'El nombre del mundo es bosque' de Ursula K. Le Guin
El nombre del mundo es bosque se publicó en 1976, aunque está basada en una novella que Ursula K. Le Guin escribió en 1972 y que mereció el Premio Hugo. Forma parte de lo que se conoce como el Ciclo Hainish o Ekumen. A pesar de que la autora niega la existencia real de una saga (como sí se confirma en las novelas de Terramar), es indudable que todas las historias que se enmarcan en dicho ciclo tienen elementos comunes.
Tres de las principales historias ambientadas en este ciclo son La mano izquierda de la oscuridad (1969), Los desposeídos (1974) y El nombre del mundo es bosque (publicada en tercer lugar pero cuya creación la sitúa en segundo puesto), que hace un año Minotauro publicó en un volumen conjunto, Los mundos de Ursula K. Le Guin.
La ciencia-ficción de Le Guin se caracteriza por su interés en las ciencias sociales; así, aunque las historias estén situadas en mundos imaginarios, todas están empapadas de reflexiones antropológicas y sociológicas, en donde la cultura, la identidad sexual, el feminismo y la ecología son temas fundamentales.
Ésta es una antología de cuentos fundamentalmente ucrónica. Si una utopía es (ou = ningún; topos/topia = lugar, localización) un lugar inventado, una ucronía es una reformulación lógica de los acontecimientos históricos en base a uno o más cambios en la historia; algo así como “qué hubiera pasado si…”. En Páginas perdidas, del originalísimo e iconoclasta Paul di Filippo, sólo hallaremos salvajes ucronías protagonizadas por personajes conocidos por muchos. Y todas ellas están organizadas por décadas: una ambientada en los años 20, dos en los años 30, otras dos en los años 40, una más en los años 50 y finalmente tres más en los años 60. En total, 10 ucronías; la primera, sin embargo, es un pequeño ensayo que trata sobre las causas del declive de la ciencia ficción.
La isla como microcosmos deriva de un elemento mítico anterior: el de la simbiosis entre la isla y su dueño, o según marca el arquetipo, su dueña la maga. Se ha demostrado suficientemente en la Odisea de Homero que, en las islas en las que no se manifiesta la monstruosidad o el poder olímpico, son las mujeres las que cautivan y encierran a Ulises. Las dos magas, Circe y Calipso, y Nausicaa la princesa Feacia que tiene en su mano el retorno del héroe. A través de la magia, la isla y la maga son una.
El mito de la isla como espacio maravilloso aparece con frecuencia en la tradición ya formalizada de las mitologías y conoce una evolución que marcha al paso de las transformaciones en el paradigma literario. Con la llegada del fantástico moderno, la insularidad se convierte en uno de los principales referentes para el desarrollo de ficciones inverosímiles o hiperbólicas en múltiples niveles de la cultura, yendo desde los productos de masas y entretenimiento (las novelas de piratas o las series de ciencia-ficción) a expresiones figurativas de temas tales como el exilio forzado o voluntario, el solipsismo humano, la experimentación de una “sociedad natural” o la emergencia del inconsciente frente a la identidad.