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Un relato a la semana

[Un relato a la semana] ‘El Refugio’, de Miguel Delibes

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delibes.jpgLa guerra a través de los ojos de un niño es uno de los motivos más poderosos del siglo XX, una forma de conciencia de la pérdida de la inocencia del hombre moderno. Para él la guerra nunca volverá a ser una empresa noble y caballeresca, como en sus juegos infantiles, y arrastrará consigo un sentimiento de culpa o complicidad colectiva hacia la gran maquinaria de muerte que, por un azar fortuito, a él le perdonó la vida.

No hay una única manera de abordar el tema. Algunos autores exprimen la inocencia incólume del niño, que no entiende bien este juego de adultos. Sus equívocos resultan entrañables a la par que escalofriantes para el lector que sí sabe lo que está ocurriendo.

Se puede acusar a esta visión de edulcorar la realidad y buscar una complacencia fácil, pero recuerdo las palabras de un escritor contando que, para él, el asedio de Madrid fue una fiesta: nada de clases y todo el día en la calle. Quizás fuera así o quizás haya borrado el estruendo de los obuses de su memoria, que también es el repositorio de nuestras propias ficciones.

Pero, ¿y si se diera la circunstancia inversa? ¿Y si fuera el niño el que comprendiera mejor que nadie la guerra, el que la describiera con naturalidad, aquél que con su mirada límpida y libre fuera capaz de revelarla al desnudo? Miguel Delibes fue niño de la guerra y vio lo que los demás no pudieron ver, y lo cuenta en su relato El Refugio.

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[Un relato a la semana] 'Continuidad de los parques' de Julio Cortázar

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Final del juegoPara mi primera colaboración a esta serie de Un relato a la semana que hemos venido publicando en Papel en blanco desde hace unas semanas, he elegido uno de los cuentos más emblemáticos de Julio Cortázar. Novelista consumado con Rayuela, su obra magna pero sobre todo un gran cuentista a quien, además, el cuento apasionaba como género desde el punto de vista teórico hasta el punto de haber creado su propio decálogo.

Continuidad de los parques es un relato magistral desde el punto de vista de la construcción formal y, a mi juicio, sintetiza muchas de las características y de las influencias de la obra del escritor argentino.

Homenaje a la literatura, especialmente a la literatura de suspenso pero también a varias obras literarias. El relato comienza en una construcción lineal describiéndonos una escena propia de la más tradicional novelística inglesa: un hombre lee sentado en un sillón de terciopelo verde. Habia regresado del trabajo a su finca y retomó la lectura de la novela frente al fuego mientras acariciaba la tela mullida del sillón. Sin apenas darnos cuenta, quienes leemos en el sillón frente al fuego somos nosotros y el hilo narrativo se retuerce haciéndonos olvidar al lector original, para transformarnos en amantes atormentados corriendo en el bosque a punto de perpetrar un crimen.

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[Un relato a la semana] 'Flores para Algernon' de Daniel Keyes

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Algernon

Es fasil hacer amigos si uno deja la jente se ria de el. Donde yo boy tendre montones de amigos.
Por fabor, pongan unas flores en la tunva de Algernon en el patio trasero.

Así termina este relato, ‘Flores para Algernon”, uno de los primeros que, siendo una niña, me conquistaron como lectora de ciencia-ficción. La ortografía incorrecta del texto que os copio no es un error mio, sino del protagonista, y guarda relación con la historia.

El impacto emocional y la capacidad de replantearnos la esencia humana sigue intacta. Creo es que uno de los mejores cuentos de ciencia ficción que se ha escrito nunca y es habitual que siga siendo nombrado como tal en las listas de fans. Y es también un relato que los no aficionados al género disfrutarán, sea cual sea su edad y formación.

Cuando Isaac Asimov recibió el Premio Hugo le preguntó a Daniel Keyes cómo había logrado escribir esta historia, pues ninguna de las propias, y hay que decir que el “Buen Doctor” no era especialmente modesto, le parecía mejor que el cuento de Keyes.

Este cuento fue publicado en 1959 por la revista The Magazine of Fantasy & Science Fiction y fue posteriormente convertido en novela corta. La versión ampliada, que es excelente, no supera la simplicidad y la genialidad del relato original.

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[Un relato a la semana] 'La muerta', de Guy de Maupassant

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Maupassant

Guy de Maupassant (1850-1893) fue un autor que murió demasiado pronto, y por ello sólo publicó 5 novelas. Esto nos lleva a que fue más conocido como cuentista que como escritor de novelas, y de hecho es considerado un maestro del género, a la altura de otros grandes como Horacio Quiroga, Anton Chejov o Roald Dahl. Un cuentista ha de contar mucho en muy poco, condensar bases temáticas y dotarlas de un impacto, de una impresión profunda orientada al lector.

La muerta’ (también conocida como ‘¿Fue un sueño?’) es quizás la más representativa de las historias que, con un ambiente sombrío (parecido al Victor Hugo de ‘Los miserables’), construye una realidad en la que la relación entre la vida y la muerte es muy estrecha.

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[Un relato a la semana] 'Unos pasos extraños', de G. K. Chesterton

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El autor, G. K. ChestertonEl relato es un género literario apasionante y lleno de fuerza que, por desgracia, siempre queda ensombrecido en nuestro país por la influencia de la novela. Para animar un poco el gusanillo lector, voy a recomendar cada semana un relato de un autor diferente. Lo lógico sería empezar con algún peso pesado como Cortázar o Chejov, pero ahora estoy releyendo los cuentos del padre Brown y creo que, al fin y al cabo, no es un mal comienzo.

‘Unos pasos extraños’ se incluyó en la primera recopilación de historias de este personaje: El candor del padre Brown (1911). Podemos etiquetar estos relatos dentro del género policiaco y detectivesco, aunque nos quedaríamos muy cortos. De primeras, el padre Brown es un personaje atípico. Este cura menudo y bonachón comparte con Sherlock Holmes y Hercules Poirot una enorme capacidad analítica, la facultad de ver lo que al resto de los mortales nos pasaría desapercibido. Pero al margen de su afilado ingenio, su modus operandi es muy diferente.

Brown tiene su propio sentido de la justicia y contempla al crimen y al criminal desde una óptica espiritual que, eso sí, nunca cae en la superchería religiosa. Los crímenes a los que se enfrenta son enrevesados y enigmáticos, como en la mejor tradición del género, pero, y esto es lo más importante de sus historias, lo primordial no es su resolución.

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