, surgiesen curiosos datos como que un 28% de las personas que dijeron haber comprado el <strong>Ulises de Joyce</strong> también admitieron no haberlo acabado. Claro, es un porcentaje ridículo, puesto que es una obra muy comprada y vendida, pero muy poco leída. Creo que leí en alguno de los diarios de <strong>Andrés Trapiello</strong> alguna frase del estilo de &#8220;Ulises me interesa mucho como escritor, pero muy poco como lector&#8221;. Siento no encontrar la referencia, porque era un ejemplo clarísimo de lo que comentamos.</p>

	<p>Otro dato curioso es que un 34% afirma que jamás compraría un libro de más de 350 páginas. Con lo bien que quedan esos tomos en las estanterías&#8230;</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.jornada.unam.mx/2007/03/20/index.php?section=cultura&#38;article=a04n1cul">La Jornada</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/03/14-el-libro-como-fetiche">El libro como fetiche</a></p>


 ]]></description>
    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[Las novelas más difíciles de rodar]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2007/01/22-las-novelas-mas-dificiles-de-rodar</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/2007/01/22-las-novelas-mas-dificiles-de-rodar</guid>
      <pubDate>Mon, 22 Jan 2007 09:00:03 GMT</pubDate>
      <author>Eva Paris</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" id="image207" height=240 alt="Quijote Orson Welles" src="http://img.papelenblanco.com/2007/01/Quijote.jpeg" />La <strong>relación entre cine y literatura</strong> es estrecha desde el comienzo de la andadura de los fotogramas. Hoy día, las versiones cinematográficas de novelas constituyen gran parte del producto fílmico que se puede ver en las pantallas de todo el mundo.</p>

	<p>¿Interés por las letras, o más bien falta de ideas propias? En cualquier caso, bienvenidas las adaptaciones que provocan aquello de&#8230; “Me ha gustado, voy a leer el libro”. Ahora bien, no siempre es fácil trasladar una novela al cine, y en no pocas ocasiones un guionista puede derrumbarse en el intento&#8230;</p>

	<p>En <a href="http://www.screenhead.com/reviews/the-unfilmables-a-list-of-the-hardest-novels-to-film/">Screenhead</a> han elaborado un listado con <strong>las novelas más difíciles de volcar en imágenes</strong>. Dos obras cumbre de las letras hispanas se sitúan entre ellas.<br />
<ul><br />
<li>El <strong>Ulises</strong>, de <strong>James Joyce</strong>. ¿No os parece difícil encontrar un Leopold Bloom para la pantalla? Dos películas irlandesas lo intentaron, una en 1967 y otra más reciente, llamada <strong>Bloom</strong> (2003), y ambas fueron fracasos absolutos. Intentar trasladar el flujo de consciencia, el torrente de palabras y sensaciones del interno discurrir de la mente humana, a la pantalla, es una tarea ardua. La ausencia de desarrollo lineal de la obra es otra prueba a la que cualquier guionista y director se deberían enfrentar cuidadosamente.</li><br />
<li><strong>Cien años de soledad</strong>, de <strong>Gabriel García Márquez</strong>. Una obra inmensa por su cronología interna en la que presente, pasado y futuro conviven de una manera natural, e inmensa por sus personajes más o menos mágicamente reales. Una novela hiperbólica y uno de los pocos libros de esta lista que hasta ahora nadie ha intentado filmar. Según Screenhead, si alguien puede hacerlo, son Almodóvar (¡no, por favor, <strong>Cien años de soledad</strong>, no!) o Julio Medem&#8230; </li></ul></p>

	<p><a name="more"></a><br />
<ul><br />
<li><strong>Don Quijote de la Mancha</strong>. Esta es la obra de la lista que más versiones cinematográficas ha tenido, ya desde finales del siglo XIX hay alguna pequeña muestra. Podéis ver la enumeración de todas sus adaptaciones <a href="http://www.uhu.es/cine.educacion/cineyeducacion/donquijote.htm#Películas%20sobre%20Don%20Quijote">en este enlace</a>. Yo no la situaría en un listado como el que nos ocupa. Aunque es una obra compleja y llena de matices que se escapan a cualquier objetivo, existen algunas adaptaciones, a mi entender bastante logradas, como la del ruso Gregory Kozintsev (1957) o las de Manuel Gutiérrez Aragón: <strong>El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha</strong> (1991, para televisión) y <strong>El caballero don Quijote</strong> (2002). </li><br />
<li><strong>Cuna de gato </strong>(Cat’s Cradle, 1963), del estadounidense <strong>Kurt Vonnegut</strong>, creador de otras obras con tintes surrealistas, y un desorden estructural que dificultan también su paso al cine (Matadero 5, Las sirenas de Titán, Madre Noche&#8230;).</li><br />
<li>La <strong>Crónica del pájaro que da cuerda al mundo</strong> (The Wind Up Bird Chronicle, 1994), del japonés <strong>Haruki Murakami</strong>, mezcla de realidad y fantasía, personajes extraños y situaciones nuevamente surrealistas.</li><br />
<li><strong>El tercer policía</strong> (The third policeman, escrita hacia 1940), del irlandés <strong>Flann O’Brien</strong>: sus obras se siguen comparando a las de James Joyce, lo cual ya nos da idea del procedimiento complejo de creación y de su prosa densa, nada estimada por la mayoría de guionistas.</li></ul></p>

	<p>La lista no termina aquí, y pronto daremos cuenta del resto de obras que se resisten a convertirse en imágenes, más allá de las que se conforman en nuestra imaginación mientras leemos, que muchas veces, visto lo visto, son más que suficientes. ¿Se os ocurren otros títulos para añadir?</p>

	<p>Vía | <a href="http://ultimasdebabel.blogspot.com/2007/01/unfilmables.html">Últimas de babel</a><br />
Más información |   <a href="http://www.screenhead.com/reviews/the-unfilmables-a-list-of-the-hardest-novels-to-film/">Screenhead</a> (inglés)</p>


 ]]></description>
    </item>
	

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