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Orígenes de la lectura en braille

Orígenes de la lectura en braille
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Hace poco me enteré de una interesante iniciativa de la ONCE y de Planetalector.com sobre el sistema braille. En su 25ª edición, el concurso escolar de la ONCE se organiza bajo el lema: El braille. Leer y escribir es poder vivir en igualdad. El concurso, dirigido a los centros escolares, propone el diseño grupal de un cartel que refleje lo que el braille significa para las personas ciegas. Los centros participantes recibirán diversos materiales sobre la historia de este sistema y sobre la creación de la escritura en general.

Me parece una gran idea en la que me hubiera gustado participar en mis años escolares. Todos sabemos de la existencia del braille, pero poco acerca de sus orígenes o de su relevancia para los invidentes, así que decidí conocer un poquito más sobre este método de "descubrimiento del libro a través de las manos".

Louis Braille (1809-1852) fue el creador del actual sistema de lectura que lleva su nombre. Louis perdió la vista en un accidente a los tres años. A los ocho, su padre logra que el niño sea aceptado en la escuela del pueblo en donde, a pesar de seguir las clases únicamente de forma oral, obtiene buenos resultados. Dos años después, en 1819 y gracias a una beca, Louis es enviado a un colegio especial para ciegos en París.

Allí, el sistema de lectura seguía el método Haüy, que consistía en imprimir las letras en relieve, pero que tenía dos grandes dificultades: con él no se podía escribir, y la lectura resultaba lenta y trabajosa ya que se necesitan tipos de gran tamaño para poder ser percibidos por el tacto. De hecho el sistema era muy incómodo puesto que algunas obras llegaban a ocupar 20 tomos.

En 1821 llega a la escuela Charles Barbier de la Serre, un capitán de artillería del ejército de Luis XVIII, que afirma ser el creador de un nuevo método de lectura para ciegos. El sistema Barbier, que él denominaba con dos nombres (escritura nocturna o sonografía), consistía en una serie de signos formados por la combinación de doce puntos y que se distribuían en dos filas verticales. Barbier desarrolló este sistema con el objetivo de que los soldados pudieran comunicarse en la oscuridad. Se escribía con una pauta y un punzón sobre un papel resistente y se leía con los dedos.

Por aquel entonces, Louis era el alumno más aventajado de la escuela, por lo que el director le encargó que evaluase este descubrimiento. Louis quedó encantado con este método que, además de permitirle mayor rapidez de lectura, era apto para escribir. Sin embargo, encontró dos defectos notables: en primer lugar, los signos eran demasiado grandes, por lo que no podían ser percibidos de una sola vez y, en segundo lugar, se trataba de una sonografía, pero no de un alfabeto.

Louis modificó el sistema Barbier mediante la reducción de su tamaño (de 12 a 6 puntos como máximo para cada signo) y la creación de un alfabeto. El capitán Barbier no aceptó estas transformaciones hasta el final de su vida, incluso a pesar de que Louis Braille, al publicar su sistema en 1827, afirmó que se había limitado a adaptar la sonografía de aquél.

Además del alfabeto, Louis lo adaptó a las matemáticas, a las ciencias y a la música. A pesar de todo, durante varios años tanto él como el resto de los alumnos de la escuela usaron este sistema a escondidas, ya que estuvo prohibido. El rechazo provenía de tres frentes principales: de Barbier, quien se negaba a aceptar las modificaciones; de los seguidores del método Haüy, que defendían su preeminencia y, por último, de los videntes que consideraban que el braille aislaba a los ciegos ya que ellos eran incapaces de leerlo (a pesar de que cualquier persona puede aprenderlo). Unos comienzos muy similares a los que tuvo el sistema de signos que utilizan los sordomudos (en este punto recomiendo encarecidamente el libro de Oliver Sacks Veo una voz).

El braille fue aceptado oficialmente en 1840, y en 1878 fue promovido por un congreso internacional como el mejor sistema de lectura para ciegos. El primer país que lo aceptó fue Brasil en 1854 y el último, Estados Unidos, en 1917.

En la web de la ONCE puede leerse mucho más sobre el desarrollo del método braille e, incluso, acceder a un curso interactivo sobre su aprendizaje (explicado de una forma sencilla y muy clara). Me he propuesto seguir profundizando en este tema (producción de libros, aplicación de la tecnología, etc.), aprovechando, además, que el próximo mes de enero se conmemora el bicentenario del nacimiento de Louis Braille.

Más información | ONCE

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