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Algunos récords muy curiosos con los libros como protagonistas

Algunos récords muy curiosos con los libros como protagonistas
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Seguro que todos conocéis el Libro Guinness de los Records, pero otra cosa es que hayamos profundizado en él. A mí por ejemplo nunca me ha interesado especialmente. Sin embargo, el otro día me encontré con algunos récords que aparecen en sus páginas relativos al mundo del libro de alguna u otra manera, y claro, rápidamente llamó mi atención. Así, no queda otra que esbozar inevitablemente una sonrisa ante alguno de dichos récords. Ya veréis, ya.

Pero vamos a empezar por los más suavecitos, esos que todos podemos esperar. El libro más pequeño del mundo por ejemplo, que es una edición publicada en Siberia en el año 1996 de Antón Chéjov, concretamente del relato El camaleón, que tiene unas dimensiones de 0,9 milímetros por 0,9 milímetros. Vamos, que básicamente necesitaríamos un microscopio para poder leerlo. En el otro extremo podemos hablar del libro más gordo del mundo (que no el más grande), que corresponde en esta ocasión a Agatha Christie, con una edición limitada de quinientos ejemplares de una recopilación, de doce novelas y veinte relatos, que hacían un total de (agárrense señores) 4.032 páginas para una criaturita que pesa más de 8 kilos. Pero esto es sólo el principio, y os advierto que quedan algunos de lo más curioso…

También aparece por aquí nuestra amiga J.K. Rowling, por supuesto batiendo récords de ventas, como no podía ser de otra forma. Nada más y nada menos que 8,3 millones de libros en su primer día vendió con Harry Potter y las reliquias de la muerte, o lo que es lo mismo, 5.700 ejemplares por minuto. ¡Una auténtica pasada! Como también es una pasada encontrarnos con el autor más joven del mundo, un niñito brasileño llamado Adauto Kovalski da Silva, que publicó su primer ebook con 5 añitos y 302 días.

Y ahora nos toca adentrarnos en la parte más delirante de estos récords. Por un lado nos encontramos con Thaneshwar Guragai, que fue capaz de girar un libro con un dedito durante treinta minutos, gran hito para la humanidad sin duda, jeje. Tampoco se queda corto el amigo Ian Young, que llevó su pasión por Arthur Conan Doyle a derroteros cuasi lamentables, teniendo la ocurrencia de correr una maratón de más de cuatro horas disfrazado de Sherlock Holmes. ¡Eso sí que es un homenaje a tu autor favorito!

Pero me he dejado para el final el que más me ha gustado. Algo así como el mayor retraso en devolver un libro a la biblioteca. Así, el coronel británico Robert Walpole pidió prestado un librito allá por el año 1677, y unos cuantos años más tarde el profesor sir John Plumb se dio cuenta de que algo no marchaba bien y que había un leve retraso en la devolución del libro. ¿Adivináis cuantos años habían transcurrido? Pues ¡288 años!, y es que un olvido así lo tiene cualquiera. En fin, que si queréis entrar en este excelso libro, tendréis que planear algún récord de lo más extraño, que aquí ya parece que está todo cubierto.

Vía | La información
En Papel en Blanco | Nellie Bly, la mujer que superó el récord de un personaje de Julio Verne

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