jorge1109

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Soy de las personas que le encanta la información creativa, las curiosidades, las cosas que nos da la ciencia y las humanidades, las que nos quita el piso y nuestras seguridades mentales. Gracias GENCIENCIA por existir, saludos desde Lima.

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jorge1109 ha hecho 14 comentarios en Papelenblanco:

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En El IVA completo para el libro electrónico y el futuro de los contenidos digitales

Hola a todos... es difícil comprender la lógica fiscal o tributaria que disponen y aplican los funcionarios de los gobiernos de todo país, ya que impera la política recaudatoria por encima de todo, sin conocer las particularidades de los mercados ni estimular sus desarrollos. Una sana política fiscal debe tener en cuenta el principio de la neutralidad fiscal, es decir, que la normativa impositiva no condicione las decisiones de los agentes del mercado sobre sus rentas, su patrimonio ni sus actos de consumo, evitando así los efectos confiscatorios y de evasión fiscal. Por ello, además se debe mantener el principio de la igualdad… “donde existe la misma razón, debe existir el mismo derecho” en el entendido de admitir diferencias razonables por la naturaleza de las cosas y no de las personas; si no es así, entonces genera efectos discriminatorios arbitrarios, irracionales, tanto así que antes de estimular el desarrollo de los mercados, los liquida, los elimina, forzando el camino de la informalidad, de la economía de bajo perfil, escondida, como es la piratería, y más aún en los negocios electrónicos, perdiendo la mayoría, los autores, los formales, los consumidores y el Estado por los gastos que tiene que asignar en el presupuesto público para combatir la piratería. Si en el régimen general de los impuestos al consumo se aplican tasas del 16% (España) al 19% (Perú), y por razones especiales, de orden democrático, social, educativo, cultural o de la propia naturaleza del negocio, se establecen beneficios tributarios, llámese régimen especial con tasas diferenciadas, reducidas -parciales o totales- exenciones, exoneraciones, reintegros, etc., se dan para incentivar o desincentivar actos de consumo con reglas muy claras para el desarrollo y expansión de su comercio, pero lamentablemente, siempre están mal aplicadas por el desconocimiento de las autoridades, y al final siempre optan por el camino más fácil, cometiendo injusticias impositiva de orden conceptual y no de fondo, como es el comercio de los contenidos. Creo que el problema tiene varias aristas, y dos complicadas si lo vemos desde el punto de vista de los derechos de autor: _ Los “bienes tangibles” que lo soportan (papel, CD, DVD, lector, memoria, lector de libros electrónicos), y todos susceptibles de ser pirateados sus contenidos, sea por la fotocopia, el escaneo de los libros, así como de las descargar ilegales en memorias (USB) y transmitidas vía correos electrónicos. _ Los medios de distribución, de su comercialización en puntos de venta como bienes tangibles, y en la Web vía las descargas digitales de los contenidos: P2P, correo electrónico, etc. Sobre este panorama, la evaluación necesaria, obligatoria, creo yo, y puedo parecer desmedido, atrevido, y acepto hasta ser grosero en alguna medida, es el hecho de establecer políticas editoriales diferenciadas sobre los contenidos por encima de los medios que los soportan o trasmiten, ello por la propia naturaleza comercial del contenido en sí mismo, de su demanda y de su oferta, como de sus rentabilidades que generan, así como de sus costos de su producción, de su investigación, y reitero… sobre el contenido en sí mismo. Y en este punto deseo ser, o trato de ser sumamente objetivo, no es lo mismo la venta de una publicación científica médica que la de un poeta que se está iniciando, no es lo mismo un tratado de derecho sobre inversiones en hidrocarburos que uno de relatos de género, no es lo mismo un manual sobre las últimas tendencias e investigaciones en dirección o gestión en recursos humanos que una crónica de viajes, no es lo mismo adquirir las Normas Internacionales de Contabilidad – NIC que una sobre la deliciosa comida peruana. Por ejemplo, los servicios de acceso a los CMS o sistemas de gestión de contenidos sobre información especializada en temas como farmacología, sanidad, agronomía, económica, de contabilidad, ingeniería, asuntos laborales, tributarios, societarios, etc., tienen una demanda y un vigor comercial bien definido, esto tal vez me lo pueda confirmar un experto en el comercio de publicaciones de estas temáticas. Para estos casos, pienso que si es razonable establecer beneficios tributarios como la de tasas reducidas. Ahora bien, temas o contenidos literarios, filosóficos, históricos, estéticos, de cultura nacional, etc., pienso que es razonable establecer excepciones completas. El tema de fondo es identificar la capacidad contributiva (en cada sujeto de consumo) de acuerdo a los mercados de contenidos. Por otro lado, la política editorial tendría que definir, o recomendar directivas, sobre que medio o medios es el más adecuado, y en que momento, para la venta de determinados contenidos, de esta forma poder establecer parámetros de toma de decisión de los autores, editores, productores como de la aplicación de las normas impositivas, por ejemplo, una publicación de estreno, clásicos, años de publicación, etc., y además del tratamiento de lo “cultural”, de lo “educativo” de forma restrictiva para no ser susceptible de ser interpretado como un cajón de sastre. Pienso que el procedimiento sería la presentación del proyecto editorial ante el Ministerio de Educación o el de Cultura el órgano competente para calificar cada proyecto para el goce del beneficio tributario. Puedo ser excesivamente burocrático, pero con los medios que contamos hoy, basta solamente que la empresa editorial o productora se registre, porte un código, y envíe cada proyecto por medio de una ficha de datos en calidad de declaración jurada ante el portal de la entidad pública, y en un plazo razonable de un día obtenga su certificado que sirva para todos los efectos legales que pudiera merecer. Hago una aclaración: son ideas, simples ideas, sujetas a evaluación, y por lo tanto, un punto de vista que pueda ayudar a encontrar soluciones creativas, efectivas, reales y razonables ante a fin de proteger los derechos de autor, de los consumidores así como de los ingresos públicos. Saludos desde Lima. Jorge.-
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  • 18 de abril de 2010 a las 20:39
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En Sin Copyright, ¿de qué vivo?

Hola a todos, muy interesante el tema y el debate. Yo creo que nada en la vida - sobre todo en los asuntos terrenales - es algo gratuito. Todo supone un esfuerzo y esto mismo tiene que tener - en alguna forma - su compensación directa o indirectamente, y más aún en la creaciones de los contenidos culturales. Y sobre el debate, unos “agentes” han estado ausentes, las compañías de telecomunicación, y sobre todo las que nos permiten la conexión con Internet, claro, ellos están invisibles en el debate, por que ellos simplemente construyen las “supercarreteras digitales” y cobran una especie de “canon” por la conexión en una época que dichas tecnologías hacen que los procesos sean menos costosos aún. Por ejemplo, yo pago alrededor de $ 50 dólares americanos mensuales la conexión -aceptable y regularmente eficiente- a una empresa de telecomunicaciones. Y ¿Por qué yo tengo la necesidad de pagar esa cantidad de dinero para mantenerme conectado a la Web? La respuesta es obvia entre todas las obviedades que ha suscitado el debate: por información, por contenidos, por entretenimiento, por todo lo que implica consumir esa avalancha de contenidos que yo como un individuo “ambiciono”, y que en alguna forma es “adictiva”. Si en la Web no hubiera esta gigantesca oferta, pues no invertiría esa cantidad de dinero y lo destinaría a otro rublo más prosaico tal vez. Esto en un marco amplio, general, de valorar como se moviliza la cultura globalmente en un universo de “micro-contenidos” diversos y movilizados por la comunicación entre creadores y consumidores. Yo lo dejo aquí, y dejo planteado el tema, ya que al final predominará un sistema que gobierne el valor de los contenidos, sobre todo sus derechos, o en todo caso, diferentes sistemas a las diferentes formas de contenidos (literatura, música, software, etc.) Lo importante es que la cultura mantenga un mayor vigor y un esplendor para beneficio de todos. Saludos, desde Lima.
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  • 09 de diciembre de 2009 a las 23:08
4

En El manuscrito original de 'Cuento de Navidad' de Dickens, exhibido en Nueva York

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  • 22 de noviembre de 2009 a las 22:07
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