‘Shakespeare’ de Bill Bryson
Es el propio autor el que nos desvela la ingente cantidad de textos relativos a Shakespeare que se escriben alrededor del mundo. Por ejemplo, la Biblioteca del Congreso de Washington D.C. contiene unas 7.000 obras sobre Shakespeare (lo que equivale a veinte años de lectura a un ritmo de una al día). El Shakespeare Quarterly, el más exhaustivo de los periódicos bibliográficos, registra al año cerca de cuatro mil nuevas obras (libros, monografías y otros estudios) consideradas serias.
Así pues, ¿por qué uno más? La razón está en las pocas páginas que tiene este Shakespeare, de Bill Bryson: sólo 224 páginas. Y es que de Shakespeare sabemos tan pocas cosas que bastan esas páginas para explicarlo todo. El resto de lo que creemos saber, sólo son elucubraciones. Y Bryson ha querido prescindir de toda elucubración y quedarse exclusivamente con la esencia.
Ya no es ningún secreto que siento predilección por Bill Bryson y su sentido del humor mezclado con una erudición que se transmite a las mentes más legas con un brío divulgativo que ya quisieran para sí muchos docentes. Me gustaría tener como amigo a Bill Bryson. Qué diablos: me gustaría ser Bill Bryson.

Cuando leo noticias como esta me sorprendo, y tengo que recurrir a un calendario para cerciorarme de que estemos en el año 2007, en el siglo XXI, en “el futuro”. Y que a estas alturas todavía andemos con estas cosas… me parece lamentable.