Favoritos de los expertos de jboersner en Papelenblanco http://www.papelenblanco.com/usuario/ seleccionado por los expertos de jboersner http://www.papelenblanco.com <![CDATA[Diccionario Literario: silva]]> http://www.papelenblanco.com/diccionario-literario/diccionario-literario-silva http://www.papelenblanco.com/diccionario-literario/diccionario-literario-silva Sat, 21 May 2011 05:12:16 +0000 seleccionado por los expertos de jboersner Silva Góngora

La silva es una combinación de la métrica castellana, no estrófica, que consiste en una extensión indeterminada de versos heptasílabos y endecasílabos que combinan y riman en consonante libremente, pudiéndose dejar versos sueltos sin rima alguna.

La etimología de esta palabra es latina, silva con el significado de ‘selva’, que hace referencia a ‘desorden, sin concierto’. El término también hace referencia a una colección de varias materias o temas, escritos sin método ni orden (DRAE), aunque lo conocemos fundamentalmente por su designación de la combinación métrica.

La amplia libertad poética que supone la silva la convierte en la más moderna de la métrica clásica española, por su implícita tendencia antiestrófica, y como tal constituye una forma de transición hacia el verso libre moderno.

Orígenes de la silva

La silva es de origen italiano y fue introducida en la lírica española a comienzos del siglo XVII con la obra de Francisco de Rioja y las Soledades de Luis de Góngora, en 1613:

Era del año la estación florida

en que el mentido robador de Europa
—media luna las armas de su frente,
y el Sol todo los rayos de su pelo—,
luciente honor del cielo,
en campos de zafiro pace estrellas,
cuando el que ministrar podía la copa
a Júpiter mejor que el garzón de Ida,
—náufrago y desdeñado, sobre ausente—,
lagrimosas de amor dulces querellas
da al mar; que condolido,
fue a las ondas, fue al viento
el mísero gemido,
segundo de Arïón dulce instrumento.

Aunque la silva no se entiende sin la profusión de heptasílabos y endecasílabos que se produjo durante el Renacimiento y que tendría algunas de sus más bellas combinaciones en estrofas como la lira o las estancias garcilasianas.

Desde entonces estos versos se establecieron firmemente en la métrica española, y a partir de Góngora la silva será ampliamente utilizada.

Campos de Castilla Machado

La silva arromanzada

Una variedad de este poema no estrófico es la silva arromanzada o asonantada en la que se combinan libremente versos de 11 y 7 sílabas rimando en asonante sólo los versos pares. En ocasiones se emplean versos alejandrinos (7+7 sílabas).

Se considera creador de esta estrofa a Gustavo Adolfo Bécquer. Su uso se generalizó en el Modernismo y en la Generación del 98 entre los siglos XIX y XX y es una estrofa muy característica de Antonio Machado. Os dejamos con este poema de sus Campos de Castilla, escrito en silva arromanzada con variación final (dos alejandrinos) que trata del sentimiento de desarraigo del poeta en su propia tierra:

En estos campos de la tierra mía,

y extranjero en los campos de mi tierra
—yo tuve patria donde corre el Duero
por entre grises peñas,
y fantasmas de viejos encinares,
allá en Castilla, mística y guerrera,
Castilla la gentil, humilde y brava,
Castilla del desdén y de la fuerza—,
en estos campos de mi Andalucía,
¡oh tierra en que nací!, cantar quisiera.

Tengo recuerdos de mi infancia, tengo
imágenes de luz y de palmeras,
y en una gloria de oro,
de lueñes campanarios con cigüeñas,
de ciudades con calles sin mujeres
bajo un cielo de añil, plazas desiertas
donde crecen naranjos encendidos
con sus frutas redondas y bermejas;
y en un huerto sombrío, el limonero
de ramas polvorientas
y pálidos limones amarillos,
que el agua clara de la fuente espeja,
un aroma de nardos y claveles
y un fuerte olor de albahaca y hierbabuena,
imágenes de grises olivares
bajo un tórrido sol que aturde y ciega,
y azules y dispersas serranías
con arreboles de una tarde inmensa;
mas falta el hilo que el recuerdo anuda
al corazón, el ancla en su ribera,
o estas memorias no son alma. Tienen,
en sus abigarradas vestimentas,
señal de ser despojos del recuerdo,
la carga bruta que el recuerdo lleva.

Un día tornarán, con luz del fondo ungidos,
los cuerpos virginales a la orilla vieja.

Estos son algunos ejemplos en sus distintas variantes de la silva, combinación métrica que tan buenos versos ha dado a las letras castellanas.

En Papel en Blanco | Diccionario Literario: chick lit, Beatus ille, Égloga

]]>
<![CDATA[Algunas cifras mareantes de letras, palabras, libros y sus combinaciones (I)]]> http://www.papelenblanco.com/metacritica/algunas-cifras-mareantes-de-letras-palabras-libros-y-sus-combinaciones-i http://www.papelenblanco.com/metacritica/algunas-cifras-mareantes-de-letras-palabras-libros-y-sus-combinaciones-i Sat, 09 Apr 2011 16:19:30 +0000 seleccionado por los expertos de jboersner biblioteca.jpgLos cabalistas tenían un viejo sueño: combinar una serie finita de letras hasta el infinito. Esperaban de este modo formular algún día el nombre secreto de Dios.

En 1622 un hombre intentó hacerlo en su libro Problema arithmeticum de rerum combinationibus. Su nombre era Pierre Guldin. La premisa era calcular cuántas palabras podrían formularse con las 23 letras del alfabeto que se usaba en la época, combinándolas de dos en dos, de tres en tres y así sucesivamente.

No tenía en cuenta las repeticiones y no era importante que las palabras tuvieran sentido o fueran pronunciables. La cifra que alcanzó superó los 70.000 millardos (para escribir esta cifra se necesitarían más de un millón de millardos de millardos de letras).

Si se escribieran todas estas palabras en registros de mil páginas, a 100 líneas por página y 60 caracteres por línea, se necesitarían 257 millones de millardos de registros de estas características; y si hubiese que colocarlos en una biblioteca, disponiendo de construcciones cúbicas de 432 pies de lado, capaz cada una de contener 32 millones de volúmenes, se necesitarían 8.052.122.350 bibliotecas de este género.

Para tener una idea de lo que significa esta cifra de bibliotecas, cabe recordar que, usando toda la superficie de la Tierra, sólo podríamos colocar 7.575.213.799 de estas bibliotecas.

Pero si estas cifras os parecen mareantes, esperad a la próxima entrega de este artículo. Prometo más combinatorias delirantes de letras, palabras y libros.

Vía | El vértigo de las listas de Umberto Eco

]]>
<![CDATA[Algunas cifras mareantes de letras, palabras, libros y sus combinaciones (y II)]]> http://www.papelenblanco.com/metacritica/algunas-cifras-mareantes-de-letras-palabras-libros-y-sus-combinaciones-y-ii http://www.papelenblanco.com/metacritica/algunas-cifras-mareantes-de-letras-palabras-libros-y-sus-combinaciones-y-ii Sun, 10 Apr 2011 09:52:20 +0000 seleccionado por los expertos de jboersner libros.jpgSi en la anterior entrega de este artículo os descubría los cálculos mareantes de Pierre Guldin, hoy os quiero hablar de Martin Mersenne, que en Harmonie universelle, de 1636, hizo lo propio con las secuencias musicales generables, y no sólo por las palabras pronunciables en griego, hebreo, árabe y cualquier otra lengua.

¿Cuántas resmas de papel serían necesarios para anotar todos los cantos susceptibles de ser producidos?

Más resmas de papel de las que se usarían para cubrir la distancia entre la tierra y el cielo:

“aunque cada folio contuviera 720 cantos de 22 notas cada uno y cada resma fuera menos gruesa que una pulgada, teniendo en cuenta que los cantos generables con 22 notas son más de doce mil millardos de millardos, dividiendo esta cifra por los 362.880 cantos que puede contener una resma, se seguiría obteniendo un número de dicieséis cifras, mientras que las pulgadas que separan el centro de la tierra de las estrellas forman un número de tan solo catorce cifras. Y si se quisieran escribir todos estos cantos, a un promedio de mil al día, se necesitarían casi veintitrés mil millones de años.”

Si dejamos atrás palabras y cantos y nos centramos exclusivamente en los enunciados (verdaderos, falsos y hasta insensatos), entonces hemos de recurrir a los cálculos de Leibniz. ¿Cuántos de estos enunciados podrían formularse usando un alfabeto finito de 24 letras?

Partimos de la base de que pueden construirse palabras hasta de 31 letras, como demuestra Leibniz que existen en griego y en latín. Con el alfabeto es posible producir 24 seguido de 32 ceros de palabras. Entonces, ¿qué longitud podría tener un enunciado?

Dado que es posible imaginar enunciados tan largos como un libro, la suma de los enunciados, verdaderos o falsos, que un hombre puede leer a lo largo de una vida, calculando que lea cien folios al día y que cada folio contenga mil letras, es de 3.650.000.000. Si además este hombre viviera mil años, “el periodo enunciable más grande, o el libro más grande que un hombre consiga leer, será de 3.650.000.000.000 (letras), y el número de todas las verdades, falsedades o períodos enunciables o más bien legibles, pronunciables o no pronunciables, significativos o no, dará 24365.000.000.0001 -24/23 (letras)”.

Vía | El vértigo de las listas de Umberto Eco

]]>
<![CDATA['Dios no existe' de Christopher Hitchens: lecturas esenciales para el no creyente]]> http://www.papelenblanco.com/ensayo/dios-no-existe-de-christopher-hitchens-lecturas-esenciales-para-el-no-creyente http://www.papelenblanco.com/ensayo/dios-no-existe-de-christopher-hitchens-lecturas-esenciales-para-el-no-creyente Mon, 11 Apr 2011 22:52:26 +0000 seleccionado por los expertos de jboersner El autor de Dios no es bueno, Christopher Hitchens, vuelva a la carga con su ateísmo militante, siguiendo la estela de Richard Dawkins, Sam Harris o Daniel C. Dennett.

En esta ocasión, cede la voz a otros autores que, a lo largo de la historia, pusieron en solfa de uno u otro modo la fe común de la gente en dioses de cualquier tipo.

Bajo el título de Dios no existe, pues, encontraremos fragmentos de textos de Lucrecia, Thomas Hobbes, Spinoza, Hume, John Stuart Mill, Karl Marx, George Eliot, Charles Darwin, Anatole France, Mark Twain, Joseph Conrad, Lovecraft, H. L. Mencken, Sigmund Freud, Albert Eintein, George Orwell, Bertrand Russell, Martin Gardner, Carl Sagan, John Updike, Michael Shermer, Daniel C. Dennett, Richard Dawkins, Victor Stenger, Ian McEwan, Steven Weinberg, Salman Rushdie, Sam Harris y otros.

Lo cierto es que sorprenden gratamente algunos de los textos. Por supuesto, los textos más interesantes son los más contemporáneos: más que nada porque analizan el problema de la existencia de Dios apelando a una mayor cantidad de evidencias científicas: tendencia a rellenar lagunas del conocimiento con mitos, cultos Cargo, el cerebro como órgano para sobrevivir y no para interpretar correctamente la realidad, etc.

Sin embargo, algunos de los textos más antiguos me han parecido sencillamente deliciosos, capaces de suscitar dudas lógicas sobre la existencia de Dios. Por ejemplo: la excusa de mucha gente para creer en Dios es que, si tenemos fe y resulta que existe, eso hemos ganado; si no existe, no hemos perdido nada. Pero si no tenemos fe y existe, entonces hemos cometido un craso error.

Esta estrategia seguida por muchos hace aguas con simples razonamientos: ¿acaso Dios no es capaz de averiguar que tenemos fe por conveniencia? Por otro lado: habida cuenta de las múltiples religiones que existen, ¿en qué dios creemos? ¿Qué preceptos morales seguimos? Seguir unas instrucciones divinas nos hará incumplir otras, y viceversa.

La obra también sirve para adentrarse un poco más en el fascinante mundo de la epistemología, y para advertir que uno puede ser creyente o ser ateo, pero ser agnóstico carece un poco de sentido. Ser agnóstico simplemente es ser un ateo mal informado, o con unas nociones de epistemología demasiado elementales.

Con todo, si de algo peca (ironía on) este volumen de reflexiones es que se centra demasiado en la religión católica, olvidándose de todas las demás. No trata tanto el tema de dios como abstracción sino como dios bíblico. Lo cual es una pena.

Ah, este libro también permitirá leer un poco más sobre Einstein y aclarar de una vez por todas, pese a las malas lenguas, que Einstein no creía en Dios. Así como el resto de científicos de alto rango (a pesar de que en las comparecencias públicas traten de ser políticamente correctos adscribiéndose al agnosticismo): Diversos estudios demuestran que los científicos, a medida que incrementan sus conocimientos y su excelencia, se apartan de las sendas más trilladas de la fe o directamente se adscriben al ateísmo (o a un deísmo inocuo o a un panespiritualismo incompatible con las religiones tradicionales.

Entre los miembros de la Academia Nacional de Ciencias, la creencia en Dios se desploma a un 7 %. Un 72 % no cree en Dios. Y un 21 % es agnóstico.

Editorial DEBATE
ISBN: 9789871117765
Páginas: 672

Sitio Oficial | Ficha en Editorial Debate

]]>
<![CDATA[‘Rebelarse vende’ de Joseph Heath y Andrew Potter: el negocio de la contracultura]]> http://www.papelenblanco.com/ensayo/rebelarse-vende-de-joseph-heath-y-andrew-potter-el-negocio-de-la-contracultura http://www.papelenblanco.com/ensayo/rebelarse-vende-de-joseph-heath-y-andrew-potter-el-negocio-de-la-contracultura Tue, 12 Apr 2011 10:44:54 +0000 seleccionado por los expertos de jboersner No importa si eres un talibán de la corrección política, un seguidor de cantautores de bar cochambroso, una restauradora de artesanía alemana, un aficionado a la ropa alternativa (la que suele adquirirse en barrios antiguos y con solera) o tengas fobia a las toxinas alimentarias.

Todos esos comportamientos rebeldes, diferentes, outsiders, si tienen basamentos estéticos, cool, molones, acabarán siendo absorbidos por la masa general: adoptados por la mayoría, ridiculizados, ironizados, reconvertidos, optimizados.

Y ése es el mayor problema que denuncian Joseph Heath y Andrew Potter de la mayoría de rebeldes del mundo. Que la mayoría son rebeldes por impostura o estética. Y, por tanto, sus rebeldías no sólo tienen un efecto muy superficial en la sociedad a fin de que cambie de una manera reseñable, sino que la mayoría de esas rebeldías acaban convirtiéndose en modas inanes. Y en un negocio tan execrable como el que se trataba de poner en evidencia.

El segundo problema que se radiografía en Rebelarse vende es que gran parte de los rebeldes del mundo, además de no intentar cambiar las cosas mediante los cauces políticos adecuados, no ofrecen alternativas serias y bien construidas. La mayoría ofrecen la rebeldía por la rebeldía.

Como Tyler Durden en El club de la lucha o el protagonista de American Beauty, deciden destruirlo todo, ir contra todo y adoptar un comportamiento personal e intransferible por el simple deseo de salir del pozo. Pero su ideología no tiene encaje en la realidad: ¿qué pasaría si todos obráramos así? Una vez anarquizado todo, ¿cómo conviviríamos?

La mayoría de ideologías de este tipo se sustentan en ideas pueriles y que, tanto la historia como incluso la ciencia del comportamiento, han demostrado que son impracticables. ¿Aún cree alguien que una comuna hippie puede organizarse mediante amor libre cuando los genes tienen otras ideas muy distintas sobre cómo debemos comportarnos para sobrevivir?

Finalmente, Heath y Potter distinguen a dos personajes que la gente suele confundir: sus actos se parecen, lo que subyace a ellos dista mucho de parecerse. El primero sería el que disiente de una normal social y se niega a aceptarla públicamente, acarreando las consecuencias de su negativa a fin de remover las conciencias del pueblo.

El segundo tipo sencillamente no acata determinadas normas por su bien propio, y lo hace hurtadillas, para que nadie lo pille.

El primer tipo es un rebelde con causa: fuma en un lugar público, por ejemplo, y paga la sanción correspondiente, incluso permite que llegue la policía, para que su acto tenga trascendencia social y sirva para cambiar lo establecido.

El segundo tipo sólo es sólo un aprovechado o un listillo. Y además un idiota: si todos actuáramos como él, la convivencia sería imposible: él pueda actuar así porque los demás se lo permitimos.

Como imaginaréis, un libro como éste no es la Biblia revelada. Heath y Potter cometen alguna que otra contradicción, meten demasiados conceptos diferentes en el mismo caso, resumen décadas de contracultura en pocas líneas paródicas, analizan películas a las que todos tenemos estima (El club de la lucha, Pleasentville, Matrix, American Beauty) bajo un rasero demasiado intelectual y estricto (a su parecer, todas esas películas ofrecen basura ideológica para público borrego, por eso tienen tanto éxito de taquilla), etc.

Sin embargo, a pesar de sus altibajos en el discurso, Rebelarse vende ofrece la otra cara de la moneda, articula ideas que derriban lo comúnmente creído y, más que nada, te hace pensar y recordar que la mayor parte de lo que crees seguro acostumbra a ser más complicado.

Sólo por eso, Rebelarse vende es una lectura estimulante.

Mención especial al capítulo dedicado a reflexionar si es mejor que los adolescentes lleven uniforme para acudir al instituto. Yo siempre había creído que llevar uniforme era un símbolo de represión. Tras la lectura de este capítulo he tenido que considerar seriamente la idea que llevar uniforme es lo que realmente nos libera de las cadenas de la represión genética, biológica y social. Por muy carca que suene admitirlo.

Y al menos tiene mucho más sentido que llevar una camiseta con la efigie del Che, que mola cantiduvi pero que sólo sirve para hacernos creer que estamos haciendo otra maldita cosa que seguir a las masas más gregarias.

El movimiento contracultural ha padecido, desde el primer momento, una ansiedad crónica. La doble idea de que la política se basa en la cultura y la injusticia social en la represión conformista implica que cualquier acto que viole las normas sociales convencionales se considera radical desde el punto de vista político. Obviamente, esta idea resulta tremendamente atractiva. Al fin y al cabo, la organización política tradicional es complicada y tediosa. En una democracia, la política involucra necesariamente a enormes cantidades de personas. Esto genera mucho trabajo rutinario: cerrar sobres, escribir cartas, hacer llamadas, etcétera. Montar agrupaciones tan gigantescas también conlleva una sucesión interminable de debates y acuerdos. La política cultural, en cambio, es mucho más entretenida. Hacer teatro alternativo, tocar en un grupo de música, crear arte vanguardista, tomar drogas y llevar una alocada vida sexual es sin duda más ameno que la organización sindical a la hora de pasar un buen fin de semana. Pero los rebeldes contraculturales se convencieron a sí mismos de que todas estas actividades tan entretenidas eran mucho más subversivas que la política de izquierdas tradicional, porque atacaban el foco de la opresión y la injusticia a un nivel “más profundo”. Por supuesto, esta convicción es puramente teórica. Ycomo está claro quiénes son los que se benefician de ella, cualquiera que tenga una mentalidad mínimamente crítica sospechará de ella.

Editorial Taurus
Colección Taurus Pensamiento
Páginas: 424
ISBN: 9788430605866

Sitio Oficial | Ficha en Editorial Taurus

]]>