Aprovechando que ayer hablábamos sobre Quevedo, vamos a recordar la celda en la que murió el escritor, en Villanueva de los Infantes, el 8 de septiembre de 1645.
Hace algo más de un año que estuve en esta villa, y pude ver la cama en que dicen que murió Quevedo, muy pequeña, por cierto. La estancia se encuentra en la Hospedería Real El Buscón de Quevedo, un hotel ubicado en el Convento de los Dominicos, que data del siglo XVI. El acceso a la estancia donde pasó sus últimos días el escritor es gratuito.
Por cierto, que en la celda cuelga un cuadro con el siguiente soneto, escrito por Quevedo cuando ya presentía su cercano fin, y en el cual el genio se intenta convencer de que la muerte no le debe aterrorizar:
Ya formidable y espantoso suena
dentro del corazón el postrer día;
y la última hora, negra y fría,
se acerca, de temor y sombras llena.

Ya relatábamos acá el momento en el que se determinó que los restos que permanecían en la parroquia de San Andrés Apóstol de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real) eran realmente de Quevedo.
Investigadores de la Escuela de Medicina Legal de la Universidad Complutense de Madrid han anunciado hoy que los restos que reposan en la parroquia de San Andrés Apóstol de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real) y que han sido tradicionalmente atribuidos a Quevedo pertenecen en realidad a… Quevedo. Lo cual no es poca cosa, conociendo la cantidad de bulos que rodean a las sepulturas de grandes personajes (siendo el último, y uno de los más sonados, el de 