Aunque Truman Capote es recordado principalmente por su novela A sangre fría, publicó un buen puñado de relatos indispensables en cualquier antología de narraciones breves de la Norteamérica de mediados del siglo XX. Estos textos recogen a la perfección la esencia de su estilo literario: una prosa ágil y directa, un ojo atento capaz de extraerle todo el jugo a la realidad cotidiana y una asombrosa capacidad para retratar la psicología de sus personajes.
Lo cierto es que podría haber elegido muchos otros cuentos en lugar de este Vueltas nocturnas (que tiene como título alternativo Experiencias sexuales de dos gemelos siameses). En primer lugar porque este texto no es un relato al uso, ya que está construido en forma de diálogo, sin descripciones ni acotaciones, concebido como una entrevista que el propio autor se hace a sí mismo. En segundo lugar, por la innegable calidad de otros de sus escritos breves: el hermoso retrato del rostro menos conocido de Marilyn Monroe en ‘Una adorable criatura’, los exquisitos ‘Un árbol de noche’ y ‘En los umbrales del paraíso’, entre muchos otros.
Sin embargo, me decidí por Vueltas nocturnas por lo esclarecedor que resulta respecto a su propia figura, la del Capote excéntrico y depresivo que llevaba una intensa vida social y que terminaría siendo víctima de su propio carácter destructivo. Capote aprovecha la excusa de una entrevista ficticia para un magazine para mostrarse ante sus lectores como un individuo frágil, inquieto y sensible que contrasta con el ego y la seguridad en sí mismo que lucía su personaje público.

