Favoritos de coraele en Papelenblanco http://www.papelenblanco.com/usuario/ seleccionado por coraele http://www.papelenblanco.com <![CDATA[Yo, yo y yo]]> http://www.papelenblanco.com/metacritica/yo-yo-y-yo http://www.papelenblanco.com/metacritica/yo-yo-y-yo Tue, 08 Mar 2011 23:52:42 +0000 seleccionado por coraele Quienes me conocen saben que soy un poco egocéntrico. Por eso me hice escritor. ¿Qué hay más egocéntrico que escribir para que otros te lean? ¿Qué hay más egocéntrico que creer que tú, tú y tú tienes algo que decir? ¿Qué hay más egocéntricos que estar convencido de que yo, yo y yo podría llenar un hueco vacío en la literatura?

Con todo, los ribetes egomaníacos de la literatura no me preocupan demasiado. Ni tampoco considero que desvirtúen la propia literatura. Al contrario: la engrandecen. Podéis leer un artículo mío, mío y mío donde incido más en esta cuestión titulado ¿Los escritores sólo escriben a cambio de sexo? (I) y (II).

Pero ahora voy a hablar un poco más de mí, de mí y de mí. La razón de este artículo viene un poco a rebufo del comentario de alguno de vosotros (no recuerdo quién, porque tengo la mente demasiado ocupada en mí mismo: onanista literario que es uno). El comentarista anónimo refería lo vanidoso que resultaba al comentar en un artículo que, de joven, me leía el diccionario por afición.

Le respondí que por supuesto, que era un vanidoso, y que toda la literatura, a mi entender, tiene un punto de vanidad. Parto de la base de que todo escritor desea que aparezca su nombre al principio o al final de su texto (sin embargo, el pintor de nuestra casa no firmó su obra: se limitó a hacer su trabajo… y encima sin derechos de autor). Y si hay escritores que prefieren publicar anónimamente, son una minoría (como también hay asesinos en serie y no por ello colegimos que la naturaleza intrínseca del ser humano es asesinar). Incluso sospecho que algunos escritores anónimos son anónimos por impostura, otra forma de vanidad.

No obstante, si todo lo anterior no fuera tal y como lo he referido, yo, yo y yo continuaría incorporando anécdotas personales en mis artículos y libros (algunas que me dejen bien con otras que me dejen un poco mal, para equilibrar la balanza). Y lo haría porque sé de buena tinta que el lector lo agradece. Al lector, no nos engañemos, le gusta penetrar un poco en la vida privada de esa criatura que no conoce de nada pero que, a fuerza de darle a la tecla, parece estar más cerca de su cabeza o su corazón de lo que nunca estarán las personas que con las que se cruza a diario en la oficina (por ejemplo).

Las anécdotas personales, que en el texto florezca un poco el yo, yo y yo del autor, ayudan a amenizar cualquier tema. Bien lo saben los periodistas de raza. En enero de 1994, por ejemplo, The Nation publicó un artículo que clasificaba a 22 opinadores y comentaristas políticos del New York Times y el Washington Post según la cantidad de veces que emplearan las palabras yo, me, mí, conmigo. Richard Cohen hacía 13,4 alusiones de media por artículo. Meg Greenfield, 8,4. Ellen Goodman, Anna Quindlen, David Broder y William Safire, respectivamente, 4,1, 3,7, 1,7 y 1,6. (Creo que con este artículo les gano a todos).

Y puestos a rizar el rizo (y como a mí, a mí y a mí me encanta hacerlo), estoy convencido de que no es necesario decir yo, yo y yo o hablar de uno mismo con vanidad para que un texto rezume vanidad. Hay muchas otras formas de parecer vanidoso, incluso tan sutiles que sólo ojos entrenados en estas lides son capaces de detectarlas. Por ejemplo: ser abstruso cuando el tema objeto de glosa no lo precisa. Por ejemplo: usar palabras que ni Góngora. Por ejemplo: crearse una cuenta en Papel en Blanco y soltarle al fulano que acaba de escribir un artículo que es un vanidoso por referir una anécdota personal tan vanidosa como ésa.

Así que mi consejo (admitáis o no que el agua moja o que el escritor escribe por vanidad) es que dejéis aflorar vuestra vanidad, que no la aparquéis en la aduana para granjearos el aplauso popular. Os lo digo yo, yo y yo, que aprovecho estos artículos para, en parte, desahogarme o ajustar cuentas personales; y encima trinco viruta por ello.

]]>
<![CDATA[Nueva colección de Ediciones Siruela, "Tiempo de Clásicos"]]> http://www.papelenblanco.com/novela/nueva-coleccion-de-ediciones-siruela-tiempo-de-clasicos http://www.papelenblanco.com/novela/nueva-coleccion-de-ediciones-siruela-tiempo-de-clasicos Mon, 10 May 2010 07:31:40 +0000 seleccionado por coraele clasicossiruela

Estamos de enhorabuena porque Ediciones Siruela inicia una nueva colección, Tiempo de Clásicos, dedicada a grandes obras y autores de todos los tiempos. Las obras están presentadas en un formato muy actual y prologadas por grandes autores contemporáneos a los que estos libros han marcado de algún u otro modo.

Los dos títulos que inauguran la colección son grandes obras del siglo XIX: ‘Eugenia Grandet’, de Honoré de Balzac, prologado por Mario Vargas Llosa y ‘Cumbres borrascosas’, de Emily Brontë, cuyo prólogo ha sido escrito por Alejandro Gándara.

La primera es una novela publicada en 1833 y considerada por algunos como la obra maestra de Honoré de Balzac. Forma parte de su ambicioso proyecto de la ‘Comedia humana’, que pretende agrupar el conjunto de su obra, para ofrecer un estudio de la sociedad francesa en una época determinada, entre la caída del Imperio y la Monarquía de Julio (1815-1830).

De este magno proyecto, 50 de las 137 novelas que debían componerlo quedaron incompletas. ‘Eugenia Grandet’ está protagonizada por la heroína que da nombre al título y que se debate entre las convenciones sociales y su fuerte personalidad.

Respecto a ‘Cumbres borrascosas’, poco se puede decir que no conozcan nuestros lectores acerca de este clásico de la literatura inglesa que vio la luz por primera vez en 1847 y que cuenta la historia de amor entre Catherine Earnshaw y su amigo Heathcliff.

Como vemos, dos títulos importantes a los que seguirán nuevos indispensables el próximo otoño: ‘Doña Bárbara’, de Rómulo Gallegos, prologado por Carmen Boullosa; y ‘Las palmeras salvajes’, de William Faulkner, con prólogo de Menchu Gutiérrez. Y más adelante, ‘Cuentos’, de Fiódor M. Dostoievski, con prólogo de Juan Villoro; y ‘Las aventuras de Tom Sawyer’, de Mark Twain, prologado de José María Merino.

Espero que esta nueva colección de Ediciones Siruela, Tiempo de Clásicos, nos traiga buenos momentos lectores, en las cuidadas ediciones a las que nos tiene acostumbrados y recuperando los indispensables de la Literatura Universal.

Sitio Oficial | Siruela
En Papel en Blanco | Clásicos

]]>
<![CDATA[Diccionario Literario: égloga]]> http://www.papelenblanco.com/diccionario-literario/diccionario-literario-egloga http://www.papelenblanco.com/diccionario-literario/diccionario-literario-egloga Fri, 16 Apr 2010 17:01:52 +0000 seleccionado por coraele ColoquiPastoril

La égloga es uno de los principales subgéneros poéticos, de tema amoroso y protagonizado por pastores. Etimológicamante, égloga proviene del latín eclŏga, y éste del griego ἐκλογή, que significa ‘extracto, selección, pieza escogida’.

La mayoría de las églogas clásicas se desarrollan según alguna de estas dos estructuras:

  • El poema que constituye una estructura monódica, un monólogo pastoril o canto a una sola voz.
  • La égloga con estructura dual en la que se dialoga a veces como una pequeña pieza teatral en un acto, cuando intervienen varias voces poéticas. Los pastores cantan sus lamentos, ya sea en forma de duelo como cantos simétricos o separados.

De modo que una o varias voces desarrollan el tema amoroso contándolo en un ambiente rural donde la naturaleza es paradisíaca, idealizada (el locus amoenus) y tiene un gran protagonismo la música. El género posee motivos campestres y los tópicos de la poesía bucólica.

Si aparecen varios pastores cantando sus amores, el género adquiere tintes teatrales. De hecho, algunas églogas fueron representadas en época romana (como las ‘Bucólicas’ de Virgilio) y en el Renacimiento (como las églogas de Juan del Enzina). Fernando de Herrera señala en sus Anotaciones a la ‘Égloga II’ de Garcilaso:

Esta égloga es poema dramático, que también se dice activo, en que no habla el poeta, sino las personas introducidas (...). Tiene mucha parte de principios medianos, de comedia, de tragedia, fábula, coro y elegía; también hay de todos los estilos…

Desde los orígenes helénicos del género estuvo impregnado de elementos que hoy se consideran parte del discurso dramático, por lo que hay estudiosos contemporáneos que reivindican el carácter teatral de algunas églogas.

Orígenes y evolución de la égloga

La égloga, como casi toda la cultura occidental, fue creada y perfeccionada en la Grecia Antigua a partir del siglo IV a. C. Las primeras églogas fueron los ‘Idilios’ (en griego, “poemitas” o “pequeños cantos”) de Teócrito. Bajo su influencia los escribieron después autores como Mosco, Bión de Esmirna y otros autores.

Siguiendo el curso habitual de las formas literarias, este modo de escritura pasó a Roma. El escritor latino Virgilio (siglo I a. C.), también fascinado por Teócrito, escribió sus ‘Bucólicas’, también conocidas como ‘Églogas’, en las que añadió elementos autobiográficos, haciendo de cada pastor un personaje imaginario que encubría a un personaje real.

Las Bucólicas virgiianas suponen la consolidación del género, y la innovación de contar historias más o menos reales pasó a la bucólica posterior. Otros autores latinos escribieron también églogas, como Nemesiano, Calpurnio Sículo o Ausonio.

A través de Giovanni Boccaccio y la ‘Arcadia’ de Jacopo Sannazaro en el Renacimiento el género se volvió a recuperar mezclándose las composiciones en verso en un marco narrativo en prosa, y se difundió por todo el mundo occidental, bien en verso, bien como églogas intercaladas en una novela pastoril.

Y es que el espíritu europeo humanista y el Renacimiento supusieron la revitalización de este género clásico que pasó por la época medieval discretamente. Durante esa época de rescate y difusión de autores y obras clásicos, la égloga revive.

La égloga en la literatura castellana

En la literatura castellana, escribieron églogas Juan del Enzina, Lucas Fernández, Garcilaso de la Vega, Juan Boscán, Hernando de Acuña, Francisco de la Torre, Lope de Vega, Pedro Soto de Rojas, Bernardo de Balbuena, Juan Meléndez Valdés…

Pero fue Garcilaso de la Vega el que con su églogas nos dejó las mejores muestras del género en versos inolvidables.

Por ello, para finalizar, dejamos estos versos de lamento en boca de Salicio, de la ‘Égloga I’ de Garcilaso considerada frecuentemente, por su belleza y musicalidad, como una de las líricas más perfectas de la poesía castellana de todos los tiempos:

Salicio:

¡Oh más dura que mármol a mis quejas,
y al encendido fuego en que me quemo
más helada que nieve, Galatea!,
estoy muriendo, y aún la vida temo;
témola con razón, pues tú me dejas,
que no hay, sin ti, el vivir para qué sea.
Vergüenza he que me vea
ninguno en tal estado,
de ti desamparado,
y de mí mismo yo me corro agora.
¿De un alma te desdeñas ser señora,
donde siempre moraste, no pudiendo
de ella salir un hora?
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

El sol tiende los rayos de su lumbre
por montes y por valles, despertando
las aves y animales y la gente:
cuál por el aire claro va volando,
cuál por el verde valle o alta cumbre
paciendo va segura y libremente,
cuál con el sol presente
va de nuevo al oficio,
y al usado ejercicio
do su natura o menester le inclina,
siempre está en llanto esta ánima mezquina,
cuando la sombra el mondo va cubriendo,
o la luz se avecina.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

Más información | Églogas de Garcilaso, Azul y Rojo
En Papel en Blanco | Diccionario Literario

]]>
<![CDATA['Nadie acabará con los libros', un diálogo entre Umberto Eco y Jean-Claude Carriere ]]> http://www.papelenblanco.com/ensayo/nadie-acabara-con-los-libros-un-dialogo-entre-umberto-eco-y-jean-claude-carriere http://www.papelenblanco.com/ensayo/nadie-acabara-con-los-libros-un-dialogo-entre-umberto-eco-y-jean-claude-carriere Fri, 09 Apr 2010 09:11:21 +0000 seleccionado por coraele Libros en la calle
En este blog solemos hablar habitualmente de los libros electrónicos. Como todo en esta vida, hay opiniones para todos los gustos, más o menos pasionales. Ahora Lumen nos da la oportunidad de asistir a un diálogo entre dos maestros, Umberto Eco y Jean-Claude Carriere, sobre el mismo tema. Así, guiados por las preguntas de Jean-Philippe Tonnac, Eco y Carriere nos hablan del pasado, presente y futuro del libro. Salió a la venta el pasado 26 de Marzo y su precio es de 21’90 euros.

Para ir abriendo boca, os dejo una de las opiniones de Eco:

El libro es como la cuchara, el martillo, la rueda, las tijeras. Una vez se han inventado, no se puede hacer nada mejor. No se puede hacer una cuchara que sea mejor que la cuchara. El libro ha superado la prueba del tiempo. Quizá evolucionen sus componentes, quizá sus páginas dejen de ser de papel, pero seguirá siendo lo que es.

Umberto Eco

Este libro es una de esas joyitas que guardan los bibliófilos, los que gustan de leer libros, y libros acerca de libros. Los autores hablarán sobre los libros tradicionales versus libros digitales, pero también de su propia relación con la escritura, la bibliofilia y la cultura en general. Opiniones totalmente subjetivas en una charla irónica y amena.

Umberto Eco está considerado como una de las mayores mentes pensantes de la cultura europea. No sólo como novelista ha cosechado éxito, también sus ensayos son esperados fielmente por sus seguidores. Jean-Claude Carriere es un conocidísimo guionista francés, gran colaborador de Luis Buñuel.

Suelen gustarme los libros que escriben sobre los libros y suele gustarme Umberto Eco, por lo que creo que este libro tiene bastantes posibilidades de gustarme. En cuanto a los libros digitales, no termino de verlo claro. Soy bastante fetichista con las ediciones en papel y libros ilustrados, por lo que en un soporte electrónico perderían toda su gracia. Aunque, por supuesto, también veo la parte positiva del libro electrónico: ahorro de espacio (yo tengo libros acumulados en los sitios más insospechados), inmediatez en la publicación, etc. Aún así, creo que disfrutar de un buen libro es más que leerlo. Para mí también tiene importancia la presentación, e incluso el olor. ¿Y para vosotros?

Más información | Ficha en Lumen
En Papel en Blanco | ‘El vértigo de las listas’, la última obsesión de Umberto Eco

]]>
<![CDATA[Diccionario Literario: catarsis]]> http://www.papelenblanco.com/diccionario-literario/diccionario-literario-catarsis http://www.papelenblanco.com/diccionario-literario/diccionario-literario-catarsis Mon, 05 Apr 2010 12:58:50 +0000 seleccionado por coraele 800px-mask.jpg
Catarsis es un término griego (katharsis: purgación, purificación), utilizado originariamente en medicina y en la escuela pitagórica. Para Hipócrates catarsis es la expulsión de los malos “humores” corporales, mientras que para los pitagóricos la música tenía un valor catártico: mediante ella, el alma se libera de sus tensiones y deriva hacia un estado de armonía y equilibrio.

De esta doble fuente arrancaría la noción aristotélica de catarsis (que el filósofo presenta en su imprescindible Poetica), aplicada a la interpretación de la tragedia, en cuya representación se produciría una agitación del espíritu y una descarga afectiva en el ánimo del espectador, al identificarse éste con el héroe que, por su situación dramática, trasvasaría un doble sentimiento: de piedad y de terror.

En el ejemplo de una tragedia-arquetipo como el Edipo Rey, de Sófocles, la contemplación de la situación desgraciada del héroe engendra en el espectador un sentimiento de conmiseración y piedad, al tiempo que el horror sentido por el propio Edipo ante lo detestable de sus actos (que él mismo asume como inevitables por la fuerza del destino) se convertiría en causa de terror para los asistentes ante lo ineludible de dicho destino. De esta forma el espectador quedaría purificado de sus pasiones, al experimentar en sí esos sentimientos de piedad y terror.

Así pues en dicha obra Edipo llega a la anagnórisis (cfr. la entrada ‘anagnórisis’ en este mismo diccionario) cuando se da cuenta de que ha matado a su padre y se ha casado con su madre. Tales descubrimientos y su reacción ante ellos nos llevan a los espectadores a la catarsis: por un lado sentimos horror ante su situación y por otro nos apiadamos de él.

d_alcudia_teatro_romano_pollentia_mallorca_t0701141a.jpg

Evolución histórica del término

La interpretación de este concepto aristotélico de catarsis ha variado históricamente. En el Renacimiento surge una doble explicación: estoica (la catarsis debe ayudar al espectador a educar y dominar sus sentimientos y emotividad) y ético-cristiana (la contemplación de las desgracias del héroe debe mover al hombre al arrepentimiento de sus vicios y a la purificación de sus pasiones).

En el drama burgués del siglo XVIII, Diderot y Lessing (frente a Rousseau, que la consideró una emoción pasajera, vana y estéril) creen que la catarsis no ha de eliminar las pasiones del espectador, sino “transformarlas en virtudes y en participación emocional ante lo patético y lo sublime”.

En el teatro romántico y posromántico se cultiva una nueva forma de catarsis que surge de la provocación de las emociones del público ante la presencia en escena de lo grotesco, lo monstruoso y lo sublime (Víctor Hugo) y ante diversas formas de crueldad (Artaud). La mayor oposición a ella se produjo con Brecht, quien la asimiló a la enajenación ideológica del espectador y a la exaltación de los valores ahistóricos de los personajes.

Como otros muchos elementos, el cine ha absorbido de la literatura el uso de la catarsis, aunque no siempre al estilo clásico. Una de las mayores catarsis que ha dado el cine en este siglo ocurre en el final de The Mist (‘La Niebla’), dirigida por Frank Darabont y basada en la novela de Stephen King. El final del personaje David Drayton, interpretado por Thomas Jane, es sencillamente el súmmum de la catarsis, tanto por horror como por piedad.

En Papel en Blanco | Diccionario Literario: anagnórisis
Más Información | ‘Poética’ de Aristóteles en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
Fotos | Massimo Finizio, de un mosaico decorativo de Pompeya | Teatro romano de Pol·lèntia, Alcúdia, Mallorca

]]>
<![CDATA[Entrevista de Miguel Delibes con su biógrafo: "La televisión ha sustituido a los abuelos"]]> http://www.papelenblanco.com/escritores/entrevista-de-miguel-delibes-con-su-biografo-la-television-ha-sustituido-a-los-abuelos http://www.papelenblanco.com/escritores/entrevista-de-miguel-delibes-con-su-biografo-la-television-ha-sustituido-a-los-abuelos Mon, 15 Mar 2010 18:04:38 +0000 seleccionado por coraele

Durante estos días he buscado la manera de aportar algo a los merecidos fastos con los que se ha despedido a Miguel Delibes. Lo primero es que todos los que le hemos leído volvamos a repasar algunas de sus obras (o acercarnos a una nueva) y animemos a que nuestros amigos y familiares hagan lo mismo.

Tras leer un buen número de artículos de periodistas, escritores, amigos y admiradores, humildemente considero que no aportaría nada que no se haya dicho ya. Así que creo que lo mejor que puedo hacer es compartir con vosotros dos reportajes que no tienen pérdida. El primero es el vídeo que encabeza el post: una de las últimas entrevistas en profundidad de Delibes, concedida a su biógrafo y amigo Ramón García Domínguez; fue hace 4 años, en 2006, después de que el literato fuera galardonado con el Premio a los Valores Humanos del Grupo Vocento.

En él podréis disfrutar de un Delibes amable y elocuente, tratando temas tan dispares como el cambio climático, la Castilla de ayer y de hoy o la evolución del lenguaje. Nos cuenta cómo “la televisión ha sustituido a los abuelos”, habla de la muerte como “una compañera inevitable del hombre desde que nace hasta que muere” y afirma que, entre las cosas que ha perdido con la edad y la salud, más que la pluma, lamenta “no poder utilizar la escopeta contra las perdices rojas”.

El segundo (del que os dejo abajo el enlace) se trata de la reposición del programa que dedicó el espacio Documentos RNE en 2001 a la obra y figura de Delibes. Elaborado por Elvira Marteles, ‘Miguel Delibes: un hombre, un paisaje, una pasión’ incluye una entrevista con el escritor en la que habla de su última novela, El Hereje. En el programa, su trayectoria narrativa es analizada por los también escritores César Alonso de los Ríos y Ramón García Domínguez, biógrafo del autor vallisoletano.

La parte humana la aportan dos de los hijos de Delibes, Germán y Elisa, y puede escucharse también a la actriz Lola Herrera, protagonista en los escenarios de Cinco horas con Mario. El programa incluye además fragmentos de novelas del autor vallisoletano, algunos leídos por él mismo, y de la adaptación cinematográfica que hizo Mario Camus sobre Los santos inocentes.

Audio | RNE
Vídeo | YouTube

]]>
<![CDATA[Diccionario Literario: edición]]> http://www.papelenblanco.com/diccionario-literario/diccionario-literario-edicion http://www.papelenblanco.com/diccionario-literario/diccionario-literario-edicion Sat, 13 Mar 2010 12:16:02 +0000 seleccionado por coraele celes3.jpg
Edición (del latín editio) es un término utilizado en una doble acepción en el mundo literario: como actividad de reproducción de una obra, a través del manuscrito o de la imprenta, para su difusión, o bien como un conjunto de ejemplares que integran una misma impresión tipográfica.

Antes de la invención de la imprenta, la reproducción de textos se realizaba a través de un trabajo organizado de copistas; en la Edad Media había centros especializados en los monasterios y, a partir del siglo XIII, en la Universidades. A este tipo artesanal de edición manuscrita sucede, con la invención de la imprenta, un medio de reproducción, no sólo de mucha mayor capacidad difusora, sino también de mayores garantías de transmisión fiel del texto original, al poder controlar errores de transcripción, omisiones, posibles interpolaciones, etc.

En los estudios de bibliografía y crítica textual se enumeran los siguientes tipos de edición:

  • princeps: la primera edición de una obra de cierta antigüedad inmediatamente posterior a los manuscritos del autor y a la copia para los impresores.

  • original: en la crítica textual francesa se considera, como tal, la primera edición en volumen hecha con el permiso o la aprobación del autor, para distinguirla de la edición furtiva o clandestina.
  • definitiva: la que presenta el texto revisado por última vez por su autor.
  • de variantes: la que incluye la totalidad, o la parte más significativa de variantes que presenta un texto en sus diversos manuscritos o ediciones.
  • anotada: la que ofrece una serie de notas referentes al léxico, giros, datos históricos, instituciones, rasgos estilísticos, etc., que ayudan a la correcta comprensión del texto.
  • crítica: en la que, a las notas de la anterior, precede una revisión cuidada del texto, e incluye posibles variantes.
  • facsímil: reproducción íntegra y exacta de una edición anterior, a ser posible con sus características tipográficas.
  • paleográfica: reproducción de un manuscrito, generalmente, con las características gráficas del texto originario.
  • diplomática: reproducción de un manuscrito, respetando no sólo las grafías, sino también la disposición espacial del texto, los signos diacríticos…
  • fonética: edición modernizada de un texto antiguo en la que no obstante se conservan los rasgos lingüísticos del texto original que en la época de su redacción tenían valor fonético.
  • modernizada: edición de un texto antiguo, medieval sobre todo, en la que se actualizan aspectos lingüísticos del texto original, incluso prescindiendo de los valores fonéticos arcaicos, aunque respetando el léxico y la estructura sintáctica del texto primitivo.
  • moderna: la que se prepara pensando en un público no profesional; en este sentido, para hacer accesible la lectura de un texto antiguo, se trata de reconstruir el texto original con un lenguaje moderno en todos los aspectos: gramático, fonético, morfosintáctico, semántico, tipográfico, etc.

En Papel en Blanco | Diccionario Literario

]]>
<![CDATA[Algunas curiosas singularidades de la lengua y la literatura]]> http://www.papelenblanco.com/metacritica/algunas-curiosas-singularidades-de-la-lengua-y-la-literatura http://www.papelenblanco.com/metacritica/algunas-curiosas-singularidades-de-la-lengua-y-la-literatura Sat, 13 Mar 2010 03:03:09 +0000 seleccionado por coraele La lengua está viva, es multiforme y multicapa. A pesar de que algunos pretendan encorsetarla, la lengua evoluciona y se adapta a la realidad; incluso condicionando la propia realidad.

Lo mismo sucede, por tanto, con la literartura. No hay diques para ella. Caudalosa y ingobernable, como debe ser, es capaz de adoptar la forma que más nos apetezca.

Hay autores que no solo han jugado con las palabras sino también con las letras, sobre todo en poseía. Como aquel extraño poema en latín del alemán Christianus Pierus titulado Christus crucifixus, cuyos mil versos estaban compuestos por palabras que empiezan por C (Currite, castalides. Christo comitante camanae...)

Abracadabra es una palabra hebrea que incluye tres palabras: padre, hijo y espíritu santo.

Escribir del prisionero consiste en escribir utilizando palabras sin letras con salientes superiores o inferiores (evitando letras tales como q, t o f) para utilizar el mínimo papel posible. También hay quien escribe utilizando sólo una vocal, o con palabras que empiezan siempre por la misma consonante (“Sábado. Siniestros sonidos surcaban sombríamente Salamanca. Sintiéndose solitario, Sergio, sentado sobre su suntuoso sofá, suspiró, sopló, salpicó saliva….”), o suprimiendo una letra determinada, o alternando rigurosamente vocales y consonantes, o haciendo que una determinada letra esté en todas las palabras del texto.

Está la escritura pivote, dónde cada palabra empieza con la última letra de la anterior (“El león no obedece. Es sutil, lánguido, obsesivo…”). Está la escritura creciente, dónde cada palabra tiene una letra más que la anterior (“Y si tío fuma nunca tendrá dolores, espasmos terribles…”)

¿Conocéis idiomas como el Kaluli o el Kobon? Estos lenguajes son muy raros, están en peligro de extinción, y tienen la particularidad de que son capaces de transmitir paquetes de información. Uno de estos paquetes es el de contar, numerar con el cuerpo.

En Papúa Nueva Guinea, que es donde los lingüistas han hecho el agosto con estos lenguajes, las palabras que denominan los números son los nombres de las partes del cuerpo. Este rollo macabeo podría ir soltándolo un hombre mientras acaricia la piel desnuda de una mujer que se halla tendida en una cama King Size con dosel. Iría palpando levemente, etéreamente, con una pluma de avestruz o de ángel, ya puestos, su meñique, que es la parte del cuerpo que es Kobon designa el número uno.

“Y ahora voy a contarte toda entera, amor”, le susurraría el amante al oído de la amada. Qué bonito. Le rozaría el anular, el dos; luego el corazón, el tres; el índice, el cuatro; el pulgar, el cinco; la muñeca, el seis; el antebrazo, el siete; el interior del codo, el ocho; el bíceps, el nueve; el hombro, el diez. Y, para contar más, se debe emplear la clavícula y el hueco que hay sobre el manubrio del esternón, la incisura yugular.

El campo de las paradojas semánticas lógicas también es amplísimo. Dicen en el libro Platón y un ornitorrinco entran en un bar que existen dos tipos de palabras: las que se refieren a sí mismas o autólogas, y las que no o heterólogas.

Algunos ejemplos de autólogas son “Corto” que es corta en sí misma, “Polisílabo” que también lo es en sí misma, etc. “Monosilábico” es una palabra que tiene mucho más que una sola silaba, así que es heteróloga. La pregunta que plantean es: ¿la palabra “Heterólogo” es autóloga o heteróloga? Si fuera autóloga, entonces es heteróloga…y si fuera heteróloga, es autóloga.

Los errores en la literatura, en la lengua, en la traducción también son necesarios. Cambian y enriquecen la imaginación. Provocan realidades espontáneas que difícilmente se habrían materializado siguiendo a rajatabla normas y valores. En el cuento de La Cenicienta de Perrault, el famoso zapato hubiera tenido que ser de “vaire” (un tipo de piel) y no de “verre” (cristal). Pero ¿a que queda mejor siendo de cristal?

Asi es la lengua y la literatura. Tiene mil formas. Tiene mil aplicaciones. Y así deberá ser siempre, por mucho que los dictadores de la lengua y la estética se empeñen en cortarnos las alas.

Vía | Vivir es una casualidad

]]>
<![CDATA[Algunos libros que han cambiado el mundo (y III)]]> http://www.papelenblanco.com/metacritica/algunos-libros-que-han-cambiado-el-mundo-y-iii http://www.papelenblanco.com/metacritica/algunos-libros-que-han-cambiado-el-mundo-y-iii Mon, 08 Mar 2010 23:17:29 +0000 seleccionado por coraele -Los derechos del hombre de Thomas Paine (1737-1809): defensa a ultranza de los derechos humanos, exige la supresión de la monarquía y de la aristocracia, la construcción de un sistema educativo estatal y una redistribución de la riqueza mediante la introducción de impuestos progresivos.

-Vindicación de los derechos de la mujer de Mary Wollstonecraft (1759-1797): madre de Mary Shelley (la autora de Frankenstein), la autora reivindicaba una educación común para los dos sexos como condición de la igualdad en la pareja. Sin duda, fue el primer paso para la fundación de los movimientos feministas.

-Las aventuras del joven Waverley de Walter Scott (1771-1832): primera de una larga serie de novelas que se convirtieron en el modelo de la novela histórica. En ellas, el protagonista se iba encontrando con personajes históricos en un escenario histórico.

-Curso de filosofía positiva de Auguste Comte (1798-1867): el espíritu humano recorre tres fases: la fase teológico, que ve la presencia de la divinidad tras todo cuanto existe; la fase metafísica, que reduce la realidad a las ideas; la fase de la ciencia positiva, que ya no pregunta por los fines y los orígenes de la realidad, sino por sus causas, sus leyes y sus relaciones.

-La cabaña del tío Tom de Harriet Beecher-Stowe (1811-1896): novela cuyo protagonista es un viejo esclavo afroamericano leal a su amo blanco y a su hija Eva, pero que finalmente es golpeado hasta la muerte por un capataz blanco. La novela fue escrita como respuesta a la ley que ordenaba la persecución de los esclavos huidos.

-El origen de las especies de Charles Darwin (1809-1882): teoría que explica la evolución de las especies animales, incluida la humana, a partir de la supervivencia de las mejor adaptadas al medio natural. El libro hizo tambalear como ningún otro la concepción del mundo vigente hasta entonces y dañó profundamente el orgullo del ser humano, influyendo en casi todos los ámbitos del pensamiento.

-El Capital de Karl Marx (1818-1883): crítica de la teoría económica burguesa, describe el proceso de formación del capital y lo explica a partir de las relaciones entre la clase dominante y la clase dominada.

-El hombre criminal de Cesare Lombroso (1836-1909): asociaba la criminalidad a factores físicos del cuerpo humano, como el tipo de cara de un delincuente. Influyó también en la concepción de la responsabilidad, la condena y el tratamiento de los delincuentes.

-Así habló Zaratrustra de Friedrich Nietzsche (1844-1900): relato filosófico y poema en prosa en el que el filósofo persa Zaratrustra predica la doctrina del Superhombre, que pone se pone en el lugar de Dios. La influencia del libro en los nazis es una cuestión muy discutida.

-La interpretación de los sueños de Sigmund Freud (1856-1939): presenta los elementos fundamentales de la teoría y la práctica del psicoanálisis, el carácter erótico de los sueños, el complejo de Edipo, la teoría del cumplimiento del deseo, el simbolismo de los sueños, etcétera.

-Sobre la teoría de la relatividad de Albert Einstein (1879-1955): demuestra que toda observación depende de la posición y velocidad del observador y que, por tanto, no existen un espacio y un tiempo objetivos.

Vía | Cultura de Dietrich Schwanitz

]]>
<![CDATA[Algunos libros que han cambiado el mundo (II)]]> http://www.papelenblanco.com/metacritica/algunos-libros-que-han-cambiado-el-mundo-ii http://www.papelenblanco.com/metacritica/algunos-libros-que-han-cambiado-el-mundo-ii Mon, 08 Mar 2010 04:41:47 +0000 seleccionado por coraele -Sumario de la institución de la religión cristiana de Juan Calvino (1509-1564): el libro más importante de la Reforma. En él se fundamenta la concepción agustiniana del poder absoluto de Dios y el derecho del hombre a resistirse a los poderes terrenos, que son solamente instrumentos de Dios, cuando atentan contra la voluntad divina.

-Sobre las revoluciones de las orbes celestes de Nicolás Copérnico (1473-1543): explica los movimientos celestes observables afirmando que la Tierra gira alrededor del Sol, y éste alrededor de sí mismo. Por esa razón, en 1616 fue incluido en el índice de libros prohibidos por la Iglesia.

-Index Librorum Prohibitorum (1559): lista de los libros prohibidos que, a juicio del Papa, ponían en peligro la fe o la moral. Ya os imagináis: libros inmorales, obscenos, de ideología inconveniente, Biblias protestantes, libros heréticos, etcétera. El último índice fue publicado entre 1948 y 1962 y contenía 6.000 títulos. Conservó su validez hasta 1966.

-Ensayos de Michel de Montaigne (1533-1592): se crea aquí el ensayo personal, en el que sólo se vierten ideas y experiencias totalmente propias. Obra cumbre del escepticismo.

-El avance del saber de Francis Bacon (1561-1626): programa para un nuevo método científico, una clasificación de las disciplinas científicas y una revisión de la lógica aristotélica. Bacon exige que la ciencia se base sólo en la experimentación.

-Discurso del método de Rene Descartes (1596-1650): constituye la base de la filosofía moderna.

-Leviatán de Thomas Hobbes (1588-1679): texto político que explica y legitima el Estado absolutista a partir del contrato social por el que los individuos, para defenderse mutuamente, ceden al Estado el monopolio del poder.

-Pensamientos de Blaise Pascal (1623-1662): transformó el escepticismo racional sobre el cristianismo en un escepticismo sobre la razón, logran penetrar en lo más profundo del alma humana. “El corazón tiene su lógica, que la lógica no conoce.”

-Principios matemáticos de la filosofía natural de Isaac Newton (1643-1727): teoría que demuestra que todos los fenómenos del Sistema Solar pueden deducirse y predecirse a partir de las leyes de la dinámica y de la gravitación. Sin duda, la obra más importante de la ciencia natural. El poder divino se sustituye por las leyes de la causalidad y de la mecánica.

-Los Alpes de Albrecht von Haller (1708-1777): libro de poemas que descubre la sublimidad del mundo de las montañas, que hasta entonces sólo había suscitado rechazo y aversión. El libro abrió las puertas al turismo.

-Systema Naturae de Carl von Linneo (1707-1778): fundamentación de la botánica y de la zoología modernas mediante una clasificación sistemática del mundo vegetal y animal en géneros y especies. La nomenclatura latina que establece Linneo es la que se sigue usando actualmente.

-Enciclopedia de Diderot y D´Alembert (1751-1765): la obra más importante de la Ilustración europea y que contribuyó al descrédito del Antiguo Régimen.

-Ensayo sobre las costumbres de Voltaire (1694-1778): describe la historia universal como un progreso dirigido hacia la Ilustración al que puede contribuir toda nación.

-Del contrato social de Jean-Jacques Rousseau (1712-1778): defensa de un retorno a la naturaleza y a la igualdad natural entre los hombres. Para el autor, la sociedad levanta barreras artificiales entre los seres humanos, a quienes les une una simpatía natural.

-Tratado sobre el origen del lenguaje de Johann Gottfried Herder (1744-1803): se aplicó la idea de evolución al lenguaje y se tenía la esperanza de esclarecer el entendimiento humano basándose en el desarrollo de la lingüística como comparación entre lenguas y culturas. Ello condujo al desarrollo de dos cosas: la filología y el “chauvinismo” lingüístico.

-La riqueza de las naciones de Adam Smith (1723-1790): la primera obra sobre economía política clásica y también la más significativa. Se considera la división del trabajo como el motor del aumento de la productividad y del progreso económico. Un motor que se ve obstaculizado cuando el Estado protege a determinados grupos sociales.

-Crítica de la razón pura de Immanuel Kant (1724-1804): el conocimiento entendido como la suma entre el mundo externo, objeto de la experiencia, y la facultad de síntesis del entendimiento independiente de la experiencia.

Vía | Cultura de Dietrich Schwanitz
En Papel en Blanco | ‘Index Librorum Prohibitorum’, el índice de libros prohibidos por la Iglesia Católica (I) / (y II)

]]>