Hace unas semanas os traía mis primeras impresiones sobre ‘Vida de Martín Pijo’, de Miguel Baquero. La novela corta de humor, aunque con algún altibajo, me ha divertido y me ha parecido ingeniosa.
Si disfruté de los primeros capítulos, al finalizar la lectura de Vida de Martín Pijo puedo afirmar que seguir las andanzas del antihéroe en su descenso social no me ha defraudado.
Me he divertido con la historia narrada en primera persona con ese peculiar lenguaje que mezcla lo altisonante con las expresiones más vulgares y con ocurrentes imágenes conceptistas. Si existe algún tropiezo en el estilo, éste es esquivado mediante la captatio benevolentiae del protagonista, que se declara neófito en el arte de escribir.
En Vida de Martín Pijo he encontrado el divertido relato autobiográfico de un chico pijo, idealista e ingenuo hasta la estupidez, que es engullido por una sociedad, la sociedad actual, que no entiende de altos conceptos como los que él quiere desarrollar.
Si Lázaro de Tormes despertaba de su inocencia y sobrevivía, a su manera, en el seno de la adversidad, Martín no acaba de dejar atrás su candidez y cae en las trampas de este mundo. Si Lázaro cambiaba de amo en su “ascenso”, Martín cambia de propósito en cada tratado, empecinado en dotar a este mundo de ciertos valores y hallar en él algo de lógica.

