El País-Aguilar convoca su VII Premio de Relatos de Viaje

Paolo Fava 1 de junio de 2007 0 comentarios

Elriodeladesolacion.jpgViajar y contarlo (bien, no con horas de diapositivas) tiene premio. Concretamente el premio de relatos de viaje que organiza por séptima ocasión El País-Aguilar. El plazo es hasta el 30 de septiembre y pueden presentarse hasta dos relatos inéditos de una extensión de cinco folios mecanografiados por una cara. El relato deberá tratar de una experiencia de viaje vivida en alguno de los destinos que cubren las guías de la editorial. El primer premio consiste en una semana de vacaciones en Natal, Brasil.

Si tuviera que recomendar un modelo de narrador de viajes contemporáneo, hace unos años me hubiera inclinado sin dudarlo por Javier Reverte. Es este “Reverte menor” el autor con mejor fortuna para los libros de viajes, y me considero un fan absoluto de su obra sobre África. Mezcla lo periodístico con lo literario. Es seria, profunda, bien documentada. Entrelaza lo político con lo histórico y lo humano de una manera inteligente y con gran sentido de la oportunidad. Reverte no es Kapucinski, ni mucho menos, y su estilo cuando no trata de viajes no da para mucho. Pero nos contagia su amor absoluto por África, su capacidad de inmersión en ella y la transformación que se opera en uno cuando afronta su extrañamiento en tierra extraña.

Eso hasta El río de la desolación (2005), su relato del viaje que hizo recorriendo el Amazonas. Una empresa admirable y hermosa que queda teñida, sin embargo, de un aire de incomodidad, obcecación y práctica resignación. Es, en resumen, la historia de un hombre de sesenta años que se empeña en llegar a la boca del Amazonas a pesar de estar al borde de la muerte por malaria. Se nota enseguida que Reverte no disfruta de la inmersión y no se compromete, se le ve cansado y gruñón. El libro se divide en las descripciones de lo que le gusta o maravilla y lo que resulta odioso o risible de los nativos, que es lo más. Una aventura crepuscular que tiene mucho de autoengaño.

El viaje tiene mucho que ver con la literatura. Cuando se hace por obligación, por oficio o por mecánica de evasión pierde su espontaneidad y natural belleza. El viaje más revelador no tiene porqué ser ni el más largo ni el más lejano, igual que con los libros. Todos los viajes, dijo el poeta, acaban en Ítaca; todos los libros, también.

Sitio Oficial | El País-Aguilar
Más Información | Diario del viajero

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