Si eres de los que celebran el día del padre haciéndole un regalo a tu progenitor, en Papel en Blanco siempre defenderemos que ese tipo de regalos siempre consistan en libros.
Proponemos, de forma personal, una serie de obras que van encaminadas a que tu padre se lleve las horas leyendo y que, desde el primer momento, ya estés convencido de que has acertado.
Un Plan Sencillo, Scott Smith. Calificada como la “novela más adictiva del mundo”, sigue siendo un éxito de ventas y fue adaptada al cine satisfactoriamente por Sam Raimi en 1998. Tres hombres encuentran una importantísima suma de dinero en una avioneta abandonada, y deciden que uno de ellos, el que lleva una vida más estable, lo guarde hasta que, pasado un tiempo, sea prudente empezar a disfrutarlo. Pero la incapacidad de guardar el secreto desencadena un auténtico tour de force en el que nadie debería confiar en nadie. Con esta novela, acertarás seguro.
Otros libros que sugerimos:
El Silencio de los Inocentes, Thomas Harris. A pesar de que Harris se hizo famoso con libros cercanos a la autoayuda (Yo estoy bien, tú estás bien), fue este thriller psicológico lo que le otorgó la celebridad. Conocido casi exclusivamente por la película casi homónima de 1990, con un inmenso Anthony Hopkins. Sin embargo, el fascinante psicópata Hannibal Lecter tiene menor peso en la novela, lo que no es un handicap para que tu padre no despegue los ojos del libro.

El término distopía se asocia a la creación artística de un universo paralelo, o en su defecto futurista, que alude a una realidad apocalíptica o pesadillesca en los ámbitos moral, social, político o tecnológico. Hay centenares de ejemplos distópicos en la literatura y en el cine, que también reciben el nombre de ucronías (analogías inversas a la utopía). Sin embargo, es un trío de novelas el que constituye el culmen de la distopía del siglo XX. Fahrenheit 451, de Ray Bradbury; Un Mundo Feliz, de Aldous Huxley, y la novela que nos atañe, 1984, del británico
El fenómeno de internet ha acarreado invariablemente un movimiento con un término quizá confuso para el común de los mortales pero perfectamente válido en el ámbito en el que se mueven: los denominados “geeks” (no confundir con friki).
Esta anotación bien podría titularse como el artículo original en inglés del Guardian, 1984 es el libro definitivo del siglo XX, pero prefiero quedarme con el listado que veremos a continuación.
Parece que la ciencia ficción es el género favorito de nuestros lectores cuando se habla de dificultades a la hora de traspasar una historia a fotogramas. La trilogía de Isaac Asimov, Fundación, junto a Un Mundo Feliz de Huxley (ha tenido dos adaptaciones televisivas, la más conocida de 1998 con Peter Gallagher de protagonista), o la tetralogía de Dan Simmons titulada Los Cantos de Hyperion han sido escogidas como novelas difíciles de llevar al cine. Desde luego, los extraños, asfixiantes y en ocasiones apocalípticos mundos futuros que nos presentan, con nuevas razas, con nuevos órdenes universales, con destinos humanos y relaciones personales tan distintos (o no tanto) a los actuales, plantean muchos retos de adaptación a guionistas y directores.