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La noche de los libros en la Cuesta de Moyano

La noche de los libros en la Cuesta de Moyano
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Muchos madrileños decidieron comenzar el Día del Libro con una visita a las casetas de la Cuesta de Moyano. La gente fluía entre los tenderetes buscando las mejores ofertas y también las últimas novedades, como El juego del ángel, de Ruiz Zafón, que a pocos días de su salida ya se perfila como uno de los best-sellers de la temporada. Tampoco faltó el sol a la cita y la temperatura animaba a una plácida caminata por el Paseo del Prado.

Los libreros recibieron el evento de La noche de los libros con buenos ojos, ya que supone un importante empujón para el fomento de la lectura y, cómo no, para sus negocios. Acostumbrados a una cuesta desolada los días laborables, la iniciativa consiguió animar a lectores de todas las edades. Eso sí, la mayoría de los libreros esbozaba una sonrisa ante la idea de la Comunidad de convertir el día de los libros en la noche, cuando el mejor momento para disfrutarlos es a media tarde. "Es una manera de que parezca nuevo algo que se lleva celebrando desde que tengo uso de razón", comentó uno desde su mostrador repleto de ejemplares.

Una de las cuestiones que se tratarán en los debates previstos para la jornada es el futuro de la lectura. ¿Desaparecerá el papel y empezaremos a leer a través de una pantalla? Para los libreros de Moyano, el avance de la tecnología es inevitable, "pero nada podrá sustituir a un Quijote encuadernado en piel", afirmó uno de ellos. Otro librero comentó con ironía: "Pasará como con el latín, siempre quedará alguien que lo hable, aunque serán una minoría".

A las cinco de la tarde, Santiago Fisas, Consejero de Cultura y Turismo de la Comunidad de Madrid, inauguró oficialmente el evento con un discurso en el que afirmó su intención de extender el placer de la lectura a los ciudadanos. También comentó que no sólo quería sacar los libros a la calle como ocurre en Barcelona, sino también conseguir que sean los propios lectores quienes se acerquen a ellos a través de las librerías, parte indispensable en el mundo de la lectura.

A continuación, un grupo formado por nativos de diversos rincones de Latinoamérica animó a los asistentes con canciones llenas de ritmo y sentimiento. Los lectores respondieron a los compases moviendo los pies y la cabeza, mientras sostenían los claveles que se regalaron con cada compra hasta la medianoche. Una alternativa castiza a las rosas de Sant Jordi.

Por su parte, Solidarios para el desarrollo repitieron por tercer año consecutivo una iniciativa digna de elogio para extender los libros y la cultura en los lugares más desfavorecidos de América del Sur. El programa se llama Libro Solidario y su finalidad es recaudar fondos para poder enviar bibliotecas de 2.000 a 3.000 ejemplares cada una a diversas escuelas de esos países.

Para ello contaron con la colaboración de la Consejería de las Artes, que les donó una serie de volúmenes de diverso tipo (antologías poéticas, de fotografía, etc.) que fueron puestos a la venta por apenas 1 euro. También están abiertos a la donación de libros de particulares, principalmente de consulta (diccionarios y enciclopedias) y de literatura universal.

El día 23 fue, pues, festivo para la Cuesta de Moyano. Sin embargo, antes de lanzar los claveles al cielo, es necesario conseguir que el público se anime a visitarla no sólo cuando haya actividades y publicidad de por medio. Hacer caso a los libros una vez al año no hace ningún daño, pero se queda muy corto.

En Papel en Blanco | Día del libro

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